El doble trasplante de pulmón con el que Maricarmen volvió «a respirar»

Una vecina de Ourol de 52 años que padece sarcoidosis desde los 17 destaca la importancia de la donación de órganos


ourol / la voz

La sonrisa vence cualquier preocupación y los ojos de Maricarmen Rodríguez Franco se iluminan para abrirse de par en par cuando recuerda el instante en el que, estando en el hospital, se sacó la mascarilla de oxígeno para «volver respirar». «Desde o momento en que te transplantan cámbiache a vida, pero ao principio tes moito medo, e eu pasei quince días nos que non me atrevía», revela esta mujer de 52 años que vive en Ourol, un municipio rural de A Mariña lucense de poco más de mil habitantes, a la que hace quince años un doble trasplante de pulmón le dio una segunda vida. Llevaba entonces dos décadas de calvario. «Enfermei con 17 anos. Empecei cunha especie de catarro que non daba curado, e logo comecei a pillar pneumonías. Cada vez ían a máis e a máis, e ultimamente xa non me tiña. Como cando tes unha gripe moi forte que te tumba», relata la mujer.

Corrían los primeros años de la década de los ochenta y la medicina estaba a años luz de lo que es hoy en día. «Os médicos de Ourol cambiábanme a medicación cada semana porque non daban atopado o que tiña», revive con tristeza, e indica que en aquellos tiempos se sabía tan poco sobre las enfermedades neumológicas que incluso hubo un médico muy conocido en la zona que llegó a confundir por completo los síntomas que presentaba. «Dicía que estaba embarazada, cando iso era imposible, e deume unhas vitaminas», comenta la mujer, que destaca que fue su padre quien consiguió sacarla de aquella espiral que lo único que hacía era restarle salud. «Estou aquí grazas a meu pai, que me levou a Lugo!», reconoce Maricarmen.

Y es que durante muchos años los especialistas detectaban que tenía una mancha en el pulmón, pero no daban con el quid de su enfermedad. «Déronme medicación para os nervios, fixéronme probas para ver se tiña fibrose quística... Ata chegaron a mandarme para a casa con pastillas para a tuberculose, pero iso tampouco era», enumera. Y como suele ocurrir a veces, en un momento dado apareció una especie de «ángel de la guarda» que fue capaz de poner nombre y apellidos a la enfermedad que condicionaba por completo el día a día de la mujer. «Foi o doutor Agúndez, un pneumólogo que traballou no hospital de Burela, o primeiro que me dixo que tiña sarcoidose, e logo o doutor Mazaira», precisa.

La sufre el rey Mohamed VI

La sarcoidosis, una enfermedad autoinmune e incurable que forma parte del grupo de las denominadas «raras», bloquea el funcionamiento normal de los órganos. En el caso de Maricarmen afectó al pulmón. «Vaicho secando, vas perdendo capacidade pulmonar», indica la mujer, que lleva 35 años aquejada de un mal que en la actualidad dicen que también sufre el rey de Marruecos, Mohamed VI, y que ya lo ha obligado a pasar varias veces por el quirófano apartándolo de sus obligaciones.

Maricarmen confiesa que, salvo que la salud se lo haya impedido, nunca ha estado parada. «Moito ou pouco sempre andei, e eu son moi nerviosa, non me aguanta o xenio e non podo estar sen facer nada porque me poño a pensar. Todos os corpos non son iguais, e se empezas a pensar no que tivo un ou no que tivo o outro angústiaste e non che vale de nada», declara.

Pese a la enfermedad, Maricarmen quiso ser madre y con 28 años se quedó embarazada. Aquella experiencia fue especialmente dura, pero por la sonrisa que asoma cuando habla de su hijo, que hoy tiene 23 años, queda claro que mereció la pena. «Tiven un embarazo de risco e paseino case todo no hospital e con osíxeno as 24 horas, porque tiña que respirar para os dous», indica. Cuando el niño tenía 8 años, su salud llegó a estar especialmente deteriorada y la posibilidad del doble trasplante de pulmón cobró fuerza. «Aceptei porque me vin moi fastidiada e dicíanme que ía mellorar a calidade de vida», apunta la mujer, que recuerda emocionada que fue operada en unas fechas señaladas. «Trasplantáronme un día 16 e o 18 fixo a primeira comuñón o meu fillo», indica la mujer, que agradece lo bien que se portaron entonces los «médicos e enfermeiras» que la atendieron en el antiguo Hospital Juan Canalejo de A Coruña. «Puiden ata falar con el desde a uci», comenta emocionada, antes de explicar que cuando se produjo el trasplante tuvo que estar dos meses en el hospital. «Pasei un mes sen ver ao meu cativo», apunta. Al principio estuvo ingresada en la uci, luego en planta y más tarde en el llamado «hotel do paciente». «A partir do primeiro mes viña de fin de semana á casa, e deixábanme saír pola tarde un pouco».

En la parroquia de Sabela

Maricarmen dice que tampoco olvidará nunca el día en el que regresó a su aldea de Bravos, la parroquia ourolense que se ha hecho muy conocida gracias a Sabela, la única concursante gallega en la última edición de Operación Triunfo, y cuyas raíces familiares se sitúan en ella. «O aire que se respira na aldea é moito máis puro», resume la mujer, que en este momento de los pulmones está bastante bien. «Pero teño insuficiencia renal, porque a cortisona que che poñen á vea pasa factura», informa, y subraya que admira mucho a Santi Chao, un viveirense trasplantado de corazón que ha logrado numerosos retos deportivos, como atravesar en bicicleta la Transpirenaica, más de 1.000 kilómetros desde Cabo de Creus hasta Hondarribia. «Ten moita forza de vontade porque os médicos din que parte da nosa recuperación é o exercicio, que che axuda a eliminar a medicación», expone, antes de recalcar la importancia de la donación. «A min deume a oportunidade de volver vivir, e no hospital ves tanta xente moi enferma... E tan nova! Mesmo nenos!», reflexiona.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
20 votos
Comentarios

El doble trasplante de pulmón con el que Maricarmen volvió «a respirar»