No solo el cerebro es el órgano inteligente del cuerpo humano

La Univesidad de Ontario Occidental, Western, ha descubierto que la médula espinal realiza más funciones de las que se creían hasta hoy


madrid

El centro formativo canadiense de Ontario Occidental ha realizado una investigación sobre las funciones de la médula espinal en la que han averiguado que este cordón, ubicado en el canal vertebral, también es el encargado de controlar y procesar actividades complejas de nuestro mecanismo como, la posición de la mano en el espacio, según recoge Europa Press. «Los reflejos del estiramiento espinal apoyan el control manual eficiente», señalan los implicados en la investigación en una divulgación sobre el estudio en la revista Nature Neuroscience.

Previamente a este descubrimiento, se creía que el control manual venía dado por entradas sensoriales procesadas y transformadas en respuestas motoras por el cerebro, mientras que solo se relacionaba a la médula espinal con un circuito que recorría la columna vertebral y que se encargaba de actividades simples, como el reflejo del dolor en las personas o algunas funciones relacionadas con la motricidad corporal en el caso de los animales. «Esta investigación ha demostrado que al menos se está realizando una función importante a nivel de la médula espinal y abre una nueva línea de investigación para decir, ¿qué más se hace a nivel espinal y qué más nos hemos perdido en esta área?», manifiesta Andrew Pruszynski, director del estudio, profesor asistente en la Escuela de Medicina y Odontología Schulich de Western y catedrático de Investigación de Canadá en Neurociencia Sensomotora. 

Este nuevo hallazgo amplía los conocimientos que se tenían hasta ahora sobre la neurociencia y la neurocirugía viéndose positivamente reforzado el campo de la rehabilitación. «Comprender los neurocircuitos es fundamental para realizar cualquier tipo de progreso en el frente de la rehabilitación. Aquí podemos ver cómo este conocimiento podría llevar a diferentes tipos de regímenes de entrenamiento que se centran en los circuitos de la columna vertebral» alega Pruszynski.

Metodología 

El equipo del doctor se apoyó en la tecnología robótica especializada, un exoesqueleto, para demostrar su tesis. Según informa Europa Press, «a los sujetos se les pidió que mantuvieran la mano en la posición del objetivo y luego el robot la empujó lejos del objetivo al flexionar o extender simultáneamente la muñeca y el codo. Los científicos midieron el tiempo que tardaron los músculos en el codo y la muñeca en responder al golpe del robot y si estas respuestas ayudaron a que la mano volviera al objetivo inicial» lo cual contribuyó a descubrir que «estas respuestas suceden tan rápidamente que el único lugar desde el que se podrían generar es en los propios circuitos vertebrales. Lo que vemos es que estos circuitos vertebrales no se preocupan realmente por lo que está sucediendo en las articulaciones individuales, les importa dónde está la mano en el mundo externo y generan una respuesta que intenta volver a poner la mano en su lugar» tal y como señala el doctor Jeff Weiler, científico postdoctoral en Schulich Medicine & Dentistry

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