«Tenemos datos de 10 millones de personas que comentan noticias»

La compañía coruñesa Torusware ha creado un «software» que detecta informaciones falsas en los medios y las redes sociales


redacción / la voz

La compañía coruñesa Torusware ha desarrollado una plataforma de detección de fake news basada en crowd computing, Big Data e I+D del Grupo de Arquitectura de Computadores de la UDC. Su cofundador y director, Guillermo López Taboada, da las claves sobre este fenómeno.

-¿Cómo funciona el detector de noticias falsas?

-Es una plataforma que recoge datos de distintas fuentes de información. Buscamos la inteligencia cooperativa, lo que la gente comenta, tanto en las redes sociales como en las distintas noticias que puede tener un blog o un periódico digital. Recogiendo esos comentarios y clasificando a los usuarios (si son expertos en el tema, si son trolls que están constantemente quejándose de un determinado tema...) buscamos sacar información de valor que puede etiquetar que una noticia sea verdadera o falsa.

-¿Y cómo lo distinguen?

-Hoy en día los principales medios de comunicación tienen cientos de miles de usuarios, publican algo y salen 10.000 personas comentando. Hay que sacar el grano de la paja y discriminar. Por ejemplo, si hay una noticia sobre que unas vacunas provocan autismo y sabes que el que está comentando y negándola es un médico o una profesional de la sanidad... Lo complicado es tener esa información.

-¿Trabajan solo con medios de comunicación o también con las redes sociales?

-Cualquier noticia publicada va a aparecer en alguna de las principales redes sociales. Nuestra forma de captación de informaciones es a través de las redes, pero la fuente va a ser un medio digital. Recopilamos toda la información sobre las reacciones que tiene esa noticia y la gente que está comentando; entonces tenemos gente que puede ser clasificada como que está en contra de una marca (por ejemplo, gente que está siempre protestando contra los bancos...) y ahí vas ponderando y viendo si alguien está calificando eso como un fake porque califica todo como falso o realmente es experto y conoce el tema, y entonces le das más valor. Hoy en día las técnicas que hay de fact checking consisten en que un humano dedique tiempo para validar si es correcto, pero eso no está al alcance de todos los usuarios y lectores. Al final tú ves algo y dices, «esto es falso porque yo conozco esta noticia o soy experto en este apartado, y sé que lo que están diciendo no es correcto».

-¿Qué volumen de datos manejan?

-Tenemos en torno a 40.000 noticias de los principales medios que seguimos y datos de en torno a 10 millones de perfiles distintos que comentan sobre esas noticias. Es un volumen bastante relevante y aquí lo importante es tener un histórico. Nos centramos sobre todo en medios de comunicación nacionales y noticias en castellano.

-¿Van a seguir en aumento las «fake news»?

-Hay estudios que dicen que con la explosión de generación de contenidos cada vez es más probable que haya más, pero también es cierto que cada vez son más filtradas o dirigidas. Desde las últimas elecciones norteamericanas han ido cambiando los algoritmos y los mecanismos que utiliza Facebook, por ejemplo. En los últimos dos años ha aumentado la conciencia de que hay noticias falsas y del impacto que pueden tener, hay un mayor control de cómo se difunden y una mayor preocupación. Hay proyectos de chequeo, para validar si son auténticas o no. Esto no quiere decir que vayan a tener cada vez un menor impacto.

-¿Cuál es el móvil principal de estas informaciones?

-Económico. Puede ser un medio digital que está buscando crear polémica y los lectores consumimos esa información porque nos llama diez veces más la atención algo que roza lo inverosímil, y la publicidad asociada es la vía de ingresos de ese medio; o, por otro lado, igual que unas veces se hace contenido esponsorizado para promover ciertas marcas, también está la «antiesponsorización», atacar la imagen de una compañía. Somos cada vez más consumidores de productos a través del e-commerce, consultamos más a través de Internet y en ese sentido sí hay un crecimiento [de fake news] porque va en relación a cómo va en el mundo la economía digital.

«Hubo fake news tanto a favor de Clinton como de Trump»

Guillermo López Taboada cree que las administraciones públicas también pueden difundir bulos, indirectamente, «a través de compañías que se pueden ver favorecidas por un determinado lobby o tema y están buscando promover una serie de políticas».

-El ejemplo sería la Administración Trump...

-Se está hablando mucho del perfilado de los votantes, hace seis años los Obama lo hicieron en su campaña de reelección: a un votante hispano le mandaban determinados mensajes y a uno negro otros, según lo que pudiese encajar en cada uno. Cuatro años más tarde creemos que, por lo mediático de Trump y de Twitter, la mayor parte de las fake news eran para favorecer a Trump y la realidad es que hubo fake news tanto para favorecer a Clinton como a Trump. Y lo curioso es que gran parte de las noticias (y por eso se ponían vinculaciones con Rusia y con países del Este) venían de medios que estaban realizando y monitorizando ese tipo de acciones, pero el móvil fundamental era económico. Si después esos medios o agencias tenían una doble financiación o a la vez eran favoritos para recibir fondos de algún otro Gobierno, que es lo que se está investigando, es algo controvertido. El móvil inicial era generar tráfico, consumo y vender anuncios.

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