Hermanas y mamás casi a la vez

Un cúmulo de casualidades hizo que Bárbara y Laura Resúa dieran a luz a sus hijas con apenas una hora de diferencia


Ribeira / La Voz

No es un acertijo, pero podría serlo. Dos niñas que son parientes, pero no son hermanas. Que vinieron al mundo el mismo día y con apenas una hora de diferencia, pero no se parecen. Comparten abuelos e incluso se visten igual. ¿Mellizas? Prácticamente. La expresión prima hermana se queda corta para definir la relación que unirá para siempre a las pequeñas Maia y Jaqueline. En su caso, podría decirse que son primas gemelas por obra y gracia de la casualidad. Sus madres sí son hermanas, se quedaron embazadas al mismo tiempo, tenían la misma fecha prevista para el parto y en ambos casos el alumbramiento se adelantó y, por distintas razones, fue mediante cesárea. Mayor sincronía, imposible.

La primera pregunta que surge cuando se escucha esta historia es si las recientes mamás, vecinas del municipio coruñés de Porto do Son, son gemelas y si tanta coincidencia tiene que ver con el vínculo especial que se atribuye a quienes comparten útero. Pero no. Entre ellas hay ocho años de diferencia, y una complicidad que no ha hecho más que crecer en los últimos nueve meses. Estuvieron juntas en cada fase del embarazo, y la guinda llegó con un parto que vivieron casi a la vez.

Entre ellas también hay una evidente diferencia de carácter. Bárbara Resúa es la que lleva la voz cantante a la hora de relatar su historia, mientras que Laura se muestra más tímida. «Eu souben que estaba embarazada moi rápido porque xa o estaba buscando, e miña irmá tardou mes e medio en sabelo. Iso foi unha sorpresa, pero o mellor foi cando nos dixeron que estabamos das mesmas semanas e os mesmos días e as dúas tiñamos como data probable de parto o 10 de outubro», explica Bárbara.

Apoyo importante

Para dos primerizas como ellas tener al lado a alguien con quien compartir miedos, dudas e inquietudes resultó tranquilizador, sobre todo porque ambas lo llevaron estupendamente, sin náuseas ni molestias: «Foi moi chulo vivir o embarazo xuntas, iamos ás revisións xuntas e agora tamén imos as catro cando toca consulta no pediatra», cuenta Laura, a lo que su hermana apostilla: «Ela levou o embarazo máis relaxado, eu son máis nerviosa e estaba en tensión todo o tempo, pendente de todo».

El colmo llegó cuando a las dos les dijeron que esperaban niñas: «Dábame igual o que fora, pero tiña claro que quería que foran neno ou nena os dous». Tanta casualidad no pasó inadvertida en el hospital comarcal de Barbanza, donde les hicieron el seguimiento y donde las dos dieron a luz el 3 de octubre, siete días antes de lo previsto: «Fixémonos famosas, pero xa nos coñecían de antes de nacer as nenas e se un día coincidía que non iamos xuntas a unha revisión xa nos preguntaban pola outra».

En el que caso de Bárbara, que es la madre de Maia, la cesárea estaba ya prevista porque la niña estuvo sentada prácticamente desde el inicio del embarazo y se programó la operación, pero en el caso de Laura no. En una de las últimas revisiones detectaron que tenía poco líquido amniótico, así que se preparó todo para una intervención de urgencia el mismo día 3.

Una hora de diferencia

Laura cuenta cómo fue la experiencia: «Estivemos xuntas todo o tempo: antes de dar a luz, no espertar e logo no cuarto. O único que non compartimos foi quirófano». Con una hora de diferencia nacieron las niñas. Jaqueline es la primogénita de esta peculiar pareja de primas: «Entrou Laura antes ca min e iso deume a vida porque eu estaba nerviosísima. Vina xusto antes de entrar no paritorio e estaba tan tranquila e díxome que fora todo tan ben que xa me tranquilicei», recuerda Bárbara.

Al nacer casi a la vez, las nuevas mamás tenían cierta preocupación, pero ahí no hubo coincidencia: «Tiñamos medo de que as confundiran no hospital e nolas deran intercambiadas, pero non se parecen en nada, son iguais a seus pais as dúas».

Jaqueline lleva el nombre de su abuela porque nació el día que se cumplía un año de su muerte

Por si fueran pocas casualidades que dos hermanas coincidan en el embarazo y ambas den a luz a dos niñas con apenas una hora de diferencia, en esta historia el azar intervino en más de un sentido. La pequeña y tranquila Jaqueline, con apenas unas semanas de vida, tiene ya su propia historia, marcada por la fecha de su nacimiento. Ese día se cumplía un año de la muerte de su abuela paterna, y a ella debe su nombre.

Explica Laura que desde el primer momento decidieron que si era niña se llamaría Jaqueline, pero lo que no esperaban era que naciera exactamente el día del aniversario, un acontecimiento que llenó de alegría a toda la familia en una fecha que a partir de ahora no asociarán a la tristeza.

Pero las casualidades tampoco se acaban aquí, porque el tío paterno y padrino de Maia también nació el 3 de octubre, así que a partir del año que viene tendrá que compartir celebración con las dos pequeñas.

Abuelos primerizos

Mientras Maia y Jaqueline duermen plácidamente en la misma cuna, sus madres cuentan cómo ha vivido el resto de la familia la llegada de dos nuevos miembros al mismo tiempo. Y es que a los abuelos, que también son primerizos, se les cae la baba con sus nietas: «Están meus pais que tolean todo o día dunha casa para a outra, non paran».

La suerte que tienen es que las dos viven al lado la una de la otra, con lo que el trajín para visitar a las nietas es más llevadero. Las niñas, mientras tanto, permanecen ajenas a todo, y aunque físicamente no tienen nada que ver -una es morena y la otra rubia- sí se parecen en que son tranquilas: «Son moi boíñas, comen e dormen, aínda que Maia ten o sono cambiado e de noite temos festa».

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