Galicia-Nueva York: Igual latitud, inviernos muy diferentes

En la ciudad estadounidense la temperatura media en febrero es de cero grados, muy por debajo de cualquier urbe gallega.


Nueva York y Galicia se encuentran prácticamente en la misma latitud, a unos 40° norte del Ecuador. Sin embargo, los climas no se parecen en absoluto. Los meses invernales son más crudos en la ciudad estadounidense que en la comunidad gallega. Estos días en Nueva York, las mínimas descienden hasta los ocho grados bajo cero mientras que las máximas no superan los dos grados. La temperatura media en febrero es de 0 grados. La media en febrero en A Coruña, por ejemplo, asciende a 11 grados. Varios mecanismos explican esta diferencia térmica tan notable. El más importante tiene que ver con el movimiento del aire que generan las borrascas. Debido al efecto Coriolis, que provoca la rotación de la Tierra, los vientos giran en contra de las aguas del reloj. En Galicia, las bajas presiones traen la lluvia pero el viento sopla del suroeste, como hará durante los próximos días. Esos vientos de componente sur mantienen el termómetro con valores suaves. En la comunidad gallega los episodios de bajas temperaturas se producen sobre todo en situaciones de anticiclones invernales, cuando el cielo está limpio y el mercurio se desploma por la noche, provocando registros bajo cero. En Nueva York, las mismas borrascas, soplan con vientos del norte, que arrastran aire muy gélido desde Canadá o incluso el Ártico.

La segunda razón de que los inviernos en Europa en general, y no solo Galicia, sean mucho más suaves que en la costa este de Estados Unidos se encuentra en la circulación de las corrientes marinas. La Tierra, además de mover el aire caliente hacia los polos y el frío hacia el ecuador, trata de compensar la diferencias térmica a través de la corriente termohalina que circula por todo el planeta transportando agua cálida y gélida. La parte que transcurre por el Atlántico norte se llama corriente del Golfo.

Otro factor que influye tiene que ver con la circulación de la corriente en chorro o jet stream en el hemisferio norte, que siempre se mueve desde el oeste hacia el este. Los sistemas meteorológicos llegan a Europa procedentes del océano pero a Nueva York desde la zona continental, favoreciendo que las masas de aire sean más secas.

Los veranos en la ciudad de los rascacielos también son mucho más calurosos porque el mismo anticiclón sopla en Galicia con vientos del norte y en Nueva York del sur, impulsando un aire muy húmedo y cálido procedente del Golfo de México.

Coriolis, la fuerza que forma borrascas

XAVIER FONSECA
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¿Qué es el Efecto Coriolis? No provoca que el agua de los desagües se mueva de forma diferente en cada hemisferio pero sí el desplazamiento del aire en las borrascas y los anticiclones. Y beneficia a Galicia

Este efecto, que tiene que ver con que el aire esté siempre en movimiento en un planeta que también se está moviendo, tiene consecuencias positivas para Galicia, porque hace que las borrascas lleguen con vientos del suroeste y que los inviernos sean, así, suaves y lluviosos

Galicia es territorio de borrascas. Este fenómeno es la principal fuente de lluvia en nuestra comunidad. Una estructura atmosférica que, sin embargo, no se produce en todos los lugares del mundo. Si usted viaja a alguno de los países que se encuentran en el ecuador del planeta comprobará que llueve mucho, pero también que nadie habla de borrascas, tormentas tropicales o anticiclones. Eso es porque en la latitud cero no se forman, ya que el parámetro de Coriolis es nulo.

Uno de los tres movimientos de la Tierra es el de rotación. Nuestro planeta gira sobre su propio eje del oeste hacia el este. Esta particularidad provoca la conocida como fuerza de Coriolis, descrita por el científico francés Gustave Coriolis en 1836, que impide que los objetos puedan trazar trayectorias rectilíneas. De todas formas, es un efecto que no tiene demasiada intensidad y, por ello, no puede provocar que el agua de un desagüe gire de forma diferente en cada hemisferio, una idea muy extendida, pero errónea. Sus efectos solo se perciben en sistemas amplios, como, por ejemplo, la atmósfera. El aire en la Tierra siempre está en movimiento a través de los vientos para tratar de equilibrar las diferencias de presión y temperatura entre el cálido ecuador y los fríos polos. Pero como el planeta gira, ese aire en movimiento tiende a curvarse.En el hemisferio boreal se mueve hacia la derecha, tomando un componente este si proviene del norte y una componente oeste si procede del sur. Esto da como resultado los alisios, del noreste o los vientos del suroeste, que soplan entre los 30º y 60º latitud norte, donde está nuestra comunidad. Ese giro también explica la formación de borrascas, anticiclones y la dirección de sus vientos. En las borrascas, el aire trata de alcanzar el centro moviéndose de fuera hacia dentro. Como tiende hacia la derecha, la rotación del aire se produce en sentido opuesto a las agujas del reloj. En los anticiclones ocurre al revés, el aire se desplaza hacia el exterior y, por ello, los vientos que soplan con las altas presiones son en sentido horario. Coriolis tiene consecuencias positivas en Galicia. Las borrascas llegan con vientos del suroeste, que en invierno permiten que las temperaturas sean suaves, algo que no ocurre, por ejemplo, en Nueva York, donde el aire de las bajas presiones llega del norte. El desplazamiento antihorario permite además que los frentes de las borrascas atlánticas entren a menudo por nuestra comunidad. La lluvia es muy generosa con Galicia gracias a la rotación de la Tierra.

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