Un vigués con síndrome de Down aspira al trono de mejor barista gallego

Roberto Pereira concursa mañana en el campeonato de Foz junto a su entrenador, Marcos González


Vigo

El barista Marcos González (Vigo, 1988) es una estrella haciendo cafés. En su currículo lucen diplomas que le acreditan como subcampeón internacional en el campeonato de baristas de Foz, dos veces subcampeón de Galicia y el último, Barista de Oro 2018 en el Campeonato de España Fórum del Café. Ahora tiene un nuevo reto, quizás más difícil, como entrenador.

El VII Campeonato Internacional de Baristas Profesionales, que se celebrará en Foz mañana, contará por primera vez con un participante con síndrome de Down. El vigués Roberto Pereira, de 37 años, será la primera persona con una discapacidad intelectual que competirá a nivel nacional en esta disciplina.

Nada de esto es nuevo para su maestro el multipremiado barista, actualmente el responsable del control de calidad en Delikia, ya que lleva años colaborando con la asociación Down Vigo. El experto, que se curtió en el negocio familiar, introdujo iniciativas como ofrecer una formación profesional especializada a personas con síndrome de Down y facilitar su inserción en el mercado con prácticas laborales en hostelería. En este caso, en el bar de sus padres, del que se hizo cargo antes de fichar por la empresa de cafés de máquina.

La nave industrial en la parroquia de Valladares donde Marcos trabaja es la cancha donde dos ases del arte de hacer café se entrenan para lograr un sobresaliente en el examen que tienen a la vuelta de la esquina.

El listón está ahora un poco más alto, ya que se medirán con una decena de talentos cafeteros. Pero el profesor está tranquilo. «Róber es un participante más y en cuanto se suba tendrá su primer diploma», recuerda. «Y una vez que acabe todo esto, continuaremos ayudándole y formándole para que tenga un futuro profesional», subraya.

Preparar cuatro expresos, cuatro capuchinos y cuatro cócteles sin alcohol, todo ello en menos de 15 minutos, es el desafío.

Marcos está acostumbrado. Roberto no, pero no parece nervioso a pesar de que su maestro repasa la cantidad de examinadores que van a valorarle: «Cuatro jueces sensoriales catarán el café y Róber les va a presentar el nuestro, el de Las Morenitas», dice en referencia a los granos que compran en la finca en Nicaragua, adonde viaja un par de veces al año tras establecer contacto con uno de los productores más importantes del país. «Además, dos jueces técnicos van a valorar el manejo de manos, elegancia y tranquilidad, y otro, el sabor», añade el barista cuya otra batalla profesional es erradicar la mala imagen del café de máquina.

Olga Álvarez, de la asociación Down Vigo, que respalda el Proyecto Luna que el hostelero puso en marcha, sí vive con nervios que se pueda demostrar «el esfuerzo que han hecho durante seis meses de entrenamiento». Marcos ve preparado a su alumno. «Ha entrenado duro», afirma. Y Roberto lo corrobora. «Lo que mejor me sale son los expresos y los capuchinos, ese es mi fuerte», presume el joven que se aficionó a hacer cafés hace 5 años en Down Vigo y en una hamburguesería.

En el concurso los aspirantes suben al escenario de dos en dos y espera que no les toque juntos «porque estaría más pendiente de él que de mí», reconoce Marcos, que sin dudarlo, asegura que preferiría que ganase su alumno, a ritmo de Color esperanza, la canción que sonará cuando salga.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Un vigués con síndrome de Down aspira al trono de mejor barista gallego