El robot que revolucionará la cirugía de pulmón en todo el mundo

Un médico gallego ayuda a desarrollar una tecnología más precisa para operar con una sola incisión


redacción / la voz

Diego González Rivas llega a la cita apresurado y hambriento. Pasan de las once de la noche y apenas ha probado bocado tras una tarde intensa de complejas operaciones que se demoraron hasta la madrugada. «Me estaban esperando con los pacientes más difíciles», relata en un discurso sin pausa entre bocado y bocado. Todo ha salido bien y se relaja. Está cansado, aunque la fatiga no disimula ni un ápice su entusiasmo. A la mañana siguiente le espera un vuelo hacia Arabia Saudí. Empieza así su rutina frenética de un país a otro, de un extremo a otro del planeta para enseñar y divulgar la técnica que creó hace ocho años en A Coruña para operar el cáncer de pulmón y otras cirugías del tórax con apenas una incisión de tres centímetros, la uniportal VATS.

Su estancia en A Coruña durante las Navidades fue, en teoría, unas vacaciones, un descanso que no volverá a repetir hasta finales de año. Tampoco lo echa de menos, porque confiesa que ha consagrado su vida a una misión: «Quiero acercar la cirugía mínimamente invasiva a todo el mundo». O, lo que es lo mismo, que el paciente sufra lo mínimo posible y que su recuperación después de una intervención sea rápida y satisfactoria. Para cumplir el desafío tuvo hace dos años un sueño que esta a punto de cumplir: aplicar su técnica al desarrollo de un robot que mejore la precisión del cirujano y que reduzca aún más las lesiones del postoperatorio. El reto era doble. No solo había que adaptar la tecnología actual para reconvertir los cuatro brazos robóticos convencionales en uno solo que despliegue dentro del paciente todo el instrumental necesario para efectuar la intervención, sino que también era necesario cambiar de enfoque. En vez de abrir al enfermo por el costado, lo habitual, González Rivas planteó hacerlo por el xifoide, justo donde acaba el esternón. De esta forma se evita dañar los nervios intercostales y el paciente sufre menos. Es un procedimiento que los cirujanos experimentados practican en algunos casos, pero que ahora el robot permitirá extender a todos de forma rutinaria y segura.

«El brazo robótico -explica González- entra como una serpiente, sortea el corazón sin comprimirlo y permite una visión completa en 3D, la misma que si la incisión se hiciera desde el tórax». El ingenio lo han desarrollado los ingenieros de la empresa Intuitive Surgical, la misma que ha creado los robots Da Vinci que operan en todo el mundo, a partir de las indicaciones del cirujano gallego. Se ha probado en cadáveres en un estudio que acaba de publicar en Journal of Thoracic Disease y a finales de mes lo presentará por primera vez en San Diego en el congreso de la Sociedad Americana de Cirugía Torácica.

En febrero se realizará en un hospital de Hong Kong un ensayo clínico con 20 pacientes y, a partir de ahí, en seis meses se espera obtener la FDA de Estados Unidos para su empleo rutinario.

«Va a cambiar el rumbo de la cirugía torácica en todo el mundo y posibilitará que los cirujanos que no tienen mucha habilidad en este tipo de videocirugía puedan realizar las operaciones con un entrenamiento. Va a ser una auténtica revolución», aventura.

El robot consta de un único brazo, una cánula de 2,5 centímetros de diámetro, desde la que se despliegan una cámara en 3D y tres instrumentos quirúrgicos. El cirujano controla sus movimientos a distancia desde una consola. «Reproduce en tiempo real todo lo que tu haces, porque transmite los movimientos de tus manos en la pantalla a sus brazos robóticos. Es una cirugía más precisa, sobre todo para realizar las suturas, porque elimina el temblor humano y permite un mayor rango de movimientos», precisa el médico.

El software fue creado por Intuitive Surgical, pero la oferta de esta compañía no fue la única que tuvo. En un primer momento se embarcó en un proyecto conjunto con Johnson y Google, que quieren entrar en el mercado de la cirugía robótica. Pero su objetivo era desarrollar un robot convencional y González Rivas pretendía ir un paso más allá y servirse de la tecnología para aplicar su técnica uniportal. Lo ha conseguido.

El cirujano de los récords: «Es una locura de vida»

Diego González muestra su agenda. Y constata lo evidente. «No tengo -dice- ningún día libre hasta finales de diciembre del 2019». De Arabia Saudí a Shanghái, luego San Diego, más tarde a Finlandia, Mudanjiang (noroeste de China), la India, Pakistán, Kosovo, Macedonia, Serbia... Es su rutina. Del avión al quirófano. Tiene su base de operaciones en el Shanghai Pulmonary Hospital, donde dirige el programa de Videocirugía Torácica Uniportal, pero viaja continuamente para enseñar su técnica. «Es una locura de vida, agotadora, pero cuando lo haces con pasión y ves el resultado te entusiasmas», asegura. Es, extraoficialmente, el cirujano de los Guinness. «Me dijeron que enviase la documentación para serlo de forma oficial, pero no tengo tiempo», dice.

No le hace falta. En apenas ocho años ha operado en 101 países de todo el mundo. «Tengo el récord -confiesa- de haber hecho cirugías en más países, en más ciudades y hospitales y en el menor tiempo posible». Pero batir marcas no es su objetivo. «Quiero transmitir la filosofía de que siempre se puede mejorar. Eso para mí no tiene precio».

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