«Soy la loca de los vinos»

Elisabet Castro, premio Mágnum a la mejor sumiller de Galicia


Redacción / La Voz

«Ven, que te voy a enseñar mi tesoro», me dice Elisabet Castro (Vilalba, 1982) al poco de entrar en su restaurante, el Mesón do Campo. Y me lleva a la bodega del sótano donde la mujer que ha ganado el premio a la mejor sumiller de Galicia guarda, efectivamente, una parte de las cosas que le entusiasman. Solo una parte porque esta mujer da la impresión de estar siempre entusiasmada. Lean, lean, que Elisabet está llena de detalles fantásticos. Toda una lección hablar con ella.

-Contenta con el premio, ¿no?

-Sí, claro. No hay muchas mujeres en este mundo y la verdad es que a las chicas nos cuesta un poco más que nos crean. Yo siempre presento la selección de vinos y algunas veces ha ocurrido que esperan a que me vaya para pedirle el vino a mi marido. Antes me enfadaba mucho, ahora me da un poco igual.

-De todos modos, en este mundo cada vez hay más mujeres.

?Afortunadamente. Cuando yo hice el curso, éramos 25 y solo 4 chicas.

-El premio habrá favorecido su negocio.

-Sí, claro. Es que yo soy la loca de los vinos y el premio me ha reafirmado. Aquí viene la gente y yo le pregunto: «¿Qué bebes?» Y, según lo que me diga, los llevo de viaje por el mundo. Y la gente joven es uno de mis propósitos. Les pongo cosas divertidas, se dejan llevar. Los mayores me cuestan más y este reconocimiento dice que no estoy tan loca.

-Usted hizo periodismo.

-Pero no acabé, ¿eh? Trabajé tres años en la radio pero lo dejé porque no me apasionaba. No me motivaba pensar que me iba a dedicar a esto toda mi vida. Después fui muy feliz en Pontevedra haciendo diseño de moda. Luego, con mi marido, decidimos hacer el curso de sumiller. Al principio me pareció un poco esnob y quise dejarlo, pero luego me encantó y ahora no podría concebir mi vida sin esto.

-También estudia cocina.

-Sí, en Pontedeume. Pero es muy duro. Estudio, tengo el restaurante, el niño... Es mucho esfuerzo, porque este año me han diagnosticado esclerosis múltiple y ya llevo dos brotes. Me ingresan cada 28 días para darme medicación. Muchas veces me dicen: «Tienes que bajar una marcha». Pero ni puedo, ni quiero. Yo soy feliz haciendo esto. Fue un año muy malo, pero aunque a mi cuerpo le cuesta seguirme, mi mente va más allá.

-Vaya, es una enfermedad degenerativa...

-Sí. En febrero dejé de caminar, empecé a ver doble y dejé de sentir el lado izquierdo. Incluso perdí el sabor. Y es mi trabajo. Luego todo volvió poco a poco a su sitio, pero nunca se sabe qué va a ocurrir. Ni cuando volverá otro brote ni que traerá.

-Pero usted ha decidido que eso no la va a frenar.

-No, no. Yo tengo muy asumido lo que hay y que 2018 fue horrible: la enfermedad, la obra en el restaurante, un cierto rechazo de los clientes más clásicos... A fin de año llegó el premio y las Navidades fueron muy buenas para el restaurante. Así que, después de un 2018 tan malo, empiezo una etapa nueva. Por eso estoy tan contenta.

-Volvamos al vino. ¿Se puede tener una gran bodega solo con vinos gallegos?

-Sí, desde luego. Galicia tiene vinos muy buenos que fuera son considerados top pero a la gente de aquí le cuesta creerlo.

-¿Qué es lo principal para ser un buen sumiller?

-Hay mucho sumiller que se cree que es enólogo, pero nos dedicamos a vender vino. Así que lo más importante es saber transmitir con emociones lo que se está vendiendo.

-¿Qué vino le recomendaría a Pedro Sánchez?

-Mmm... ¡Galicia, Galicia! En el fondo, Pedro Sánchez es un conservador, así que le daría un mencía de la Ribeira Sacra, un Guímaro Finca Pombeiras.

-Y otro para Donald Trump.

-Un Opus One californiano, un vino muy para ricos pero intragable porque es madera pura. El personaje no es merecedor de beber ningún vino gallego.

-Defínase en cuatro adjetivos.

-Creativa, impulsiva, susceptible y pasional.

-Y uno solo para los vinos gallegos.

-Sorprendentes. Yo he dado muchos campanazos con vinos gallegos.

-¿Quién ganará la guerra, el vino o la cerveza?

-La está ganando la cerveza. Y no es por el precio, es porque no hay tanta estupidez detrás de la cerveza.

-La mejor botella que ha descorchado.

-[Se levanta a por una botella que pone delante de mí] Una como esta (Didier Daguenau Blanc Fumé de Pouilly). Fue el primer vino con el que realmente pensé: «¡Me gusta el vino!»

-¿Se ha mareado alguna vez bebiendo vino?

-Sí. A veces están tan ricos que no se pueden escupir, ja, ja.

-¿Celta o Dépor?

-Celta.

-Un lugar al que le gusta volver.

-Pontevedra. Amo esa ciudad.

-¿Le gusta bailar?

-Me encanta.

-Una canción.

-Riders on the storm, de The Doors.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La salud.

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