Vivir en una caja de zapatos: pisos de 12 metros cuadrados a 250.000 euros

La superpoblación de Hong Kong lleva la vivienda a una situación extrema; los habitantes están indignados y dicen que es una ciudad solo para ricos: «Si pones una planta en el balcón, ya no te entra la silla»


Shanghái

En Hong Kong las viviendas se miden en pies cuadrados. La excolonia ha heredado del Imperio británico rarezas como esa o como los enchufes de tres pinchos y conducir por la izquierda. Además, ofreciendo los datos de superficie en el sistema imperial se maquilla un poco lo pequeños que son los hogares. Porque mencionar que un apartamento tiene 129 pies cuadrados no da tanta vergüenza, pero es imposible tratar de vender un piso de 11,9 metros cuadrados sin sonrojarse. Y más aún si se pide por él 250.000 euros.

Pero esas son, exactamente, las medidas y el precio de la promoción inmobiliaria que acaba de salir a la venta en el barrio de Kowloon, uno de los que más densidad de población tienen en el planeta. Como apuntó el diario South China Morning Post, se trata de las viviendas más pequeñas ofrecidas en la desastrada zona de Sham Shui Po, y «pondrán a prueba el límite de lo que el mercado considera un lugar habitable». Según el promotor, Magic Sight Holdings, la torre AVA 282 albergará 160 apartamentos en 22 alturas. Cada uno tendrá entre 129 y 249 pies cuadrados: o sea, entre 11,9 y 23,1 metros cuadrados. En el caso de lo más pequeños, eso sí, hay que sumar un balcón de 20 pies cuadrados extra, 1,85 metros cuadrados más. Si se ponen a la venta al precio de mercado -18.000 dólares de Hong Kong por cada pie cuadrado, unos 2.000 euros-, la factura puede dispararse hasta los 263.000 euros. Y si comprarlo ya parece prohibitivo, alquilarlo no lo será menos: en la promoción anterior, AVA 128, uno de 227 pies cuadrados (21 metros cuadrados) cuesta el equivalente a 1.900 euros al mes.

Aunque los residentes de Hong Kong están acostumbrados ya a precios que provocan escalofríos, ayer muchos no lograron contener su indignación. «Estos promotores deberían ser ahorcados», comentaba enervado un lector del South China Morning Post. «Demuestra que el Gobierno no se preocupa por su población, y que Hong Kong es solo una ciudad para ricos», añadía otro. «¡Qué cara es esta celda!», escribió más irónico un tercero. «Si pones una planta en el balcón, ya no te entra la silla», ironizaba uno más.

La ciudad más cara del mundo Lo cierto es que Hong Kong se coronó el año pasado como la ciudad más cara del mundo y parece empeñada en reeditar un título que, en gran medida, se debe al sector inmobiliario. Porque el transporte y la comida son relativamente económicos. No obstante, el año pasado 47 viviendas alcanzaron un precio combinado de 2.230 millones de euros, la más cara de la historia se puso a la venta por 400 millones, y la megalópolis también lideró el mundo en el número de hogares vendidos por más de 22 millones de euros.

Teniendo en cuenta que el salario mínimo es de 4,2 euros por hora, y que 1,37 de sus 7,3 millones de habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza, no es de extrañar que muchos tengan gran dificultad para sobrevivir. Claro que, a quienes no les alcance el bolsillo siempre pueden buscar refugio en los apartamentos más pequeños de Hong Kong. Los T-Plus de Tuen Mun, que se pusieron a la venta a finales del año pasado, reducen en un pie cuadrado la superficie de los más pequeños ofertados por AVA 282: 128 pies cuadrados. Esos se pueden alquilar por una modesta suma que ronda los 450 euros. Sin duda, en estas viviendas se agradece la costumbre asiática de dejar los zapatos en la puerta, porque dentro apenas caben.

 

¿Cementerios superpoblados? Hong Kong se pasa a las tumbas virtuales

Mar Sánchez-Cascado
 Vista de filas de tumbas en el cementerio Pok Fu Lam en Hong Kong, China. A medida que la ciudad se enfrenta a una escasez de espacio para los entierros, algunas familias recurren a formas novedosas de recordar a sus seres queridos
Vista de filas de tumbas en el cementerio Pok Fu Lam en Hong Kong, China. A medida que la ciudad se enfrenta a una escasez de espacio para los entierros, algunas familias recurren a formas novedosas de recordar a sus seres queridos

Los hongkoneses buscan alternativas a los enterramientos tradicionales porque la ciudad no tiene espacio

Recordar a los seres queridos en un cementerio virtual que muestra el lugar favorito del difunto, lejos de los rascacielos de Hong Kong, o convertir sus cenizas en obras de arte son algunas de las soluciones para una megalópolis en la que los muertos restan demasiado espacio a los vivos. Durante generaciones, en Hong Kong han continuado las tradiciones familiares para honrar a los muertos, peleando por los mejores lugares para enterrarlos en las montañas y junto al mar, o gastando pequeñas fortunas en urnas de jade y ceremonias llenas de formalidades.

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