Investigadores en formación: de multiprecarios a por fin mileuristas

El salario mínimo de lo investigadores predoctorales subirá a 16.422 euros anuales


redacción / la voz

Ya no son becarios. Son trabajadores con contrato y derechos y, aunque siguen siendo precarios, a partir de ahora lo serán un poco menos después de la aprobación ayer por parte del Gobierno del real decreto que regula el Estatuto del Personal Investigación en Formación (EPIF).

La iniciativa estipula un nuevo contrato con una duración máxima de cuatro años que recoge un aumento del salario mínimo, que se establece en 16.422 euros anuales. Aunque por poco, al menos ya son por fin mileuristas. La retribución tampoco podrá ser inferior al 56 % del salario fijado para las categorías equivalentes en los convenios colectivos de su ámbito de aplicación durante los dos primeros años, al 60 % durante el tercero y al 75 % durante el cuarto. Tampoco podrá ser inferior al salario mínimo interprofesional que se establezca cada año.

«Supone una mejora clara de las condiciones retributivas y de las condiciones de trabajo de muchos jóvenes investigadores, al imponer un salario mínimo superior al que perciben actualmente y otorgar un régimen jurídico adaptado a la realidad de los derechos y obligaciones de los doctorandos», según destacó el Ministerio de Ciencia, el promotor de una reforma que llevaba pendiente casi cuatro años, ya que, según la Ley de la Ciencia, debería haber entrado en vigor en el 2014, pero se fue retrasando.

El contrato, que afecta a los investigadores que realizan el doctorado, no podrá ser inferior a un año ni exceder de cuatro, aunque si se concierta con una persona con discapacidad podrá extenderse durante seis años. También se aplicarán prórrogas en los casos de incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo, maternidad, paternidad o adopción, entre otros supuestos.

«El acuerdo es una medida positiva, un paso adelante, pero aún queda trabajo por hacer para que seamos reconocidos como trabajadores igual que el resto, y no de segunda», valora la ourensana Noelia Fonseca, portavoz de la Federación Nacional de Jóvenes Investigadores precarios.

Los investigadores predoctorales, según denuncia, aún no pueden acogerse a los convenios colectivos del resto de empleados de los centros donde realizan sus funciones. Y tampoco tienen derecho a una indemnización a la finalización de su contrato temporal. «Es cierto -advierte- que ya teníamos Seguridad Social y paro, pero en los contratos temporales seguimos sin tener indemnización». Lo que sí valora de forma muy positiva es el establecimiento de un salario mínimo para toda España, ya que hasta ahora «podíamos tener una diferencia en el salario de entre 3.000 y 4.000 euros en función de si trabajabas en una comunidad o en otra».

El estatuto también establece que podrán colaborar en tareas docentes hasta un máximo de 180 horas durante su contrato predoctoral.

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