«No puede ser que acabes de tener un bebé muerto y te vengan a preguntar si te subió la leche»

Reclaman protocolos para las muertes de bebés antes y durante el parto


redacción / la voz

Beatriz Rodríguez perdió a su hija cuando estaba embarazada de 41 semanas. La peor experiencia de su vida le dio fuerzas para reclamar un cambio en la sanidad para que ninguna mujer más tenga que pasar por la misma situación. Inició una recogida de firmas que logró 232.055 apoyos, que ella misma trasladó al Congreso de los Diputados.

Y ahí no acabó su iniciativa. Esta ourensana de Verín aprovechó la visita del conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña, para exponerle la necesidad de implantar el protocolo de muerte perinatal en todos los hospitales gallegos (solo alguno lo utiliza). Poco tiempo después recibió una llamada que le anunció que la consellería lo incluiría en sus planes y, como paso previo, realizará una convención de expertos para aportar ideas sobre este tema.

¿Pero qué debería incluirse en este protocolo? Según explica Beatriz Rodríguez, «el protocolo está hecho, porque yo en su día hablé con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y me dijeron que hay ciertos hospitales de España que ya lo tienen, como el de La Paz, en Madrid. Lo que asegura un protocolo en situaciones de muerte perinatal y neonatal es que tú tengas un equipo que esté preparado para eso. Que tengas un psicólogo especializado, por ejemplo, porque el que me atendió a mí me llegó a decir si lo que le estaba contando era una cámara oculta». Lo que reclaman las madres ante este tipo de situaciones es tener una habitación propia que no esté en una planta de maternidad, o que las familias reciban un trato especial «porque la muerte de un hijo es un momento muy duro». También que la madre tenga la oportunidad de «poder ver a su hijo, guardar el cordón umbilical, tener sus huellas, o poder vestirlo con la ropa que tu quieras; o tener un sitio especial para el niño y la madre mientras a la madre no le pueden dar el alta».

Beatriz lo explica y no hacen falta más palabras. «A mí no me dejaron ver a mi hija, no tengo ningún recuerdo de ella. La tuve nueve meses, pero como si no la hubiera tenido. Se la enseñaron a quien le dio la gana menos a mí. En Inglaterra, por ejemplo, hay unos protocolos especiales con habitaciones individuales en zonas que no tienen que ver con la maternidad, con una cámara para tener a la niña al lado y sofás para la familia».

Tanto Beatriz como otras muchas mujeres encontraron en Galicia un punto de unión en la asociación Bolboretas no ceo, que apoya a las madres que pierden a sus hijos durante el embarazo, el parto o al poco de nacer.

«Hay un montón de cosas que hay que cambiar -asegura Beatriz Rodríguez-, no puede ser que acabes de tener un bebé muerto y te vengan a preguntar dónde está el bebé y si te ha subido la leche. A mí me hicieron una cesárea inútil y luego tuve que tenerla por vía vaginal. Me dejaron donde dejan a las madres cuerpo a cuerpo con sus bebés una hora. Para mí era como si me mataran. Eso es muy cruel».

Victoria Gómez, de A Coruña, también encontró consuelo en la asociación y está totalmente de acuerdo con Beatriz. «En el momento en el que me pasó me gustaría que alguien me hubiera aconsejado ver a mi hija, por mi bien. En ese momento no quise y después fue mucho peor». Cree que es necesario formar mejor al personal y motivarlo, porque «hay gente que no tiene ganas de hacer su trabajo». «Tienen que pensar que hay dos mil y pico muertes al año -asegura-, que parecen muy pocas, pero están ahí y hay que tenerlas en cuenta. Falta información y que te expliquen por qué te quieren hacer parir por vía vaginal, por ejemplo».

Para Beatriz, además, el seguimiento del embarazo por la Seguridad Social a veces también oculta fallos. «Si te tienen que derivar a Alto Riesgo lo hacen al final, y las pruebas ya se hacen tarde. A mí me enviaron al nefrólogo con 38 semanas y me dijo que había ido muy tarde. ¡Yo fui cuando me mandaron!». Toda su lucha ahora es por las que vienen detrás. «Yo ya lo pasé, y podría volverlo a pasar pero por lo menos que mi hija no haya muerto en vano y que las mujeres que vengan detrás no pasen por lo mismo».

«Necesitaba hablar de mi hija y llorarla»

La falta de información cuando pierdes a tu bebé es un océano en el que te ahogas. «Ni un simple folleto, nada. Es un tema tabú. La gente a la que le pasa esto no lo habla. Me sentí una mierda. Y mi marido también sufrió mucho», explica Beatriz Rodríguez. La asociación Bolboretas no ceo fue una tabla de salvación para Victoria, que perdió a su hija a las 34 semanas por desprendimiento de placenta. «En mi caso salí de allí ciega y destrozada, y busqué hasta que encontré la asociación. En el momento me sedaron y tomé decisiones erróneas porque no supieron explicarme bien por lo que estaba pasando. Esas decisiones me hundieron más en la miseria. Mi médico de cabecera me mandó a psiquiatría porque en el hospital no recibí ningún tipo de ayuda. No hay gente especializada en duelo perinatal».

En la asociación, Victoria logró una mano a la que agarrarse. «Sobre todo logré mucho alivio porque podía hablar de mi hija con alguien con naturalidad y llorarla. El entorno te la niega, y después de cierto tiempo no tienes derecho a hablar de ella. La familia se cansa y los amigos también. No la nombran, quizás para no hacerte daño».

Esta coruñesa explica cómo, después del shock, volvió al hospital a ver si había algún recuerdo de su niña. «Llegué allí, me miraron como si estuviera loca y me dijeron que no tenían protocolo. Solo la supervisora tuvo un poco de tacto y me habló de otra asociación a nivel nacional».

Bolboretas no ceo es la única asociación de este tipo en Galicia. «Pero por fin ahora tenemos una, porque yo cuando salí del hospital no tenía nada. Y no es una tontería de cuatro madres, que por desgracia somos muchísimas. Esto es muy común y la gente sufre incluso las pérdidas tempranas, con pocas semanas de embarazo. El trato en el hospital es básico, y si en ese momento te preguntan por determinadas cosas pueden evitarse miles de euros de gasto», asegura Victoria.

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