Dibujar la madera en femenino

Isabel Neira representa la séptima generación de artesanos de Berres, en A Estrada, que transforma la madera. Apuesta por reinterpretar esta profesión, con piezas de diseño, de un sacacorchos a platos para comer


Lalín

Esta saga familiar de Berres, una parroquia de A Estrada, que desde hace décadas sabe transformar en el torno un taco de madera en una pata de mesa, en un rodillo o en un plato de diseño ostenta un origen casi de leyenda. La tradición oral sitúa en la casa de los Neira un curioso episodio durante la invasión de Napoleón. A un antepasado le prendieron los franceses. Era tornero y fue ajusticiado en Cuntis. Quién sabe si introdujo el gusanillo por ese oficio, que ahora ejerce la séptima generación con Isabel Neira, la única mujer en Galicia, al menos que ella conozca, que mantiene viva y reinterpreta esta profesión.

Sumergirse en el árbol genealógico de los Neira permite bucear en la propia evolución de este oficio. Como explica Isabel, su abuelo Manuel, nacido en 1907, vivió en primera persona esa evolución desde el primitivo torno manual de vara -a medio camino entre uno de alfarería y un telar, donde se trabajaba a media vuelta, es decir, primero la mitad de la pieza de madera y luego la otra- a los movidos por motores eléctricos. En un paso intermedio se empleaba la fuerza del agua para generar la luz a semejanza de un molino. Las primeras casas del lugar de Ulla, de Berres, en tener bombillas encendidas se abastecían con la electricidad generada por las turbinas de los tornos.

Recuerda Isabel otras curiosas historias familiares, cuando en los años 40 del pasado siglo confeccionaban juguetes de madera para enviar a Alemania, cuando este país explotaba en tierras gallegas el wólfram. Desde culebrillas a carros con figuras de animales o más de un ajedrez. Precisamente un antiguo caballo de este juego, tallado a navaja y que conserva de su abuelo, sirve de base para la imagen de Atalanta, el nombre actual del taller.

Licenciada en Química pero imbuida desde su niñez en el mundo de la tornería, Isabel comenzó en el 2002 a involucrarse en este oficio, para convertirlo en profesión en el 2006 al fallecer su padre José, el primero en la familia dedicado en exclusiva a la tornería tanto en Berres como de emigrante en Venezuela. Su inquietud creativa le llevó a innovar con las piezas del menaje de casa o para hostelería. Surgía así la primera pieza, un sacacorchos de cuerpo cilíndrico que luce hace más de un año en la tienda del Tate Modern de Londres, en el espacio del museo dedicado al diseño de hogar.

En ese camino por reinterpretar la tradición pensó en que solo para servir el pulpo se empleaba la madera en los platos. Buscó revolucionar las vajillas con piezas delgadas, casi sin borde y con características que les asemejasen en cuanto al uso a cerámica o vidrio. Los primeros platos presentaban acabado natural, sumándose después otros de color, del azul al naranja o berenjena. Piezas que ganan protagonismo en el ámbito doméstico o en la cocina fusión, presente en el restaurante gallego tailandés A Casa dos Xacobes de Santiago y en breve en la vajilla de Nana Pacha en A Coruña, de tendencia mexicana, en un proyecto hostelero que recibió el premio Incitus en el 2018.

Platos con nueva proporción de ceras y resinas para mejorar su durabilidad están en el mercado desde principios de año. Pero Isabel Neira, que participa con Atalanta Madera Artesana en ferias internacionales como las de Londres o Estocolmo y comercializa en Escandinavia, Inglaterra y Japón además de nuestro país, mantiene ese espíritu inquieto heredado tras generaciones: en breve saldrá al mercado un plato cuadrado, como si fuera el molde un ceramista. Pero quedan muchos más sueños a dibujar con el torno desde ese pequeño rincón de Berres.

 

Redeiras: «Fai falla un relevo xeracional»

Ana Gerpe
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O día a día das redeiras en Aguiño Nos oitenta había medio cento de mulleres dedicadas a esta actividade, agora non chegan á ducia e moitas están preto da idade de xubilación

Nos anos oitenta, cando Berta Paz empezou a traballar como redeira, en Aguiño había medio cento de mulleres dedicadas a esta actividade; agora non chegan á ducia e moitas están preto da idade de xubilación

Alicia Dios e Montse Reiriz, ambas de 30 anos, son as redeiras máis novas de Aguiño; a súa compañeira e mestra, Berta Paz, leva xa 34 anos no oficio e afirma que hai traballo: «Fai falla relevo xeracional». Cando ela empezou, mediada a década dos oitenta, había preto de medio cento de mulleres dedicadas a armar ou reparar redes de pesca, mais agora non chegan á ducia e moitas están xa preto da idade de xubilación. Non é un traballo doado, aínda que as tres coinciden en afirmar que «é unha alternativa laboral, pero a xente moza non o percibe dese xeito». Berta Paz incide en que tampouco se favorece a súa aprendizaxe: «Hai que facer un curso de catro meses e na zona do Barbanza non se oferta, algo que parece incrible coa importancia que ten o sector pesqueiro na bisbarra. Hai que desprazarse a Marín, Malpica ou Cariño, e non todo o mundo pode afrontar os custos».

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