Madre soltera, sí, porque yo lo elijo

Las mujeres que deciden ser madres en solitario son una realidad que no para de crecer en Galicia


redacción / la voz

Madres solteras por elección (MSPE). Ese es el término con el que se conoce a un nuevo modelo de familia que no para de crecer, también en Galicia. Una realidad social que responde a muchos factores que se resumen en uno: «Podemos elixir». Así lo explica Eva Graña, mamá en solitario y representante de la asociación MSPE, que ya tiene varias integrantes en Galicia.

Los motivos por los que una mujer decide tener un hijo en solitario no son complicados. «Tes unha necesidade imperiosa de formar unha familia, e, por sorte, estamos nun momento no que somos libres e podemos decidir. É o que nos leva a dar este paso», explica Graña. En este punto en común confluyen muchas realidades. «Hai mulleres que se separan para poder ser nais porque a súa parella non quere ter fillos, mulleres que sempre se sentiron nais ou que cansaron de esperar a ese príncipe azul ou princesa (porque hai todo tipo de condicións sexuais), a ese amor romántico que nos venden e que non chega». Lo cierto es que cada vez hay más, y cada vez son más jóvenes. «A media de idade vai baixando -explica Graña-, hai dez ou quince anos a xente esperaba máis e agora xa non se espera tanto, hai mais información e vémolo máis próximo».

Ellas cogen el testigo de aquellas madres solteras de una España que ya no existe, pero con unas circunstancias totalmente distintas. «É totalmente diferente, porque, aínda que hai cincuenta anos esas mulleres elixiron continuar co embarazo e seguir adiante (e son as pioneiras, sen dúbida), agora a realidade é outra e nós decidimos ser nais soas». Una decisión que no siempre es bien vista por la sociedad. «Por un lado táchasenos de valentes -afirma la portavoz de MSPE-, pero hai tamén un prexuízo social por telo elixido, que nos tacha de ousadas (« a ver estas de que van, que elixen facelo elas soas co difícil que é criar») ou mesmo de caprichosas («agora parece que é unha moda isto de ser nai solteira»). Esa liberdade, que hoxe en día debería ser un triunfo, hai certos sectores máis conservadores aos que lles molesta». Por otra parte, asegura, hay también un cierto «medo social» más masculino, por «esa cousa de que vos valedes soas ata para criar... a ver que vai pasar».

Además de los prejuicios sociales, lo más difícil para las madres que deciden tener un hijo sin pareja es tomar la decisión. «O resto, aínda que a loxística é complicada e moi cansada, é unha felicidade constante porque é o que ti querías. Non é tan dramático como pensa moita xente». Esa es la imagen que quieren dar, lejos de la perspectiva de drama y pena que la memoria colectiva asocia al concepto de criar sola, muy unido al abandono. «Nós vivímolo con moito orgullo e cun sorriso de orella a orella, polo que non conectamos con ese sentimento que se nos quere adxudicar. Esgotadas si, pero de pobriñas, nada».

La labor de la asociación, en este sentido, es la de visibilizar y sensibilizar, pero desde el orgullo. ¿Y cómo abordar con los hijos la ausencia de la figura paterna? «O máis aconsellable é falar disto con moita normalidade dende o minuto que nacen. Falas de doantes, e intentas que sexa algo normal e cotián. Contamos contos... O meu fillo maior xoga con animais a formar familias e na súa cabeza entran todo tipo de familias. Iso é unha riqueza para os nosos fillos e encántame esa liberdade de mente».

La normalidad, a pesar de esto, a veces choca contra la falta de información en el colegio. «A monoparentalidade non está tan normalizada. O meu fillo acaba de entrar na escola e pregúntanlle moito onde está o seu pai... Mesmo se está morto. No noso caso ninguén nos abandonou, simplemente non existe o pai, pero iso non se acaba de entender porque falta un referente».

Como colectivo, las madres solteras por elección tienen también reivindicaciones, porque su situación les perjudica, sobre todo en temas laborales y de conciliación. «Neste momento -cuenta Eva Graña- estamos cunha campaña pola lei dos permisos de maternidade e paternidade. A lei está xenial, pero de cara aos nosos nenos é un retroceso, porque van ser os primeiros que vaian á gardería. O resto de nenos de familias biparentais van entrar andando».

Pero hay otras muchas cosas: excedencias, becas, legislación en torno a la conciliación. Son las pioneras de una nueva era, «facendo tribo», y todo el camino está aún por andar. «Por iso queremos dar a coñecer a asociación, para sensibilizar e informar desta realidade, pero sen pensar para nada que as outras familias sexan peores nin nós mellores», dice.

Mujeres con estudios y entre 30 y 40 años

La cifra de mujeres que deciden ser madres en solitario se ha multiplicado en Galicia. El doctor Elkin Muñoz, de la Clínica de fertilidad IVI en Vigo, ha sido testigo. A partir del 2009, en la clínica empezaron a registrar los datos de mujeres en solitario que acudían para ser madres. Ese año consultaron en Vigo 45 mujeres, y en el 2015 la cifra se había disparado a 234. «A partir de ahí -explica el experto-, nos estabilizamos en las doscientas y pico consultas anuales sobre el tema».

Aún así, Galicia está bastante por detrás de España en la cifra de tratamientos. En la clínica de Vigo (hay otras empresas en A Coruña y Vigo) en el 2017 realizaron 27 tratamientos. A nivel nacional, ese año las consultas de los centros IVI fueron 3.808, y los tratamientos, 1097, hay una diferencia importante.

Para Elkin Muñoz, es importante concienciar sobre la necesidad de que las mujeres que quieran posponer su maternidad en solitario congelen sus óvulos. «Después de los cuarenta -explica- puedes estar estupenda, hacer running, pilates, y tener entrenador personal, pero tus ovarios seguirán el ritmo de envejecimiento. Es más, todo eso que hacemos para cuidarnos exteriormente probablemente tenga una repercusión negativa en los ovarios. Y eso la gente no lo ve». Por eso, el experto recomienda acudir a la clínica con 33 o 35 años. «Las edades a las que acuden a congelar de media son 36,6 años. Sigue siendo muy alta, quisiéramos tenerlas aquí lo más tarde con 34 años», asegura.

En cuanto al perfil de mujer que decide ser madre en solitario, Muñoz lo tiene claro. «Las que más lo hacen en Vigo son profesoras, médicos y administrativas. También funcionarias. En estas mujeres que deciden congelar llama la atención el gran apoyo familiar que tienen. Es muy frecuente que vengan acompañadas de su madre, o de una hermana, una persona muy cercana que les apoya».

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