Una terapia anticáncer de medio millón de euros, ¿es asumible para la sanidad?

Las comunidades advierten que sin financiación del Gobierno no podrán costearla


redacción / la voz

La Asociación Americana de Oncología Clínica (Asco) lo ha considerado como el mayor avance del año en el tratamiento del cáncer. Es la innovadora terapia Car-T, una combinación de inmunología e ingeniería genética que entrena las células T del sistema inmune para destruir de forma selectiva las células tumorales. Ha sido aprobada por la Agencia Española del Medicamento para tratar ciertos tipos de leucemia linfoblástica aguda, que afecta en especial a la población infantil, y para el linfoma B difuso de célula grande, dos tipos de cáncer sanguíneos. Es la gran esperanza para los pacientes, pero presenta una notable contrapartida: su elevado precio. Los dos medicamentos disponibles hasta el momento, promovidos por los laboratorios Novartis y Gilead, partieron en Estados Unidos con un precio de salida de 475.000 y 373.000 dólares por paciente. Su tarifa en Europa puede ser superior y rondar el medio millón de euros.

Un plan gallego

Es el coste que desveló ayer el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, en la reunión del Consejo Interterritorial de Salud, en el que el Ministerio de Sanidad presentó a las comunidades su Plan Estratégico de Terapias Avanzadas, que incluye la financiación pública de los medicamentos Car-T y una propuesta de centros de referencia para su administración y producción. Pero, ¿quién lo va a pagar? Es la pregunta que expusieron los representantes autonómicos a la ministra. Aún no hay una respuesta. «Es un cambio muy importante en el tratamiento de pacientes, por lo que tenemos que madurar el plan, acreditar centros según las características de cada uno», desveló Almuiña, quien avanzó que Galicia «está desarrollando su propio plan y quiere estar en este programa nacional, pero evidentemente tenemos que tener esa discusión, que no es de comunidad autónoma, sino del dinero que va detrás de la atención de los pacientes en cualquier comunidad». En esta línea abogó por una «financiación directa al paciente», ya que es fundamental que este sea tratado en lugares acreditados con experiencia».

Otros consejeros, como el de Extremadura, propusieron que para el pago de las terapias innovadoras se reactive el Fondo de Cohesión que eliminó el Gobierno del PP para compensar a las comunidades que cuenten con centros de referencia.

Por su parte, la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, explicó que se van a costear con cargo a la financiación autonómica, al igual que el resto de fármacos innovadores que se vayan incorporando al Sistema Nacional de Salud. Pero del debate dista mucho de haberse cerrado y las comunidades quieren más dinero.

Lo que sí se aprobó en la reunión de ayer fue la creación de un grupo de trabajo que marque las indicaciones terapéuticas para todas las comunidades, los lugares donde se van a dispensar los medicamentos y los centros que colaboren con su producción. De hecho, el objetivo del Ministerio es que los tratamientos puedan llegar ser fabricados por los centros públicos de investigación en España.

Galicia, según apuntó el conselleiro, está dispuesta a asumir este reto. Aunque no concretó un centro, sí desveló que las nuevas terapias se podrían desarrollar en colaboración con varios y con la participación de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica.

El desafío también le atrae al responsable del servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, Rafael López. «Estamos mirando que podemos hacer», dijo ayer, aunque también admite que en la fabricación de terapias Car-T existe cierto riesgo.

«El problema -dijo- va a ser de las autoridades políticas, porque los resultados que consigamos igual no son reproducibles en todos los sitios. Y existe otro problema, si se quiere mucha seguridad hay que pagar por ella. En España y en Europa hay centros que pueden intentar hacerlo, pero yo no creo que ahora mismo, tal y como está la situación, se pueda aplicar más allá del campo de la investigación». En todo caso, López entiende que estas terapias, que llegaron a costar 800.000 dólares, suponen un gran avance y que en el futuro también se aplicarán para los tumores sólidos.

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