«La psiquiatría infantil está abandonada en España»

m. otero REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

España es el único país de la UE, junto con Bulgaria, que no tiene instaurada esta especialidad

05 ene 2019 . Actualizado a las 19:04 h.

La salud mental de niños y adolescentes es una prioridad para la Fundación Alicia Koplowitz, que facilita la formación de los psiquiatras españoles a través de dos programas de becas que permiten su especialización en el extranjero, para compensar de algún modo la falta de opciones de formación en nuestro país. María Concepción Guisasola, coordinadora del plan de becas de la entidad, reconoce que hacen falta más iniciativas de este tipo, «porque la psiquiatría infantil está abandonada en España. Somos el único país de la Unión Europea, junto con Bulgaria, que no tiene instaurada la especialidad de psiquiatría infantil». La experta explica que, aunque después de mucho trabajo se consiguió la aprobación de la especialidad en enero del 2018, «el decreto no está ejecutado ni puesto en marcha. No están acreditadas las unidades de docencia ni hay, de momento, residentes de psiquiatría infantil».

En la actualidad, según afirma Guisasola, la única manera de formarse en psiquiatría infantil es ser un psiquiatra de adultos y completar la formación en otros países donde sí está contemplada. Ahí es donde la Fundación Koplowitz es pionera, con ayudas a la formación y a la investigación y becas de dos años para completar estudios, que funcionan desde el 2005 gracias a acuerdos con prestigiosas universidades de Europa y EE. UU.

El panorama formativo español está en relación directa con la concepción que la sociedad española ha tenido siempre sobre la psiquiatría. «Los problemas psiquiátricos han tenido siempre en este país el estigma de ser una cosa que hay que tapar -afirma Guisasola-. Tú puedes tener una fractura en el pie, vas al traumatólogo y se lo cuentas a todo el mundo. Pero si tu hijo tiene un trastorno límite de personalidad, de comportamiento, de conducta o de neurodesarrollo, no se lo cuentas a nadie».