Ya hay chinos hasta en la Antártida

El gigante asiático olfatea un gran negocio bajo los hielos del Polo Sur


Pekín

El gigante asiático intensifica sus esfuerzos para consolidar su presencia en la Antártida y anuncia la construcción de un aeródromo permanente para facilitar el trabajo de sus expediciones científicas. Además de la ciencia y el estudio del cambio climático, China tiene razones económicas y geoestratégicas para apostar por el Polo Sur. La riqueza de recursos que puede albergar en su subsuelo el continente helado y la posibilidad de abrir o controlar nuevas rutas de transporte son un poderoso atractivo.

La apuesta china es hacer una fuerte inversión en la construcción de un aeródromo que garantice el apoyo logístico y la independencia a las expediciones que trabajan en la Antártida. Desde hace tres años China cuenta con un avión adaptado a las condiciones polares, el Xueying 601, y mantiene un convenio con Rusia para utilizar sus instalaciones.

China ha anunciado que su nuevo aeródromo se construirá a unos 28 kilómetros de la estación de Zhonghan, al este del continente, tendrá una pista de 1.500 metros de largo y 80 metros de ancho que permitirá el aterrizaje de aviones grandes de ala fija. La expedición china que llega este mes de noviembre es la encargada de llevarlo a cabo y está previsto que se finalice en un par de años.

Además de independizarse del convenio con Rusia, la construcción del aeródromo tiene una finalidad estratégica para China, ya que le permitirá adquirir experiencia en el diseño, mantenimiento y gestión de este tipo de instalaciones para crear una red de tráfico aéreo. Con esta experiencia, aspira a ser tenida en cuenta cuando llegue el momento de discutir sobre la gestión del espacio aéreo en la Antártida.

Desde que se firmó el Tratado Antártico en 1959, el continente austral quedó protegido y convertido en una reserva para fines científicos y pacíficos.

La entrada en vigor del Protocolo de Protección del Medio Ambiente en 1998 ampliaba la defensa al prohibir la explotación minera con fines comerciales. Pero dejaba abierta la posibilidad a que fuera revisado en el 2048 o incluso impugnado antes. Este es el partido que intenta jugar China con su amplia y costosa presencia en la Antártida. Pekín quiere tener un papel determinante cuando, dentro más o menos de una década, se empiece a revisar o negociar un nuevo protocolo.

Reservas de minerales

China está interesado en las reservas de minerales que puede haber debajo del hielo. Se cree que la Antártida guarda en su interior grandes bolsas de gas y petróleo. Posiblemente también diamantes y algún otro tipo de minerales. Y sobre todo es la reserva de agua más importante del planeta. China también está interesada en la pesca de kril, un apreciado crustáceo que utiliza en la industria de la acuicultura para criar especies acuáticas ya sean animales o vegetales. El turismo también es otro polo de atracción. En el 2016 China se convirtió en el segundo emisor de turistas a la Antártida, por detrás de EE.UU. China no pisó el Polo Sur hasta el año 1985, pero desde entonces su interés y presencia ha crecido al mismo ritmo trepidante de su economía. Ha llevado a cabo 34 expediciones. Cuenta con cuatro bases -dos permanentes y dos temporales- y está construyendo la quinta que será operativa en el 2022. Tiene dos barcos rompehielos y el avión. El año pasado consiguió que la 40.ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico se celebrara en China.

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