«Aquí no se trasplantaría el pulmón de quien fumó un paquete al día 30 años»

La muerte de una mujer a causa de un cáncer tras recibir los órganos de una fumadora alerta del tabaco como factor de riesgo


redacción / la voz

El caso de una mujer francesa que murió víctima de un cáncer después de habérsele trasplantado los pulmones de una donante de 57 años que, según el informe de la revista Lung Cancer, había fumado una cajetilla de tabaco al día durante 30 años, ha hecho reflexionar de nuevo sobre el consumo de tabaco como importante factor de riesgo a tener en cuenta a la hora de validar un órgano como apto para un trasplante. De hecho, aunque como explica el coordinador de trasplantes del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac), Fernando Mosteiro, la ciencia ha avanzado mucho y los criterios de aceptación se han ido ampliando a medida que avanza la investigación en este terreno, «en España no hay duda de que los pulmones de una persona que ha fumado un paquete diario durante tres décadas quedarían descartados». En el caso concreto del pulmón, matiza, al haber tantos fumadores «hay que ser muy exquisito a la hora de valorar estos órganos como válidos».

Más allá de eso, recuerda que hay que tener en cuenta que en general, «cualquier persona trasplantada tiene más riesgo de desarrollar un tumor debido al consumo de medicamentos inmunosupresores (se administran para evitar el rechazo). Además, los órganos torácicos (pulmones o corazón), al ser los que requieren un mayor consumo de fármacos de este tipo, en principio pueden tener mayor riesgo». En este sentido, añade que «fundamentalmente los pacientes pueden desarrollarlos en la piel o en linfomas. Por ejemplo, un trasplantado de riñón, veinte años después de la intervención, tiene entre un 30 y un 40 % más de riesgo de desarrollar tumores de piel que la media de la población por el hecho de tomar fármacos para evitar el rechazo».

Muchos factores

Volviendo al caso concreto de los trasplantes de pulmón, que una persona haya fumado a lo largo de su vida no quiere decir que sus pulmones queden totalmente descartados a la hora de valorarlos para una donación. «Lo ideal es que no sea fumador, pero está aceptado que el que lo sea de modo leve pueda ser donante. Lo que hay que ver es que la función pulmonar de oxígeno sea buena, que tenga buen aspecto y que no haya alteraciones al realizarle el escáner. De todas formas, no es tan fácil. Hay que valorar muchos aspectos y analizar muchos parámetros», explica el cirujano Diego González Rivas.

Lo que está claro es que en cualquier trasplante hay riesgos. No hay que quedarse únicamente con el hecho de que el donante sea o no fumador, también resulta importante valorar la edad u otras enfermedades que pueda padecer como la diabetes o patologías profesionales que afecten al pulmón. «No es lo mismo el tener un donante de 50 años que ha fumado los últimos 30 años, que otro de 35 que lo ha hecho durante diez, aunque el segundo también consuma un paquete al día», apunta el encargado de coordinar los trasplantes en el Chuac.

Del mismo modo que hay riesgos, también existen muchas garantías. Pero no solo eso. Porque desde el punto de vista de un paciente que está esperando «cualquier riesgo es poco», apunta el responsable de la Asociación Española de Trasplantados, Juan Pedro Baños Jiménez. Como trasplantado, en relación a lo ocurrido en Francia apunta que «no es la primera vez que pasa algo parecido, pero no tiene por qué ocurrir de modo habitual, porque se toman todas las medidas de precaución al respecto. Los riesgos son inevitables, las medidas preventivas son esas al alcance de las nuevas tecnologías».

Cambio de perfil

La ciencia avanza y con sus progresos se establecen nuevas pautas. Ha cambiado el perfil de donante. Hace unos años, en España era el de un varón joven que había fallecido en un accidente de tráfico. Hoy en día, como explica el coordinador de la unidad de trasplantes del Complejo Hospitalario A Coruña (Chuac), Fernando Mosteiro, «tenemos personas más mayores de entre 60 o 65 años que fallecen de un accidente cerebrovascular».

Los pacientes piden un banco de autorizaciones para participar en estudios clínicos

No resulta extraño que un paciente trasplantado participe en un estudio clínico. De hecho, su ayuda es fundamental para el avance de la ciencia. Desde la Asociación Española de Trasplantados lo saben, pero ahora quieren que las autorizaciones rubricadas de modo individual por esas personas que dan su consentimiento para formar parte de un ensayo clínico pasen a un banco que custodiaría la organización. Al menos es lo que ha adelantado el presidente del colectivo, quien destaca que, de ese modo, resultaría mucho más ágil que tanto las familias como el propio paciente tuvieran información sobre los detalles de dichos trabajos clínicos. «De ese modo -añade Juan Pedro Baños- todo estaría más claro porque muchas veces no saben muy bien los detalles del trabajo en el que colaboran».

Recomendaciones y distinción

Por otra parte, más allá de los riesgos que rodean a un trasplante la asociación hace un llamamiento a todos los pacientes para que pongan todo de su parte para este salga bien. Es por ello que instan a tomar puntualmente los medicamentos que marcan los facultativos después de la realización de un trasplante.

Destacan que de ello depende que luego no haya consecuencias mayores. La insistencia en la realización de este tipo de recomendaciones le ha valido al colectivo una distinción como finalista en la primera edición de un galardón de la Fundación para la Adherencia al Tratamiento para fomentar el segumiento de las pautas marcadas por los médicos para minimizar riesgos tras un trasplante.

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«Aquí no se trasplantaría el pulmón de quien fumó un paquete al día 30 años»