Laura Baena: «El Club de los Malospadres llegará cuando ellos sientan esta carga»

Así es la lucha por el cambio social que defiende, muy de cerca, Baena: con humor casero y ácido


redacción / la voz

Una madre necesita «más horas de sueño, necesita tiempo y necesita equipo». Laura Baena (Málaga, 1981) golpea con las palabras, y confiesa que era mejor madre antes de serlo, un clásico. O que quienes no tienen hijos no saben algo importante: ¡que viven de vacaciones! «En estos momentos me pillas trabajando en la house, en la malamadre’s house», responde la jefa de un club en gira que lucha por el cambio social con humor casero y ácido. Laura tiene un equipo de miles de personas, y dos hijas, de 5 y 2 años. «La pequeña acaba de entrar en el cole ¡y no hay grupo de WhatsApp! Lo vivo con miedo -se ríe -. ¿Van a hacer grupo o no van a hacer grupo, o lo han hecho y no me meten porque soy la malamadre jefa?».

-¿Pierde cosas en el bolso?

-¡Yo pierdo todo cada día! Soy la reencarnación de Dory multiplicada por dos. Pero emprender es duro siendo madre. Creo que a veces no queda sitio en la cabeza, y debe de haber un agujero por el que va saliendo todo...

-¿Fiesta o siesta?

-Podemos hacer una fiesta para echar una siesta, ¿no? Habría que definir qué significa fiesta para una madre. Una fiesta puede ser una tarde en silencio, o compartir un café con una amiga, o leer ese libro que va cogiendo polvo, o depilarte las dos piernas. Pero siempre es necesario tener ese ratito de malamadrear, de conectar contigo y poder hacer cosas que te gustaba hacer, porque, entre trabajo y familia, ¿dónde quedamos nosotras? Por una siesta, una sin reloj, sin inquilinos, ¡una malamadre mata!

-Usted lo dice claro: «No soy ‘‘superwoman’’». ¿Aún creemos en las madres perfectas?

-Yo creo que no existen, pero el peso de la superwoman está ahí. Hay un sentimiento de culpa que va en la mochila de la maternidad. Venimos de un modelo de madre que marca. Yo espero que nuestras hijas ya no tengan ese gen.

-«La mujer ha salido a trabajar fuera de casa, pero aún no hemos visto incorporarse al hombre al hogar», subraya.

-Es así. Seis de cada diez mujeres renuncian a su carrera profesional al ser madres. Muchas hoy rechazan puestos de responsabilidad por el otro trabajo y la otra jornada, por la carga laboral de casa, porque no hacen equipo en el hogar. Yo siempre digo que la nuestra es la generación engañada. Nos han educado en igualdad, en una igualdad aparente que se destapa cuando somos madres y no hay lugar para nosotras.

-¿Para cuándo un Club de los Malospadres, así con humor?

-El Club de los Malospadres llegará cuando ellos realmente lo necesiten, y habrá que celebrarlo. Porque eso querrá decir que tienen los mismos problemas, que sienten esta carga de no llegar a todo. Ya los hay... Ya hay padres que se sienten malasmadres, y son padres referentes, porque son corresponsables.

-La conciliación es algo que solo podemos alcanzar de la mano del hombre, dice. ¿Por qué?

-Es fundamental. Parece que la conciliación es algo aún vinculado cien por cien a la mujer, que la responsabilidad es solo nuestra. La conciliación debe entenderse como un problema social; no la conseguiremos si perpetuamos en casa los roles tradicionales. El padre tiene que estar implicado en casa desde el principio. Los permisos de paternidad intransferibles son necesarios; son una palanca de cambio social.

-¿No le preocupa que la baja maternal se quede solo en 16 semanas, en asunto menor?

-Una cosa no quita la otra. Los permisos de paternidad intransferibles no quitan que tengamos que luchar por los seis meses para la madre que recomienda la OMS. Por supuesto que 16 semanas para la madre son pocas... ¡y menos aún si eres autónoma!

-¿El mundo de la empresa debe cambiar maneras y horarios?

-¡Hombre, por supuesto! Por eso no podemos quedarnos en la esfera individual. Estado, empresa y familia deben trabajar de la mano. Cada uno tenemos responsabilidad en hacer equipo. Es muy importante educar. Todos tenemos que ir a una en esto.

-Pedro Sánchez corrió con el Club de las Malasmadres por la conciliación. ¿Cómo surgió?

-Un día grité «Pedrooo» en redes sociales, y esa tarde me estaban llamando desde la dirección de comunicación del PSOE para decirme que habían oído el grito. La gente se queda ahora con esta foto, pero yo llevo tres años sentándome con los dirigentes políticos. La conciliación no tiene color político.

-¿Próximo destino?

-Seguir haciendo el camino, trabajando en este cambio social que hará que nuestras hijas no sufran tanto para conciliar.

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