La «pequeña Galicia» rusa también tirita

La localidad donde viven los menores que cada año pasan el verano acogidos por familias gallegas disfruta estos días de las temperaturas habituales de su invierno, donde la sensación térmica e incluso los termómetros bajan de los 20 grados bajo cero


¿Frío en Galicia? Desde luego, pero todavía no lo suficiente para compararse con Novozybkov, la localidad de procedencia de los menores rusos que veranean todos los años en esta esquina del noroeste peninsular. En esa pequeña urbe, de alrededor de 40.000 habitantes y situada a poco más de un centenar de kilómetros de Chernobil, la temperatura mínima se sitúa hoy a 16 grados bajo cero, aunque la sensación térmica hace que parezcan -25. Es lo habitual en esta zona de Rusia limítrofe con Ucrania y donde no es extraño ver dos dígitos negativos en el termómetro durante la mayor parte del invierno.

Precisamente, el tener que enfrentarse a estas duras condiciones climáticas hace más importante el programa de acogimiento que desde hace más de dos décadas lleva a cabo la asociación Ledicia Cativa. Estos días ha abierto un nuevo periodo de solicitudes para las familias que quieran participar y traer a un menor ruso el próximo verano.

El objetivo de esta iniciativa, que se inició en 1996, una década después del desastre nuclear de Chernobil (la nube radiactiva afectó seriamente a Novozybkov), es acoger al niño o niña como un miembro más de la familia, con el fin de proteger su salud y aumentar su esperanza de vida. Además, se estimula el establecimiento de lazos afectivos, familiares y culturales.

El programa, que a pesar de la crisis ha ido creciendo cada año gracias a la solidaridad de numerosas familias, cuenta con el patrocinio y la colaboración desinteresada de diversas empresas, concellos e instituciones gallegas, entre ellas las diputaciones de A Coruña y Lugo.

El contacto con el sol y el aire libre y el acceso a una alimentación sana ayudan al desarrollo físico de los niños y a su rehabilitación sanitaria (no están enfermos, pero, como consecuencia de vivir en la zona con mayor radiación de Rusia los niños llegan sin vitalidad, muy delgados y con retraso en su crecimiento). Las medias mínimas de aumento de estatura y peso tras su estancia en Galicia son de 2,5 centímetros y tres kilos, respectivamente.

Cada verano, el mismo niño vuelve con la misma familia. A diferencia de otros programas, Ledicia Cativa promueve los vínculos afectivos entre las familias de acogida y los menores y sus familias en Rusia, de forma que mantengan el contacto el resto del año a través de email, WhatsApp, correo ordinario...

Los interesados en la acogida pueden ponerse en contacto con la asociación por medio del teléfono (988 553 211) o del correo electrónico (asociacionlediciacativa@gmail.com).

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