Los vecinos de la Tate Modern, en guerra contra los visitantes «voyeurs»

El nuevo mirador hace que quienes acudan al museo puedan espiar la vida privada de los que viven en el edificio de enfrente


londres / corresponsal

Los residentes de los pisos de lujo que viven frente a la galería de arte contemporáneo Tate Modern, en Londres, tendrán que bajar sus persianas para impedir que cientos de miles de visitantes cotilleen sus hogares desde el mirador de lo alto de la torre tras desestimar el Tribunal Supremo su petición.

Para el juez está claro que la causa de que los observen son «las paredes de cristal completas de la vivienda», aunque los propietarios de cinco de los pisos situados en el South Bank, en la orilla sur del río Támesis, insisten en que el uso que hace la galería de ese mirador representa una invasión «implacable» de su privacidad.

El juez ha visto claro que los residentes podrían tomar algunas medidas, como «bajar sus persianas solares» o «instalar cortinas» para solucionar el problema. Los pisos en cuestión, dentro de la torre llamada Neo Bankside, están en un bloque de apartamentos con fachada de vidrio por todos los costados y están valorados en unos 19 millones de libras (unos 21,63 millones de euros). Ante las miradas curiosas e indiscretas de los turistas, los cinco demandantes solicitaron una orden judicial pidiendo a la galería que impidiera al público observar sus pisos acordonando partes del mirador.

El mirador está en el décimo piso, de la nueva torre de la galería, Switch House, que se inauguró en junio del año pasado y ofrece vistas gratuitas a todo Londres, desde la catedral de San Pablo, al distrito financiero de Canary Wharf o al estadio de Wembley, en un día despejado. Guy Fetherstonhaugh, representante la Tate, dijo que los reclamantes buscaban «forzar a cerrar un recurso valioso y negar al público el derecho a usar la plataforma de visualización para su propósito, simplemente para dar a los reclamantes un derecho sin trabas para disfrutar de su propia vista». Por el contrario, la residente, Lindsay Urquhart, precisó como le rompe el corazón pensar que en que «mi hija ha estado en la cocina o en la sala de estar, la gente la ha podido filmar y fotografiar en su propia casa y publicar las imágenes en Internet para que cualquiera las vea».

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