Mujeres del siglo XXI dan «un baño de ánimo» para romper el techo de cristal

Marisol Soengas, Ana José Varela, Andrea González y Matilde Massó hablaron en la Barrié de cómo lograr la igualdad laboral

Ana José Varela, durante su intervención en la charla organizada en la Fundación Barrié
Ana José Varela, durante su intervención en la charla organizada en la Fundación Barrié

Redacción / la voz

Cuando la arquitecta Luz Paz Agras terminó este jueves de moderar la mesa redonda La mujer gallega en el siglo XXI: rompiendo el techo de cristal, organizada en A Coruña por la Asociación de Becarios de la Fundación Barrié, salió con la sensación de que realmente pueden levantarse puentes para cambiar las cosas. De construcción ella sabe, pero el encuentro, protagonizado por la directora financiera de la OCDE Ana José Varela, la jefa del grupo de melanoma en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Marisol Soengas, la directora técnica de la Orquesta Vigo 430 y directora del Festival IKFEM, Andrea González, la profesora de la Facultade de Socioloxía de la UDC y miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Española de Sociología y editora de la RES, Matilde Massó Lago, y ella misma, como moderadora, dio algunas claves de cómo levantar unos pilares firmes para romper el techo de cristal que aún deben sortear las mujeres.

Fue, dijo, «un baño de ánimo», una inyección de optimismo con la que dar la vuelta a una realidad en la que las mujeres todavía no han alcanzado la igualdad de derechos con los hombres en el ámbito laboral. Eso es algo en lo que coincidieron las cuatro ponentes, que además constataron que a medida que una mujer sube en su escala profesional esa diferencia de derechos es más patente y su presencia es menor.

Por eso, llamaron a la acción para cambiar las cosas. No hay que quedarse de brazos cruzados, porque esa es la forma de perpetuar la injusticia, coincidieron también. Como ejemplo de cosas que pueden realizarse, Marisol Soengas habló del programa de captación de talento femenino que tienen en el CNIO. Porque debe de animarse a las mujeres a tener confianza en ellas mismas, dado que a veces la falta de ella es, a veces, un obstáculo para su desarrollo laboral. «Cuando un hombre se presenta a un puesto, aunque no cumple con todo lo que piden, va igual. Una mujer para hacerlo ha de ver que lo cumple, pero también ir mucho más allá», apunta Luz Paz.

Además, las ponentes apelaron a la «sororidad», un concepto recientemente recogido por la Real Academia Española y que equivaldría a la fraternidad masculina. Porque para que las mujeres se atrevan a dar el paso para romper ese techo de cristal es bueno que tengan un referente, que vean que otras mujeres como Ana José Varela, Andrea González, Marisol Soengas o Matilde Massó han cogido el mazo del talento y lo han hecho. Entonces, ¿por qué cualquier otra mujer no?

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