Ángel Carracedo: «Es aterrador, si este es el mundo que viene, yo me bajo»

El científico asegura que el experimento chino «ha cruzado todos los límites»


redacción / la voz

Ángel Carracedo es uno de los referentes mundiales en genética, pero al mismo tiempo que ha comprobado como su especialidad ha protagonizado enormes avances en los últimos años, también ve con preocupación la utilización «fraudulenta» de la genómica con fines comerciales. «En el Black Friday -dice- incluso había empresas que te ofrecían tu genoma en un disco duro por 160 euros, pero sin ofrecer un asesoramiento sobre lo que iba a recibir. Es algo horroroso». Pero quizás nunca se pudo o quiso imaginar que se utilizara la modificación genética para cambiar un embrión y mejorar la especie. «Han cruzado todos los límites», confiesa horrorizado. Y reflexiona en voz alta. Lo hace con su voz calmada, pero con frases que van más allá de su habitual prudencia. «Aquí estamos hablando de una manipulación genética en sujetos sanos para hacerlos en teoría más fuertes. Y esto abre tantos riesgos potenciales que si este es el mundo que viene, yo me bajo. Me parece aterrador y me produce una inmensísima preocupación».

Tampoco elude hablar de una palabra muy repetida ayer por sus colegas científicos: eugenesia. «Al margen de los riesgos potenciales que aún presenta la técnica -advierte-, lo gravísimo es que abre las puertas a una eugenesia terrible, a una selección de la raza. Es algo horrible».

En el laboratorio de Ángel Carracedo, catedrático de Genética en la Universidade de Santiago y director de la Fundación Pública Galega de Xenómica, se utiliza la técnica de edición de genes Crispr para investigación, con unos fines muy distintos a los que aplicó el científico chino. «La empleamos -explica- para conocer mejor la función de los genes y su relación con las enfermedades. Para eso es una técnica maravillosa». Pero para mejorar la especie humana es una aberración.

«Hacer eugenesia en personas sanas no tiene límite»

La edición genética para su uso en humanos, salvo en casos muy contados, aún está muy lejos de ser una técnica que se pueda emplear en humanos de forma segura y eficiente. Existen riesgos de mutagénesis que aún no controlan los científicos. Por ejemplo, en el caso de lo realizado por el científico chino se ha silenciado la actividad de un gen involucrado en la respuesta al VIH. Pero, ¿se sabe que otras funciones controla?, ¿qué pasará cuándo se perpetúe a la descendencia? No. Pero al margen de este peligro, lo peor para Ángel Carracedo es su uso eugenésico para mejorar la especie.

«Hacer eugenesia en personas sanas no tiene límites. Después querrán seleccionar los genes que no tienen tendencia al alcoholismo, a la esquizofrenia... Empiezas manipular y no acabas. Eso es eugenesia. Horroroso», dice. En el aspecto positivo señala que en España una práctica como la hecha en China es totalmente ilegal.

«Han abierto la puerta a la eugenesia»

r. romar

Indignación entre los científicos ante la supuesta creación de los primeros bebés modificados genéticamente

Locura, barbaridad, irresponsabilidad, horrible, monstruoso... La comunidad científica internacional agotó ayer el vocabulario de la indignación para expresar su rechazo a la práctica realizada por el investigador chino Jiankui He, que ha traspasado todas las líneas rojas de la ética y la razón: la supuesta creación de los primeros bebés modificados genéticamente mediante la herramienta de edición genética Crispr para hacerlos resistentes al VIH, la viruela y el cólera. Lo hizo silenciando un gen, el CCR5, que forma una proteína que permite que el virus del sida entre en la célula. Su trabajo, sin embargo, no fue una aplicación terapéutica, sino una práctica claramente eugenésica. No utilizó la técnica para curar una enfermedad, sino para generar una nueva especie de individuos con cualidades mejoradas. Esto es lo más grave, pero también lo es el hecho de que se ha empleado un procedimiento sobre el que los científicos aún no tienen ningún control y cuyas consecuencias para los dos niñas, que teóricamente han nacido hace unas semanas, Lulu y Nana, aún están por ver.

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