Cuando Arata Isozaki pronosticó: «El futuro del hombre puede empezar en A Coruña»

La dedicatoria del arquitecto japonés Arata Isozaki fue el broche de oro de la apuesta por los museos científicos, diseñados por Ramón Núñez Centella y que convirtieron a la ciudad en referente mundial


a coruña / la voz

No sabría con qué parte quedarse. Si con la fachada o con el interior. En realidad, Ramón Núñez (A Coruña, 1946) prefiere no escoger. La Domus -en un origen bautizada con un nombre que ahora sería menos políticamente correcto, La Casa del Hombre-, es como un hijo para él. El 7 de abril se cumplen 24 años de la apertura del museo que ideó y dirigió hasta el 2008. El primero interactivo en España dedicado de una forma global y monográfica al ser humano.

 «¡Inauguración sin políticos!»

Como todo segundo hijo, la inauguración no tuvo el mismo boato que la de la Casa de las Ciencias, la hermana mayor de los Museos Científicos Coruñeses, diez años antes. «No podíamos competir. Entonces acudió la familia real casi al completo. Solo faltó Felipe, que estaba estudiando en Canadá», recuerda Núñez. Vino otro Felipe, González, en el 95 presidente del Gobierno, y un par de ministros. «¡Paco Vázquez dijo que nada de políticos en la mesa inaugural de la Domus!», rememora el museólogo. Exceptuándose, claro está, a sí mismo el exalcalde.

La regla no afeó el estreno. Todo lo contrario. Pocas veces en A Coruña coincidieron tantas eminencias científicas. «Dos premios Nobel, John Robert Vane y Robert Edwards (el responsable del primer bebé probeta), Manuel Elkin Patarroyo (descubridor de la primera vacuna contra la malaria) o Domingo García-Sabell Rivas», enumera. Una lista a la que hay que añadir un imprescindible: el japonés Arata Isozaki.

 La casa en forma de vela

La pregunta no puede faltar. ¿Cómo convencieron al arquitecto de prestigio mundial? «Antes de aceptar, Isozaki vino a A Coruña. Le enseñamos el solar, una cantera con este espectáculo [Núñez apunta al mar que se ve tras la cristalera], y la Casa de las Ciencias. Dentro había un bullicio de niños disfrutando. Luego le expliqué el proyecto de contenidos para la Domus. Eran muchos retos. Estos arquitectos no hacen este tipo de proyectos por dinero, ¡que no lo había!».

Isozaki concibió el edificio. César Portela lo hizo gallego

La casa con el frontal en forma de vela también tuvo rúbrica gallega. «Isozaki concibió el edificio, su dibujo ideal. César Portela lo encarnó y lo hizo gallego. Con la pizarra, con las piedras de O Porriño y Mondariz. Él también fue el director de obra», destaca el divulgador científico.

En una visita en el 2001, el nipón confesó que era una de sus «obras maestras». «En el libro de oro de la Casa de las Ciencias Isozaki escribió: ‘El futuro del hombre puede empezar aquí, en A Coruña’», presume Núñez. «Estábamos en un momento de guerras terribles, como la de los Balcanes, y proponíamos un museo para mirarnos adentro, para profundizar en el ser humano. No solo desde un punto de vista anatómico o fisiológico, sino global. Él dijo que ahí estaba el camino hacia la armonía». 

Unas alumnas de Química me dijeron que quisieron ser científicas después de venir aquí en la excusión del colegio

 La meca educativa

El rostro de la Mona Lisa (titulado O rostro da humanidade, que quisieron que fuera el de una mujer) recreado con más de 10.000 fotografías enviadas desde más de 100 países (cuando Internet no era lo que era), la analogía del ADN con guías telefónicas o la famosa escena del parto forman parte del recuerdo de varias generaciones de gallegos. «Unas alumnas de Química de la UVigo me dijeron que quisieron ser científicas después de venir aquí en la excusión del colegio. Otros, que: '¡Si hubiera existido esto antes no hubiera ido por letras!'», desvela con inevitable emoción.

La Domus se ideó para humanizar las ciencias. «El error más grande que se puede hacer en la enseñanza de las ciencias es deshumanizarlas, apartarlas de su historia, de la peripecia de sus creadores», aconseja. «En la revista de divulgación más antigua de Francia escribieron que la Domus era el mascarón de proa de la museología mundial. Que digan eso unos franceses...», sonríe Núñez. ¿Y es cierto que con el Aquarium y el Muncyt esta es la ciudad con más museos científicos por habitante del país? «Sin duda, y es muy difícil de superar», afirma.

En la revista de divulgación más antigua de Francia escribieron que era el mascarón de proa de la museología mundial

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