Una gallega gana la batalla para que no se penalice a científicas embarazadas

El Gobierno cambiará las condiciones para favorecer carrera investigadora y conciliación


redacción / la voz

«Me llamo María, tengo 39 años, soy científica y madre de dos niños. Como tantas mujeres, he sido penalizada en mi trabajo debido a mi maternidad». Así de contundente se expresaba hace diez meses la científica gallega María de la Fuente Freire en la campaña que inició en Change.org para pedir al Instituto de Salud Carlos III, del Ministerio de Sanidad, que «deje de fomentar la discriminación por maternidad». Fue solo una de las iniciativas que puso en marcha en una lucha, que había iniciado un año antes, para conseguir que en los procesos de evaluación en los contratos públicos de investigación no se compute el tiempo que las mujeres están de bajas por maternidad, de tal modo que en la valoración de méritos puedan competir en igualdad de condiciones con los demás candidatos. De la Fuente Freire, directora de la Unidad de Nanooncología del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), se reunió con portavoces de todos los partidos, que le expresaron su apoyo, así como con representantes de la Administración y del Congreso para exponer su demanda y hace unos meses reactivó su campaña junto con otras investigadoras que se encontraban en una situación parecida, como Carmen Agustín, Diana de la Iglesia y Ana González. Quería visibilizar que su lucha era en favor de todas las mujeres, pretendía que no tuvieran que pasar lo que le ocurrió a ella, que no pudo acceder a un contrato de la máxima categoría Miguel Servet porque estuvo 13 meses de baja para atender a sus dos hijos. Su causa la dio por perdida, pero no la de sus compañeras.

Y ahora lo ha conseguido. El Gobierno, en su impulso a la Acción Estratégica en Salud, a la que destinará 115 millones, dedica un apartado para proteger a la mujer investigadora y se compromete a «favorecer su carrera científica con la conciliación familiar», por lo que se incrementan «los supuestos de interrupción de la actividad investigadora en la valoración de los méritos evaluables en diversas ayudas de recursos humanos».

«Ahora faltan por concretar los detalles, la letra pequeña, pero lo importante es que hay un cambio de actitud que es muy significativo. Con la nueva directora del Instituto de Salud Carlos III. Raquel Yotti, se ve una sensibilidad que no se veía antes, lo que demuestra que cambiar o no las cosas era una cuestión de voluntad política, no de dinero», explica María de la Fuente.

En su reivindicación, apoyada por más de 300.000 firmas, obtuvo la solidaridad de sus compañeros y de partidos políticos, pero también sufrió un desgaste y recibió críticas. «Sentía -dice- que algunos me señalaban con el dedo, porque podían considerar que seguir trabajando durante la baja maternal era lo que tenía que hacer. Se consideraba algo normal, pero ¿por qué tenemos que seguir trabajando en vez de cuidar a nuestros hijos?». La investigadora agradece ahora la acción del Gobierno, pero sigue echando en falta una actitud más decidida por parte de la Xunta. «En el ámbito de sus competencias también puede hacer mucho», apunta.

Es una señal de que la lucha no ha concluido. Así lo cree también Carme Agustín, profesora de Biología en la Universidad de Valencia que se sumó a la campaña de la científica gallega. «Lo que ha ocurrido ahora es un logro y es de justicia, pero lo que pasa es que estamos aún muy lejos de que esté todo hecho. Nos quedan muchísimas medidas por desarrollar, porque el cuidado de hijos o de ascendientes no acaba con las 16 semanas míseras que tenemos de baja por maternidad», destaca Agustín. Y para empezar entiende que habría que acabar con la precariedad de una profesión en la que mujeres y hombres con más de 40 años no tienen garantizada ninguna estabilidad, pese a superar todas las pruebas que les exigieron.

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