El rey emérito se refugia en la vela y en los encantos de Sanxenxo

Galicia es su base y el lugar donde Juan Carlos I se reencontró con la navegación tras sus operaciones


sanxenxo / la voz

El rey emérito se deja ver con frecuencia por Sanxenxo. A esta villa y al amigo que lo invitó a venir -Pedro Campos- les debe Juan Carlos I su regreso a la navegación a vela en el otoño del 2015 después de años sin hacerse al mar por razones de salud. Tan contento quedó el monarca emérito de la experiencia en la ría de Pontevedra, que ha regresado una y otra vez a la capital turística de las Rías Baixas en cuanto se le ha brindado la ocasión. Sanxenxo se ha convertido, pues, en una referencia vital, una localidad donde se siente bien tratado y a la que corresponde apoyando eventos deportivos como el Europeo 2020 y el Mundial 2021 de clase seis metros de vela. Dicho sea de paso, el concejal de Turismo, Jesús Sueiro, considera que la implicación del monarca emérito en destacar las bondades de la ría pontevedresa fue decisiva para convencer al jurado de que este era un lugar idóneo para esas pruebas.

Juan Carlos I acudió en sus funciones como jefe del Estado en numerosas ocasiones a Galicia: a Marín, a la entrega de reales despachos por el día del Carmen; a Santiago, por el día del Apóstol, y un largo etcétera. Con Sanxenxo, su idilio se remonta al 2000, cuando visitó la villa y lo llevaron a comer a Casa Checho, en la isla de Ons. La Voz de Galicia contó que, ese día, don Juan Carlos saludó a todos los camareros y cocineros. Es una tradición que aún sigue realizando hoy cuando acude a un restaurante. Las visitas por motivos deportivos se fueron sucediendo más allá de la agenda institucional y así se fortalecieron sus lazos con la tierra de Breogán.

El idilio con la capital turística

Sanxenxo sigue siendo el eje de sus estancias en Galicia. En el 2005, acudió a la inauguración del puerto deportivo, que lleva su nombre. Las visitas a la ría pontevedresa, por diversas razones, se fueron espaciando más y la mala salud del monarca lo alejó de su afición marítima durante un tiempo. En el entretanto Juan Carlos I abdicó un histórico 19 de junio del 2014 y al año siguiente, ya liberado de las responsabilidades de la apretada agenda de actos oficiales, pudo regresar a Sanxenxo. Fue nuevamente de la mano de Pedro Campos y supuso su reencuentro con el mar, que echaba tanto de menos.

«Su regreso a la vela fue un momento extraordinario», dice Pedro Campos En aquella ocasión, el rey emérito se reencontró con la navegación a vela, a bordo del Acacia, una embarcación clásica de seis metros, recién restaurada, y que reunía unas condiciones ideales para él. El patrón podía dirigir el barco sentado y protegido. Fue un momento emotivo para don Juan Carlos que, desde entonces, no ha dejado de surcar la ría en distintas competiciones. Por cierto, su vuelta a la navegación le dejó un buen sabor de boca. Ganó la regata. «Fue un momento extraordinario», recalca Pedro Campos al describir el regreso del monarca a la vela.

Se dice que al rey emérito le gusta mucho Galicia. A juzgar por sus frecuentes visitas esa intuición es una realidad. En sus primeras estancias en Sanxenxo se alojaba en una casa rural en la Casa do Sear, cerca de la playa de Areas. De un tiempo a esta parte, lo hace en la casa de su amigo Pedro Campos, a quien le une la pasión por el mar y la vela.

¿Qué hace el monarca emérito en sus visitas? Sobre todo navegar. La hora de la cena es la oportunidad para conocer más lugares de la provincia. Y es a la cena cuando puede salir fuera, porque de día los entrenamientos deportivos consumen la mayor parte de las horas. Ha pasado por restaurantes de Sanxenxo, O Grove, Vigo, Pontevedra, Baiona y Cuntis, por citar unos pocos. ¿Qué le gusta más de la abundante carta de mariscos gallegos? Los percebes.

Las anécdotas sobre sus visitas se suceden. El Concello le regaló un cuadro pintado con vino de Barrantes con la catedral de Santiago. Es uno de los trabajos del artista local Abel Barandela. Le gustó tanto que le pidió a un amigo que se lo trajese en coche, no fuese a sufrir el cuadro algún daño si lo enviaban por valija. En Sanxenxo, Juan Carlos I también lo intentó con el gallego. En junio del 2016 bromeó con la prensa al llegar al Club Náutico, con un «en Galicia nunca chove». Fue el titular de la jornada. En Sanxenxo, lo consideran ya un vecino más.

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