El cribado del cáncer de mama reduce la mortalidad en un 29 % en Galicia

Los expertos condenan la charla impulsada por Lídia Senra en la que se criticó la técnica

El 80% de las mujeres gallegas de más de 50 años participan en el programa de cribado de cáncer de mama
El 80% de las mujeres gallegas de más de 50 años participan en el programa de cribado de cáncer de mama

redacción / la voz

¿Si no existieran los programas de cribado de cáncer de mama, cuál sería la alternativa? Es la pregunta que lanza Raquel Zubizarreta, responsable de los programas de cribado del cáncer del Sergas y subdirectora xeral de Programas de Fomento de Estilos de Vida Saludable de la Consellería de Sanidade. Y ella misma ofrece la respuesta: «No hay ninguna alternativa». O sí la hay. Sufrimiento, dolor y un elevadísimo riesgo de mortalidad para las afectadas, además de un notable incremento en el gasto sanitario derivado de la atención tardía del tumor. Es la notable diferencia que existe entre el tratamiento de un cáncer en sus fases iniciales, lo que es posible gracias a su detección precoz mediante las mamografías, a hacerlo cuando sus síntomas ya son notables y se encuentra en un estadio avanzado. Los expertos no tienen ninguna duda al respecto. Ni ellos ni los programas nacionales e internacionales que recomiendan, en base a un criterio y un consenso científico, el uso de una técnica que salva vidas.

«Es una locura cuestionar estos programas. Es como echarle la culpa de las enfermedades a los marcianos, porque está claro que sus ventajas son mucho mayores que sus posibles inconvenientes. De hecho, la mortalidad por cáncer de mama ha disminuido en un 25 % desde que se ha implantado el cribado», sostiene Rafael López, responsable del servicio de Oncología en Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, que considera inadmisible que se cuestione el programa, tal y como se hizo el pasado fin de semana en Vigo la radióloga María Luisa Lores en una charla organizada por la eurodiputada Lídia Senra. «Es impresentable realizar este cuestionamiento», coincide Joaquín Mosquera, responsable del plan de cribado en el área sanitaria de A Coruña, quien asegura que la detección precoz no solo salva vidas, sino que ahorra sufrimientos y mejora la calidad de vida de las enfermas. «El tratamiento que reciben -explica- es menos agresivo porque el tumor se detecta en sus fases iniciales».

Los datos del Sergas tampoco ofrecen lugar a dudas. En las mujeres que participan en el programa gallego de cribado -tiene la tasa más alta de cobertura en España, solo por detrás de Navarra, con un 80 % de mujeres participantes de entre 50 y 69 años- la tasa de supervivencia a los cinco años de seguimiento es del 94,5 %, frente al 83,1 % del obtenido en las pacientes fuera del plan. Pero es más, cuando la participación en el programa supera el 50 % el riesgo de morir por un cáncer de mama se reduce en un 29 %, por el 9 % que se obtiene cuando el porcentaje baja del 50 %. «Estamos hablando de un 29 % de reducción de la mortalidad en mujeres de la misma edad y en el mismo período de estudio, en el que la única diferencia es si han sido cribadas o no. Y es un trabajo con datos reales de mujeres gallegas realizado por técnicos de Saúde Pública que no se puede desmontar con teorías de la conspiración», destaca Raquel Zubizarreta. Sobran las palabras.

El cáncer de mama, en cifras

7.440  tumores detectados: En sus fases iniciales entre los años 1992 y 2015 en Galicia.

3,5 por cada mil: De cada mil mujeres exploradas, 3,5 tienen un cáncer de mama.

94,5 % supervivencia: Es la tasa de supervivencia en mujeres que participan en el plan.

«Gracias a la donación de Ortega, cualquier gallego, por pobre que sea, recibe el mismo tratamiento que la persona más rica»

Falsos positivos y sobrediagnósticos son los argumentos que esgrimen los contrarios al cribado de cáncer de mama. Pero en el primer caso habría que referirse más bien a segundas llamadas que reciben las afectadas para hacerse nuevas pruebas. Así lo entiende Joaquín Mosquera, quien explica que las mujeres, lejos de perder confianza en el programa por este motivo, «lo ven como un beneficio para ellas, que las hace sentirse más protegidas». En Galicia, de cada 100 participantes exploradas, solo el 2,94 % requieren de pruebas adicionales. En cuanto a los sobrediagnósticos, que podrían implicar que una paciente reciba un tratamiento agresivo para un tumor que podría no comprometer su vida, no existe una cifra consensuada, pero podría rondar entre un 2 % y un 4 %. En estos casos los médicos tampoco tienen la certeza de si el tumor va a resultar mortal o no, por lo que para evitar riesgos se aconseja tratarlo.

A los médicos también les ha molestado que en la charla organizada por Lídia Senra también se criticase la donación de equipos radiológicos de última generación realizada por Amancio Ortega. «A este señor habría que hacerle un monumento en vez de criticarlo», asegura Antonio Gómez, jefe del servicio de Radioterapia del Chus de Santiago. «Gracias a la donación de Ortega -añade- cualquier gallego, por pobre que sea, puede recibir un tratamiento de radioterapia igual que la persona más rica del mundo».

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El cribado del cáncer de mama reduce la mortalidad en un 29 % en Galicia