Los niños de San Ildefonso, listos para el sorteo del sábado

En octubre empiezan los ensayos para proyectar la voz en un acto retransmitido en directo por La 1


Madrid / Colpisa

¿Cuál va a ser el gordo de este año? «El 33458», contesta Noelia, la niña que el año pasado cantó el premio de cuatro millones de euros de la lotería de Navidad. Esa es su previsión para el próximo día 22, y probablemente será el último diciembre que cante los números del sorteo extraordinario que será retransmitido en directo por La 1, debido a su edad. A sus catorce años, es la mayor del grupo de 32 niños que se desenvolverán entre bombos y bolas, mientras toda España les escuchará impaciente por saber cuál es el número premiado. El sábado, el público comenzará a entrar a las ocho de la mañana en el Teatro Real de Madrid. El sorteo comenzará media hora más tarde y lo previsto es que dure en torno a cuatro horas, que podrán seguirse a través del canal de RTVE.

Unas personas sueñan con que les toque la lotería y otras con cantarla. Esto último es lo que les ocurre, cada año, a los niños de la residencia internado San Ildefonso cuando llega el día de elegir a los futuros niños cantores.

«A mediados de octubre hacemos una prueba tipo Operación Triunfo, a la que se presentan todos los chavales que quieren cantar el premio extraordinario. Es un día un poco caótico, porque todos quieren hacerlo», explica Vicente Ramos Rodríguez, uno de los educadores que entrenan a los niños a cantar los números.

Muchos de ellos ya tienen experiencia, porque todos los jueves y sábados del año cantan en los sorteos ordinarios de lotería. «En esta prueba lo que se busca es una buena voz, buena vocalización, fluidez verbal, presencia escénica y habilidad para manejar los números», dice Charo Rodríguez, la directora de la residencia.

Risa contra los nervios

«Luego, al hacer las parejas, es importante que las voces tengan una cierta armonía y que encajen bien», añade. Una vez que el grupo está formado, empiezan los ensayos, que van aumentando en dificultad a medida que se va acercando el día. «Lo primero es entrenar el ritmo y la fluidez, que proyecten bien la voz, que el público entienda el número que se está cantando, que no haya pausas entre el número y el premio, y luego ya vamos metiendo números difíciles», comenta el educador. Ensayan unos 30 minutos en días alternos y, dependiendo de las necesidades de cada niño, algunos van a más sesiones para mejorar. La píldora contra los nervios: reírse. A pesar del entrenamiento, siempre cabe la posibilidad de que los nervios jueguen malas pasadas. «Procuramos que salgan lo mejor preparados posible para que no tengan fallos», explica Ramos.

Para ello, ensayan números difíciles, como las unidades, y les exponen a posibles imprevistos, como que se les caiga una bola. «Pero si fallan o se bloquean en un número se les dice que reinicien, que vuelvan a tenerlo en su mente y que lo proyecten otra vez, y si se les cae una bola, que la recojan y continúen, que nosotros les esperamos, que España les espera», afirma.

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