La cura del sida, más cerca: segundo caso en que el virus remite tras un trasplante

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

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La aplicación rutinaria de la técnica es inviable, pero da pistas para erradicar el virus

02 may 2019 . Actualizado a las 20:55 h.

El paciente de Berlín ya no es un caso único. El estadounidense Timothy Brown se convirtió hace 11 años en un hito de la medicina al librarse por completo de la infección por VIH después de someterse a un trasplante de médula ósea con células madre, que recibió para tratarse de su leucemia. Aunque desde entonces se intervinieron a otros pacientes en similares circunstancias, uno de ellos en Barcelona, todos acabaron falleciendo por las complicaciones derivadas de su cáncer antes de que se pudiera comprobar el efecto curativo de la terapia para el virus del sida. Parecía que nada igual volvería a repetirse, hasta que ahora un equipo de científicos liderado por la University College de Londres en coordinación con el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona ha identificado un segundo caso que lleva 18 meses en remisión del VIH, a pesar de no tomar tratamiento antirretroviral. La investigación se ha publicado en la revista Nature. Es el denominado paciente inglés.

«La principal conclusión que extraemos es que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota y es posible conseguir una remisión total del virus», explica Javier Martínez-Picado, investigador Icrea en el IrsiCaixa y colíder del consorcio europeo IciSten, en el que se gestó la investigación. Aun así, los científicos son prudentes y prefieren esperar a que pase más tiempo antes de hablar de curación total, puesto que el virus VIH es muy escurridizo y puede permanecer mucho tiempo escondido en las células sin ser detectado.

El paciente era portador del VIH desde el 2003 y en el 2012 se le detectó un linfoma de Hodgkin, por el que fue sometido a un trasplante de células madre en el 2016. Es un caso, -aunque diferente- muy similar al del paciente de Berlín. En ambos, la clave de su curación radica en que las células del donante tenían una mutación, llamada CCR5 Delta 32, que impide la entrada del virus en las células diana del VIH, los linfocitos T CD4.