Relojes con GPS para niños: ¿dónde está el límite entre seguridad y libertad?

Los psiscólogos recomiendan usar la tecnología para fomentar la autonomía del niño y no el control


redacción

«Ubicación precisa, para que pueda mantener un seguimiento de su hijo en cualquier momento», «los padres pueden capturar imágenes desde la cámara del reloj de forma remota», «donde quiera que estés, si echas de menos a tus hijos, escucha su voz y mantén contacto con ellos», «mantenga a sus hijos fuera de peligro y evite cualquier tragedia», «puede acceder a la posición histórica de su hijo durante los últimos tres meses», son descripciones sacadas de diferentes marcas de relojes inteligentes dirigidos a niños de entre 5 y 12 años. Tecnología ¿al servicio de quién?.

«La clave está en la intención con la que los padres hacemos uso de esa tecnología. Tú si le compras a un niño un reloj con GPS porque quieres que aprenda a ir solo al colegio y que él se sienta más confiado, estás favoreciendo su autonomía. Cuando lo haces con un ánimo de control, de saber en dónde está tu hijo en cada momento, ahí estamos cayendo en la sobreprotección», asegura Libertad Culebras, psicóloga educativa. «Claramente los padres quieren lo mejor para sus hijos y puede llegar a ser entendible que acudan a este tipo de gadgets para tenerlos localizados. Lo que pasa es que es poco realista pensar así. Se crea una falsa sensación de realidad. Vivir conlleva riesgos y los niños no pueden estar siempre controlados», recalca Fernando Lino Vázquez, psicólogo y asesor clínico de Xuntos.

La clave está en entender la diferencia entre protección y sobreprotección. «La protección hacia los niños es un aspecto vital para su crecimiento tanto emocional como físico. Pero la sobreprotección tiene claros efectos negativos. El niño no va a reconocer los riesgos inherentes a su edad y que son necesarios para su desarrollo personal. Fomenta la dependencia. Es negativo a corto y a largo plazo. Estamos creando adultos inseguros, miedosos, con ansiedad. Con baja autoestima y dificultades para solucionar sus problemas. Con poca capacidad de frustración», asegura el psicólogo.

¿Por qué este ansia de sobreprotección? «Esa necesidad de control que da lugar a la sobreprotección viene del miedo que tenemos los padres», explica Libertad Culebras. «Vivimos en una sociedad bombardeada por el miedo en la que el peligro está sobredimensionado. Por otro lado, los padres somos un colectivo que estamos en el ojo del huracán. Muy juzgados. Parece que tenemos que ser perfectos. Esto se traduce en que los hijos también tienen que ser perfectos y no se pueden equivocar», mantiene la psicóloga educativa que asegura que todo el mundo debería tener claro que los errores son oportunidades de aprendizaje.

«¿Qué mensaje enviamos a un niño que estamos educando si continuamente nos estamos entrometiendo en su intimidad?», se pregunta Fernando Lino. « Si los padres deciden utilizar dispositivos de este tipo, los niños deberían saberlo. Hay que explicarles para qué sirven y pactar con ellos cuándo usarlo. Se debería limitar a situaciones muy concretas y también durante un tiempo determinado».

Los expertos concluyen que la tecnología al servicio de padres e hijos puede cumplir un papel interesante en determinados momentos pero su mal uso tendrá consecuencias dañinas para el propio niño.

Dos polos opuestos

Alemania prohibió la venta de algunos smartwatches para niños por considerar que atentan contra la privacidad de los menores. Se descubrió, además, que algunos padres los usaban para escuchar a los profesores de sus hijos.

En el polo opuesto está China que ha puesto en marcha un proyecto piloto en diez colegios del sur del país: los alumnos llevan uniformes con GPS que permiten saber dónde están en cada momento e, incluso, avisan de si se quedan dormidos en clase. Alegan que se trata de una medida para combatir el absentismo escolar pero el debate sobre los límites de la vida privada de los niños está abierto.

En España no existe regulación para estos nuevos dispositivos.

«Si le pones una tableta a un menor de 2 años lo estás zombificando»

Javier Becerra
UN NIÑO USANDO UNA TABLET
UN NIÑO USANDO UNA TABLET

Los especialistas alertan de los peligros del uso de las nuevas tecnologías por niños de corta edad

Una tableta o un móvil no le aportarán nada bueno a un niño de 2 años. Si además su uso es regular, puede generarle problemas futuros. Así lo señalan los expertos de diferentes ámbitos de la Sanidad que consideran que se debe avisar a la sociedad de las consecuencias de esta tecnología que tanto poder de atracción tiene en los niños, incluso cuando son bebés. «El hecho de que nuestros hijos sean capaces de manejarse con soltura con un smartphone no implica que sean unos genios. Implica que los ingenieros que lo han diseñado sí lo son», dice Alfonso Amado, neuropediatra de Amado Clínica, en Vigo, de la plataforma Doctoralia.

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