La contaminación mata cada año a 600.000 niños en el mundo

r. r. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

PRAKASH SINGH | AFP

Más de 1.800 millones de menores respiran aire contaminado que produce retraso en el desarrollo cognitivo

30 oct 2018 . Actualizado a las 08:00 h.

Otitis, asma, daños en la función pulmonar que dificulta el crecimiento, obesidad, cáncer, retraso en el desarrollo cognitivo... Y una elevada prevalencia de la mortalidad. Son las consecuencias de la exposición a la contaminación, tanto la ambiental como la doméstica derivada de una mala combustión en el cocinado y la calefacción, en los niños. Todos los días, cerca del 93 % de los menores de 15 años, un total de 1.800 millones, respiran un aire tan contaminado que pone en grave peligro su salud y crecimiento, un factor que por sí solo fue el responsable en el 2016 de la muerte de 600.000 pequeños a causa de infecciones respiratorias agudas de las vías respiratorias. Son los datos que se recogen en un informe especial sobre la situación divulgado ayer por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que revela que unas 543.000 muertes de menores de 5 años y otras 52.000 de niños de entre 5 y 15 años fueron atribuibles a los efectos conjuntos de la polución atmosférica y de la generada en el propio hogar.

El trabajo, publicado con motivo de la celebración de la primera Conferencia Mundial sobre la Contaminación del Aire y la Salud, que se celebra entre hoy y el jueves, señala que los más pequeños son más vulnerables a los efectos de la polución porque respiran más rápido que los adultos, por lo que absorben un mayor número de partículas nocivas.

«El aire contaminado está envenenando a millones de niños y arruinando sus vidas», denuncia Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. «Esto es inexcusable. Cada niño -añade- debería poder respirar aire limpio para poder crecer al máximo de su potencial».

Los recién nacidos y los niños en edades más tempranas también son los más susceptibles a los efectos contaminantes que producen los electrodomésticos o las tecnologías dentro de los hogares. La polución influye en el desarrollo neurológico y en la capacidad cognitiva y puede originar asma o, incluso, cáncer infantil. Además, los infantes pueden tener mayor riesgo de padecer dolencias crónicas como enfermedades cardiovasculares años más tarde.

Además, las mujeres embarazadas que viven en lugares con aire inseguro, tienen mayor probabilidad de dar a luz de forma prematura y de tener hijos de un peso y tamaño inferior a la media.

«Los niños respiran más rápido que los adultos, por lo que absorben más aire y más sustancias nocivas», explica el estudio. Además, están más cerca del suelo, donde se concentran más sustancias nocivas. Otro factor que contribuye a agravar el problema dentro de este colectivo de población estriba en el hecho de que los pequeños respiran más a menudo por la boca en lugar de por la nariz, por lo que las partículas dañinas penetran más fácilmente en el organismo.