El populismo, gasolina para los antivacunas

Una investigación confirma la relación entre el crecimiento de estos movimientos y el aumento de la desconfianza hacia la inmunización en países desarrollados a pesar de todas las evidencias científicas

Protesta de grupos antivacunas en Estados Unidos
Protesta de grupos antivacunas en Estados Unidos

Redacción

El populismo y los movimientos antivacunas van de la mano. No importan las evidencias científicas. Una nueva investigación realizada por la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido) ha revelado que existe una asociación «significativa» entre el aumento de estos movimientos en toda Europa y el nivel de desconfianza en torno a las vacunas.

Según informa Europa Press, al autor principal del estudio, el doctor Jonathan Kennedy explica que «parece probable que el populismo científico sea impulsado por sentimientos similares al populismo político, por ejemplo, una profunda desconfianza hacia las élites y los expertos por parte de la población marginada y desposeída. Incluso cuando los programas mejoran objetivamente la salud de las poblaciones seleccionadas, las comunidades que no confían en élites y expertos pueden verlos bajo sospecha. En el caso de las vacunas -añade-, la desconfianza se centra en los expertos de salud pública y las compañías farmacéuticas».

El estudio, publicado en el European Journal of Public Health, analizó los datos a nivel nacional de 14 países europeos. Estos datos incluyeron el porcentaje de personas en un país que votaron por los partidos populistas en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 y el porcentaje de personas en un país que creen que las vacunas no son importantes, seguras y/o eficaces, según los datos del Proyecto de Confianza en las Vacunas del 2015.

El análisis encontró una asociación positiva altamente significativa entre el porcentaje de personas en cada país que votó por los partidos populistas y el porcentaje que cree que las vacunas no son importantes ni efectivas.

La profesora Sophie Harman, experta en políticas de salud global de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de Queen Mary, que no participó en la investigación, ha comentado: «Al igual que las restricciones a los derechos reproductivos, la retórica contra la vacunación ha sido durante mucho tiempo el canario en la mina de carbón para el populismo».

En el artículo de investigación, el doctor Kennedy escribe que la desconfianza en la vacuna moderna generalmente se remonta al ya retirado artículo de The Lancet de Andrew Wakefield en 1998, que afirmaba un vínculo entre la vacunación con el sarampión, las paperas y la rubéola (triple vírica) y el autismo. Las tasas de vacunación con la triple vírica en el Reino Unido disminuyeron del 92 por ciento en 1995 a un mínimo del 79 por ciento en el 2003, muy por debajo de la tasa del 95 por ciento necesaria para lograr la inmunidad colectiva. Los casos confirmados de sarampión en Inglaterra y Gales aumentaron de 56 en 1998 a 1370 en el 2008.

Fue uno de los mayores fraudes de la ciencia y con consecuencias muy graves que todavía se pagan. Wakefield fue excluido del registro médico del Reino Unido y el estudio de The Lancet fue retirado. Sin embargo, sus ideas siguen siendo influyentes y se citan como una razón por la cual los casos de sarampión han aumentado en Europa en los últimos años. Hay evidencia anecdótica adicional que sugiere una conexión entre el aumento de los políticos y movimientos políticos populistas en Europa occidental y el aumento de los niveles de vacilación de vacunas, escribe Kennedy.

El ejemplo más destacado es Italia. El Movimiento Cinco Estrellas ha expresado su preocupación por la seguridad de la vacuna y el vínculo entre la triple vírica y el autismo. Se argumenta que estas preocupaciones causaron que la cobertura de esta vacunación cayera del 90 por ciento en 2013 al 85 por ciento en el 2016, y dio lugar a un aumento en los casos de sarampión de 840 en 2016 a 5000 en el 2017.

A pesar de esto, la cámara alta del Parlamento italiano, reforzada por representantes recién elegidos del Movimiento Cinco Estrellas y la Liga Norte, recientemente aprobó una ley para derogar la legislación que hace que las vacunas sean obligatorias para los niños que se matriculan en escuelas estatales.

En Francia, el Frente Nacional, de derecha, también ha expresado su preocupación por la seguridad de las vacunas y las leyes que las hacen obligatorias para los niños, mientras en Grecia, el gobierno de izquierda de Syriza propuso que los padres pudieran optar por no vacunar a sus hijos.

Si bien el UKIP no ha expresado preocupaciones similares en el Reino Unido, una encuesta realizada por Mori mostró que sus votantes tenían una probabilidad casi cinco veces mayor que la población en general de creer que la triple vírica no es segura.

Por lo que se refiere a los Estados Unidos, Donald Trump se reunió con reconocidos activistas contra la vacunación, incluido Wakefield, y expresó simpatía por sus ideas. Por ejemplo, en el 2014, tuiteó: «Un niño pequeño sano va al médico, recibe una inyección masiva de muchas vacunas, no se siente bien y cambia:¡AUTISMO! Muchos casos!».

El doctor Kennedy agrega: «La desconfianza sobre las vacunas será difícil de resolver a menos que se aborden sus causas subyacentes del populismo, un sistema económico inicuo y un sistema político no representativo».

Los antivacunas se hacen fuertes en las redes sociales, que hasta ahora habían hecho la vista gorda con estos grupos. Pero ahora Facebook ha ampliado su política de protección. Esta vez la compañía hace alusión a las cuentas y a las publicaciones que incentivan el rechazo por la vacunación. La medida fue tomada ante la difusión de mensajes que podían suponer un riesgo contra la salud de las personas. Facebook ha relegado las búsquedas de este tipo de contenido a los últimos puestos y ha empezado a excluir este tema de las recomendaciones que proporciona la herramienta social a sus usuarios.

La compañía pretende así «prevenir la distribución de contenidos falsos y engañosos», y afirma que pone en marcha estas medidas «para detectar y tratar de forma eficiente los contenidos potencialmente peligrosos del movimiento antivacunas», según indica Europa Press.

Sin embargo, la red social ha revelado que los mensajes que alientan a no formar parte de las campañas de vacunación pueden seguir colándose en su medio de redifusión de contenidos publicados y en sus búsquedas por contenidos. Pero añade también que, tras analizar mediante sus herramientas de comprobación el impacto que tienen estos mensajes y su difusión, el resultado no es alarmante.

Además, Facebook ha manifestado que se asegurará de que en sus búsquedas «esté disponible información de calidad más alta y autorizada» sobre las vacunaciones y en materia sanitaria en general, debido al daño potencial que considera que puede suponer «el contenido sobre salud engañoso o de baja calidad».

En definitiva y, en palabras de la propia red social implicada, «el contenido en contra de vacunas se encuentra un área gris de integridad, cuestionando los límites entre libertad de expresión y la seguridad de la comunidad», aunque también ha trasladado que no hay que temer a los grupos que se han generado en torno a este movimiento porque «no todos suponen un peligro».

Un niño de seis años casi muere por tétanos y ni aun después de salvarse sus padres aceptan que lo vacunen

r. romar
Vacunación contra el tétanos en Indonesia
Vacunación contra el tétanos en Indonesia

Es el primer caso que se registra en Estados Unidos en más de 30 años

Sobrevivió gracias a la medicina. Pero casi muere por la estupidez de sus padres, que aún ahora después de pasar un calvario se siguen negando a que su hijo reciba vacunas. Ni aunque se lo hayan implorado persistentemente los médicos. Un niño de seis años de Oregón se ha convertido en el primer infectado por tétanos en Estados Unidos en los últimos treinta años.

«Nunca pensé que vería un caso de tétanos severo en Estados Unidos», explicó la pediatra experta en enfermedades infecciosas que lo atendió, Judith Guzman-Cottrill. Pero ocurrió. El pequeño, que nunca en su vida había recibido una vacuna, se cortó la frente hace algo más de un año mientras jugaba en la granja de su familia. Sus padres le limpiaron la herida y la suturaron, sin que en un primer momento se apreciase nada raro. Pero seis días después los médicos tuvieron que tratarlo de tétanos, una infección enormemente dolorosa y en ocasiones mortal causada por esporas bacterianas que se encuentran en el suelo y que se pueden prevenir de forma fácil con una vacuna.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El populismo, gasolina para los antivacunas