Un estudio demuestra que dormir mal aumenta la sensibilidad al dolor

Los científicos constatan que se bloquean los centros de analgesia natural


REDACCIÓN / la voz

Cada vez dormimos menos y peor. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que entre un 20 y 48 por ciento de la población adulta sufre, en algún momento de su vida, dificultad para iniciar o mantener el sueño. Las consecuencias de dormir mal son innumerables. A corto y a largo plazo.

«Dormir bien es primordial. El sueño tiene que ser de calidad y con una duración adecuada. Reparador», recuerda Carmen Montero, jefa del servicio del Neumología del Chuac.

Sabemos que dormir mal afecta a nuestra salud física y mental y ahora, por primera vez, un grupo de científicos ha explicado la relación entre el sueño y el dolor basándose en el cerebro.

El estudio de la Universidad de California, en Berkeley, se ha publicado en el Journal of Neuroscience y ha logrado identificar fallos neuronales en el cerebro privado de sueño que pueden intensificar y prolongar la agonía de la enfermedad y las lesiones.

«La pérdida de sueño no solo amplifica las regiones sensibles al dolor en el cerebro, sino que también bloquea los centros de analgesia natural», afirma Matthew Walker, el autor principal del estudio. «Los resultados demuestran que incluso cambios muy sutiles en el sueño nocturno, reducciones que muchos de nosotros pensamos poco en términos de consecuencias, tienen un impacto claro en la carga del dolor del día siguiente», demuestran los investigadores. Sea cual sea la lesión, es la misma pero lo que cambia es cómo el cerebro evalúa el dolor sin dormir lo suficiente.

Carmen Montero recuerda que durante el sueño se liberan una serie de sustancias a nivel cerebral que repercuten en todo el organismo así que «claro que se altera la percepción del dolor. Por ejemplo, si hablamos del síndrome de apnea obstructiva del sueño, el 25% de los pacientes presentan dolores crónicos de cabeza».

Problemas en el hospital

El sueño es un analgésico natural que puede ayudar a controlar y disminuir el dolor, según el estudio en cuestión. «Sin embargo, irónicamente, un entorno donde las personas sufren más dolor es el peor lugar para dormir: las ruidosas habitaciones de un hospital», mantiene Matthew Walker, profesor de Neurociencia y Psicología, que pretende ir más allá abriendo un debate sobre la creación de instalaciones para pacientes hospitalizados más amigables con el sueño. «Nuestros hallazgos sugieren que la atención al paciente mejoraría notablemente y que las camas de los hospitales quedarían libres antes, si el sueño ininterrumpido se incorporara como un componente integral de la gestión de la atención de la salud», concluye.

Trastornos más frecuentes

Dentro de los trastornos del sueño, los más frecuentes son el insomnio (20-30 por ciento), el síndrome de las piernas inquietas (5 por ciento) y el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (4-5 por ciento). Aunque también habría que destacar otros como la narcolepsia, que padecen unas 25.000 personas en España.

Menos de un tercio de las personas con problemas de sueño buscan ayuda profesional.

Los resultados corroboran que cambios muy sutiles pueden tener gran incidencia

El informe propone crear instalaciones más amigables con el sueño en los hospitales

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