Federico Martinón: «Debemos proteger a los niños, incluso de sus padres»

El jefe de pediatría del CHUS ve con buenos ojos que las guarderías y los colegios se reserven el derecho de admisión de niños no vacunados

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«Debemos proteger a los niños, incluso de sus padres» Federico Martinón, jefe de pediatría del CHUs, ve con buenos ojos que las guarderías y los colegios se reserven el derecho de admisión de niños no vacunados

redacción

Las vacunas son el medicamento que más vidas ha salvado a lo largo de la historia pero en pleno siglo XXI sigue habiendo personas que las ponen en duda. Padres que deciden no inmunizar a sus hijos y niños que se mueren por sarampión. ¿Sirve de algo implantar la obligación como en Francia?¿Deberían poder las guarderías y los colegios reservarse el derecho de no admitir a niños que no tengan la cartilla vacunal al día? Hablamos de todo esto con Federico Martinón, jefe de Pediatría en el Complejo Hospitalario de Santiago (CHUS) y uno de los mayores expertos en vacunas e infecciones de nuestro país. 

-¿Por qué hay sectores de la sociedad que todavía ponen en entredicho las vacunas?

En parte es por el propio éxito de las vacunas. Uno no teme lo que no ve. Muchos padres creen que vacunar es algo activo y que no vacunar es algo pasivo y eso es un error grave porque el no vacunar es una decisión activa que supone asumir una serie de riesgos para ese paciente. También hay un factor coyuntural con la permisividad de los movimientos antivacunas pero, sobre todo, es un problema de información y de educación. Cualquier persona que esté adecuadamente informada en relación a las vacunas, vacuna a sus hijos. La educación desde etapas tempranas de la vida solventaría la gran mayoría de los problemas que tenemos, en este momento, en Europa y en el mundo en relación a este tema.

-¿Qué pasa por la cabeza de un padre cuando decide no vacunar a su hijo?

Miedo. Los padres que no vacunan a sus hijos, en general, lo que tienen es miedo. Yo no creo que un padre deje de vacunar a sus hijos consciente de que le hace daño. Creen que la medida más protectora con respecto a sus hijos es no vacunar. De nuevo, falta de información. Por tanto, debemos intervenir a ese nivel pero eso no quita que tengan una responsabilidad. El que tú tomes una decisión, teóricamente por el bien de tu hijo, si eso supone un daño para el menor, para mí, debería ser considerado una forma de negligencia aunque sea por omisión. Debemos proteger a los niños, incluso de sus padres. No olvidemos que, al final, esa decisión al que pone en riesgo no es al padre si no al niño.

-¿Podría pasar en España lo que estamos viendo en países vecinos como Francia o Italia con esa preocupante bajada en las tasas de vacunación

En España tenemos muy buenas coberturas de vacunación, en Galicia excelentes, pero la realidad es que no somos diferentes ni somos impermeables al resto del movimiento europeo. Lo que debemos es centrarnos en por qué un uno, un dos o un tres por ciento deja de vacunarse cada año e intervenir ahí. Antes de que se instale el sentimiento antivacunas solo hay alguien que lo único que tiene son dudas. Lo que está claro es que ni Italia, ni Francia ni ninguno de los países que ahora tienen los problemas que tienen con enfermedades que estaban controladas, como el sarampión, apostarían hace unos meses o unos años porque estarían en la situación que están. Es absurdo negar una realidad como esta. Además, vivimos en un contexto universal. Nosotros, nuestros niños, nos movemos con fluidez y eso hace que las amenazas infecciosas de unos sitios sean vigentes en otros. El padre que no vacuna a su hijo está protegiéndolo gracias a que los demás sí que los vacunan pero eso es circunstancial, si ese niño se mueve a un entorno de no vacunados, está totalmente en riesgo. 

-Obligatoriedad de las vacunas, ¿a favor o en contra?

A nivel de la población yo creo que obligar a vacunar no resolvería el problema. Francia o Italia han tenido que instaurar la obligatoriedad de las vacunas como una medida de contención porque se está muriendo la gente por culpa de un fenómeno de descontrol, de desinformación, de manipulación, que ha llevado a que enfermedades prácticamente extinguidas estén rebrotando. Está muriendo gente por algo tan estúpido como una enfermedad que puedes prevenir con una vacuna que funciona. Pero no creo que la obligatoriedad, en la población en general, haga que las cosas cambien.

-En España, el calendario de vacunación es preceptivo y no obligatorio. En Galicia, ni los colegios ni las guarderías públicas pueden obligar a tener la cartilla de vacunación en regla para admitir a un niño, algo que sí ocurre en otros países e, incluso, otras comunidades autónomas. ¿Cómo ve esta medida?

Se está haciendo en muchos países y es una medida que puede tener un efecto disuasorio en algunas personas que, por el motivo que sea, deciden no vacunar a sus hijos. No sé cómo puede ser su ejecución práctica pero en otros países sí se da. Es decir, la vacunación no es obligatoria pero si tú quieres ir a esa guardería, si no tienes esas vacunas, en esa guardería no entras. ¿Por qué? Pues porque aunque se defiende la libertad individual así se protege la salud pública de los demás niños y ,como padres, tenemos que tener en cuenta los riesgos que supone que en nuestras aulas haya niños no vacunados. Ellos están protegidos gracias a nuestros hijos pero están poniendo en riesgo la salud pública de los demás. Si, por el motivo que sea, se agrupase un número suficiente de sujetos no vacunados en un aula puedes generar el contexto idóneo para que se produzcan brotes o vuelvan a recircular enfermedades. Por tanto, creo que la medida puede tener interés. Que un niño entre en una guardería sin vacunar supone un riesgo para tu hijo, que está al lado. Una persona que no se vacuna no es solo una persona que no se pone el cinturón, también circula en sentido contrario. No solo está asumiendo riesgos para sí mismo, está poniendo en riesgo al resto de la sociedad.

-¿Cuál sería el calendario vacunal ideal?

Sin duda, el que más vacunas tenga. Puedes ordenar los países en el grado de desarrollo en función de su calendario vacunal. Después, está el adaptar esos calendarios a las necesidades epidemiológicas y a los recursos disponibles. El calendario vacunal español es bueno pero es susceptible de mejora. Deberíamos evitar cualquier enfermedad que es predecible gracias a una vacuna. Tenemos que tener en cuenta que las vacunas no son un gasto, son una inversión y un ahorro. Muchas veces los motivos que se analizan a la hora de decidir si se incluye o no una vacuna en el calendario son puramente economicistas sin tener en cuenta que el poder que tiene una vacuna va más allá de prevenir esa enfermedad, es esa enfermedad y todas sus consecuencias.

-Se han dado pasos hacia una calendario de vacunación vital, ¿en qué punto estamos?

Siempre hablamos del calendario vacunal y pensamos en los niños pero eso está cambiando y tenemos que hablar de un calendario vacunal a lo largo de toda la vida. Se han dado tímidos pasos pero no basta. El calendario tiene que ir acompañado de una educación a la población para que sepa que el embarazo, la niñez, la adolescencia y la vejez deben estar cubiertos con diferentes vacunas. Y tenemos que pensar en eso en términos de futuro porque podemos decir que, prácticamente, no hay ninguna enfermedad infecciosa, y otras muchas no infecciosas, para la cual no esté un grupo trabajando en el desarrollo de una vacuna. Sin duda, el futuro de las vacunas es un calendario global de todo el ciclo vital y tendremos vacunas no solo preventivas, también terapéuticas. Esto va a ir creciendo y tenemos que ir preparándonos para ello.

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UXÍA RODRÍGUEZ
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El pediatra asegura que los antivacunas son una rara excepción en su consulta. De los más de 1.100 niños que hay en su cupo, solo uno está sin vacunar

No solo los padres temen a las vacunas. Los pinchazos tampoco gustan a los más pequeños. Pablo Martínez, pediatra en el Centro de Salud de O Portádego (Culleredo), tiene que luchar cada día contra ese miedo. A los padres les pide argumentos sólidos que justifiquen la intención de no vacunar a sus hijos. A los niños los trata con delicadeza para que el mal trago pase rápido. «Algunos ni se enteran», asegura. 

-¿Se encuentra con muchos padres que se nieguen a vacunar a sus hijos?

Nosotros encontramos muy pocos antivacunas. En mi cupo, que son más de 1.100 niños, tengo uno al que no han querido vacunar. Como no es algo obligatorio en nuestro país lo único que puedes hacer es intentar razonar. A la mayoría que tiene dudas, lo normal, es que los convenzas con pocos argumentos. 

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