Marina Martínez de Marañón: «Nuestra sociedad aún no está a la altura»

«Todos quieren que se les reconozca por su valía, no por ser hombre o mujer», apunta la directora del Muncyt


Redacción

La colección del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología cuenta con más de 18.000 objetos, pero muy pocos llevan la firma de una mujer. «La presencia femenina está infrarrepresentada. En la ciencia, y en todo, la mujer ha jugado un papel secundario. No se le ha dado esa oportunidad», reconoce la directora del centro.

-¿Cómo trabaja el museo para divulgar el trabajo de las investigadoras?

-El museo trabaja en visibilizar esos nombres que no han participado del relato oficial. Por quien ha ido escribiendo la historia, se han priorizado determinados discursos. Explicamos el injusto papel que ha vivido la mujer durante siglos e intentamos acciones de fomento de la vocación científica en niñas. Queremos proyectar una visión crítica; quizás no todo fue como nos han relatado.

-La paridad sigue sin llegar a la ciencia.

-La presencia de mujeres en los cargos de organismos públicos relacionados con la investigación científica sigue sin ser paritaria, ni muchos menos. Cuanto más responsabilidad hay en el cargo, las proporciones de mujeres disminuyen escandalosamente. Nuestra sociedad aún no está a la altura.

-¿Por qué se mantiene esa desigualdad?

-Creo que hay muchas causas. Conseguir esta igualdad también pasa por cambiar nuestra forma de percibir la vida, la conciliación. Estamos demasiado acostumbrados a poner la dimensión personal y laboral en dos planos irreconciliables. Si todos asumimos que el cuidado de personas que dependen de nosotros es responsabilidad nuestra, igual empezamos a integrar un poco más. A veces, nos libramos de la desigualdad que sufrimos y se la trasladamos a otras. La revolución pasaría por que la sociedad entendiera que somos plenamente responsables de todo lo que nos rodea, tanto mujeres como hombres.

-¿Está a favor de un sistema de cuotas en las conferencias para que las ponentes tengan mayor presencia?

-Las cuotas han favorecido en algunos momentos para dar oportunidades a las mujeres. Bien utilizada es una herramienta válida. Pero, si nos ponemos muy estrictos, puede ser también un arma de doble filo.

-¿En qué sentido?

-Todos queremos que se reconozca nuestra valía profesional por lo que hacemos y no porque seamos hombres o mujeres. Lo que no se puede es llegar a extremos que a veces llegan al absurdo, como cuando ese tipo de medidas bloquean otros temas o una representación con mucho mayor contenido.

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