¿Ganará Países Bajos Eurovisión 2019?

SOCIEDAD

El artista holandés Duncan Laurence ha conquistado al público con «Arcade», una balada que ya supera los cuatro millones de visualizaciones en YouTube

28 mar 2019 . Actualizado a las 14:09 h.

Se hizo esperar, pero la 64.ª edición del Festival de Eurovisión ya tiene a su favorito. El afortunado es Duncan Laurence, un joven neerlandés de tan solo 24 años que saltó a la fama gracias al formato del programa televisivo La Voz y que ahora encabeza muchas de las porras para el triunfo en Tel Aviv. Países Bajos fue uno de los últimos países en presentar canción para el certamen, pero desde su estreno no deja de acumular halagos y reproducciones en YouTube y Spotify. El vídeo oficial supera los cuatro millones de visitas y acumula comentarios muy positivos.

Arcade es una emocionante balada que, como recoge el portal oficial de Eurovisión, «está inspirada por la historia de alguien a quien amé profundamente que murió joven. Las palabras, acordes y melodías vinieron a mi automáticamente como si cayeran del cielo». El cantante comenta también que «es una canción sobre la nostalgia..., nostalgia por el amor..., nostalgia por algo que parece fuera de tu alcance. Y habla de esperanza. Esperanza de que encontrarás lo que necesitas en la vida». Duncan Laurence comenta también su emoción por pisar un escenario tan grande como el de Eurovisión. «Mi carrera hasta ahora se ha producido detrás de los escenarios escribiendo para otros artistas y definiendo mi propio sonido. Uno se siente bien cuando da un paso hacia los focos y comparte su historia», reconoce.

Dura competencia

Duncan Laurence podría llevarse a casa el quinto triunfo de la historia de Países Bajos en el festival (el último lo logró en 1975) y conseguir su mejor marca del siglo XXI. El anterior mejor puesto fue una segunda posición conquistada en el 2014 con Calm After the Storm.

A pesar de que muchos ya lo ven con el micrófono de cristal en la mano, Duncan Laurence no lo tendrá fácil para alzarse con él. Ser favorito no le garantiza la primera plaza, como le pasó recientemente al italiano Francesco Gabbani que partía como claro ganador y se tuvo que conformar con el sexto puesto en el 2017. Además, la competición este año se presenta más igualada que nunca en la parte alta de la tabla. A Países Bajos le siguen muy de cerca países como Rusia, Suecia, Portugal o Italia, que se dejarán los restos para pelear por el trofeo el 18 de mayo en Tel Aviv y sin contar las posibles sorpresas que depara la competición.

Rusia, de hecho, tiene una batalla pendiente. Todo indicaba que se llevaría el festival en el 2016. Los fans enloquecían, las casas de apuestas vaticinaban una holgada victoria, pero finalmente no pudo ser. Sergey Lazarev acabó tercero ante sorpresa de muchos en una edición en la que se impuso la ucraniana Jamala y su reivindicativa 1944. Nadie disfruta una derrota, pero en este caso aún menos. La latente rivalidad entre Rusia y Ucrania ha sido todo un quebradero de cabeza en la historia de Eurovisión. La lucha por los territorios de Crimea ha derivado recientemente en la retirada este año de Ucrania de la competición, y no es la única disputa, sino que al año siguiente de la derrota de Lazarev, la cantante rusa Yulia Samóilova fue vetada del festival que se celebraba en Kiev, conllevando la retirada del país de esa edición.

Con estos precedentes, Sergey y su sed de revancha, volverán este año a Eurovisión con la balada Scream, compuesta, al igual que You Are the Only One, por Dimitris Kontopoulos, que con este presenta su octavo tema en el festival desde su debut en el 2007 con Work your Magic (Bielorrusia).

Si la actuación del 2016 ya supuso un despliegue de medios y efectos especiales, en declaraciones recientes, Lazarev ha confirmado que la de este año será «más épica que las películas». De momento, Scream ya se encuentra peleando por el primer puesto en las casas de apuestas con Países Bajos.

La opción portuguesa

 

Portugal es otra alternativa. Cuando en el 2017 Salvador Sobral representó a este país en Eurovisión, muchos fueron los escépticos que afirmaron que una canción de ese estilo nunca podría ganar el festival. Amar pelos dois, un tema muy alejado del estándar pop que muchos atribuyen al concurso de música, consiguió sin embargo cautivar al público europeo (y no europeo) y llevar por primera vez el micrófono de cristal al país luso.