Pedro Duque: «Los políticos que no creen en la ciencia son tan nocivos como la seudociencia»

El fichaje estrella de Pedro Sánchez reconoce que los fondos para investigación son insuficientes

El ministro de Ciencia visitó A Coruña para inaugurar una exposición en el Muncyt
El ministro de Ciencia visitó A Coruña para inaugurar una exposición en el Muncyt

a coruña / la voz

Es el first man -como se titula la película de Damien Chazelle inspirada en Neil Armstrong- de la política española. En seis meses, el astronauta de la Agencia Espacial Europea y primer español en salir al espacio ha tenido tiempo de comprobar que la trastienda de la política puede ser tan intensa como cruzar la estratosfera. El último desliz fue su desconocimiento de las protestas estudiantiles en Cataluña. A Galicia lo ha traído una exposición sobre los 40 años de ciencia en democracia.

-¿Por qué no despega la ciencia española?

-Tenemos el potencial pero todavía no estamos en las primeras posiciones de los marcadores de innovación. Falta transferir la ciencia excelente que se hace a la sociedad. Que llegue a las empresas, a las exportaciones, a los puestos de trabajo de alta cualificación. Estamos en el momento justo para que esto despegue.

-Recién cumplidos los seis meses en el cargo, ¿qué ha cambiado? ¿Han aumentado las inversiones?

-Mejoramos los incentivos de transferencia tecnológica, lo que llamamos el sexenio tecnológico. Entró en funcionamiento la semana pasada y esperamos que dé resultados pronto. La Red Cervera de Transferencia Tecnológica busca incentivar a los profesores. También tenemos programas de entrada de capital en empresas de base tecnológica para que den los primeros pasos. Son siempre los más difíciles.

-En Europa, ¿tienen en cuenta a España como interlocutor científico?

-Es un país que habla con conocimiento. Se fijan en nosotros. Pero la financiación pública en la investigación tiene que crecer de forma sustancial. El sector privado también se tiene que implicar en promover la creación de empresas de base tecnológica.

-Antes de esta entrevista, se reunió en esta sala con el rector de la Universidade da Coruña, Julio Abalde. ¿Puede avanzar algo del encuentro?

-Como todas las universidades, piden más inversión. En esta etapa de crisis se les ha recortado bastante. Todos tienen esa demanda encima de la mesa.

-Y a la universidad, ¿qué se le puede reclamar?

-La sociedad le demanda que se adapte más a las necesidades sociales. Que las titulaciones que se impartan sean las que después hagan que las personas tengan un futuro mejor.

-¿Qué cambios persigue la Ley de Universidades?

-Que logre una mayor autonomía acoplada a una mayor rendición de cuentas a la sociedad, y que esto derive en una mayor fluidez en esta relación.

-El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, lo invitó a visitar el aeródromo de Rozas. ¿Acepta?

-Es el centro de desarrollo de aviones no tripulados que, por descontado, estaré encantado de conocer. No es el único polo de producción aeronáutica en Galicia. La Universidade de Vigo destaca en el desarrollo de microsatélites, hace unos días se celebró en esa ciudad el New Space España 2018.

-¿Cuál es la mayor amenaza a la que se enfrenta la ciencia: las seudociencias o los políticos que no creen en la ciencia?

-Los políticos que no creen en la ciencia son tan nocivos como la seudociencia. Sin financiación es muy difícil su desarrollo y en Europa cuesta muchísimo que las empresas hagan ciencia básica.

-¿Algo de lo que presumir?

Las tres universidades gallegas están bien posicionadas en el desarrollo de ciencia básica y aplicada. Hemos escalado en los ránkings, pero, en España, cualquier indicador que uno mire dice que tiene que crecer la financiación pública.

«El periodismo juega un papel importante en la divulgación»

Los científicos también libran cruzadas. La de Pedro Duque se llama homeopatía. Antes de ser ministro advertía de los riesgos de las curas milagrosas desde su cuenta de Twitter. Como responsable gubernamental, presentó en A Coruña un programa de cultura científica para el 2019. ¿Su propósito? Despertar nuevas vocaciones.

-¿La divulgación es el camino?

-La sociedad está influida por las nuevas tecnologías de la información que hacen que cualquiera, sin conocimiento, y probablemente con afán de engañar, tenga la posibilidad de publicar cualquier cosa y que todos la veamos. En otros tiempos estaban los periodistas, tenías por lo menos que pasar por un cierto filtro. Ahora ya no existe eso.

-Algo bueno tiene la profesión...

-Juega un papel importante en la divulgación. Hay que enseñar que hay unas cosas que son verdad segura. Que están probadas por cientos de experimentos y que dicen que es imposible que nada de lo que se llama homeopatía tenga efectos en la salud humana fuera de la sugestión.

-¿Puede que el adjetivo «natural» enganche en una era tan tecnológica?

-La gente tiene que entender que la homeopatía no es una terapia natural. Una terapia natural es seguir las pautas que uno tiene en la naturaleza: abrigarse si hace frío, comer bien, beber mucha agua, hacer ejercicio ¡y lavarse mucho las manos!

-¿Cómo se explica este bum de las seudoterapias en la sociedad de la información?

-Antes uno leía las cosas en los libros. Ahora le vienen a uno. Es muy fácil, y muy grave, la gente tiene que entenderlo. Sin darte cuenta, estableces filtros de manera que en las redes a ti solo te llega información que está de acuerdo con lo que tú piensas. Es muy difícil cambiar una idea.

-Esto también pasa en política. ¿Qué opina de los extremos?

-Me preocupan.

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