Pide a Facebook, Twitter e Instagram que sus algoritmos no le recuerden que perdió al bebé que esperaba

Gillian Brockell, periodista de «The Washington Post», ha escrito una carta abierta que se ha hecho viral en las últimas horas


Redacción

Gillian Brockell, periodista de The Washington Post, ha escrito en su periódico una carta abierta a Twitter, Instagram, Facebook y Experian para pedirles que sus algoritmos dejen de recordarle que perdió al bebé que esperaba

Hace un mes sufrió la mayor tragedia de su vida y ahora, después de llegar a su casa «con los brazos vacíos», todas estas redes sociales le rememoran esta tragedia con constantes anuncios o publicaciones sobre la maternidad y el cuidado de los niños.

«Es mi culpa», comienza diciendo Gillian Brockell en su carta porque, como cualquier otra embarazada, utilizó etiquetas sobre su futura maternidad, pinchó en anuncios de Facebook sobre el tema, y buscó en Google cosas como «vestidos maternales» o «pintura de cuna para niños».  

«Apuesto a que Amazon incluso os dijo la fecha en la que salía de cuentas, el 24 de enero, cuando creé ese registro de Prime», explica.

Pero luego también se pregunta el motivo por el que esos mismos algoritmos no detectaron que buscó en Google «el bebé no se mueve».

«¿No vieron mis tres días de silencio en las redes sociales?», algo poco común para un usuario de alta frecuencia como ella, denuncia. Y después, el post y en el tuit en el que compartía su gran tragedia, «con el corazón roto», de su bebé «nacido muerto». Tampoco detectaron, dice, los «200 emoticonos de lágrimas» que le enviaron sus amigos.

«Os lo imploro, si sois lo suficientemente inteligentes como para daros cuenta de que estoy embarazada o de que he dado a luz, entonces seguramente sois también lo bastante inteligentes como para daros cuenta de que mi bebé murió, y mostrarme así publicidad en consecuencia, o tal vez, sólo tal vez, no mostrar ninguna», sentencia Gillian Brockell en su carta abierta a las grandes redes sociales.

Twitter se ha disculpado, según dicen medios americanos, y Facebook ya ha respondido a las críticas a través de un alto ejectivo publicitario de la red social, Rob Goldman, que sugirió a Brockell que utilizara la opción de bloquear los anuncios que el usuario encuentra dolorosos, en este caso, la crianza de los hijos. 

Tras tomar esta medida sugerida por la red social, a Gillian Brockell se le mostró un anuncio sobre adopciones. Algo que ella no considera apropiado en sus circunstancias.

En solo dos días el tuit de Gillian Brockell con la carta a las grandes redes sociales ha sido retuiteado más de 25.000 veces y tienen más de 2.300 comentarios y 61.000 «likes». 

¿Son los datos el nuevo petróleo?

María Cedrón

Los modelos de negocio basados en la explotación comercial de indicadores están en auge. La demanda de paquetes de perfiles ha disparado su valor; más allá de casos como el de Cambridge Analytica, la mayor parte de los operadores de datos son muy escrupulosos con la ley

Los datos son las bases que sostienen la información. Son poder. Y dinero. Hay quien habla incluso de que son el nuevo petróleo. Porque más allá de escándalos como el de la consultora Cambridge Analytica -al parecer obtuvo en el 2014 datos de más de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos para elaborar un programa informático capaz de predecir qué harían los votantes durante las elecciones que dieron la victoria a Donald Trump-, su buena gestión resulta una poderosa herramienta de márketing. No solo eso. Cómo explica David Martínez, fundador de la consultora DateSpartan, ubicada en Londres, «permite reducir la ineficiencia empresarial. Todo el ahorro que supone para una compañía la optimización de su modo de operar acaba repercutiendo en un menor coste del servicio para el consumidor».

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