Marshall, el mejor compañero de clase

Gisela, una alumna con síndrome de Rett, acude al colegio con un perro labrador que la ayuda en el aula

Presentación de Marshall, un perro de asistencia que fue entrenado para atender a Gisela, una alumna con discapacidad del CEIP Camiño Inglés de Sigüeiro
Presentación de Marshall, un perro de asistencia que fue entrenado para atender a Gisela, una alumna con discapacidad del CEIP Camiño Inglés de Sigüeiro

Santiago / La Voz

En el aula de Gisela hay 25 alumnos. Y después está Marshall, el labrador retriever que la acompaña al colegio como uno más. Desde hace unas semanas a nadie de este centro público de infantil y primaria de Sigüeiro, en el concello de Oroso, le extraña ver por los pasillos al can. Acompaña a Gisela, una niña que estudia quinto curso y tiene síndrome de Rett, un trastorno neurológico muy complejo que afecta prácticamente solo a mujeres. Es el primer perro de asistencia habilitado para acompañamiento en un centro escolar. La asociación Só Lles Falta Falar, la Fundación Down y la Obra Social ‘la Caixa’ se han embarcado en este proyecto, que ha supuesto prácticamente un año de entrenamiento. «O proceso non é rápido, hai que ir vendo cómo evoluciona e traballar cos profesores e o resto dos nenos para que saiban cómo relacionarse», explica Pablo Freire, el secretario de Só Lles Falta Falar.

Porque Marshall no va al cole a divertir al resto de estudiantes. Va a trabajar, a acompañar a Gisela y a tratar de que esté más tranquila en el aula. Por eso los alumnos no pueden jugar ni molestar al labrador, y de momento han asumido muy bien su papel. «Todo vai sobre a marcha, os rapaces asimilan moi ben a situación», dice Pablo. Gisela acude al CEIP do Camiño Inglés dos días a la semana, ya que sigue una escolarización combinada. Desde el centro están satisfechos con la experiencia y, sobre todo, con el hecho de que ayude a la pequeña. «Non parece que lle faga moito caso, pero está máis tranquila, o que quere dicir que está dando resultados», explican desde el equipo directivo. De momento el labrador todavía no baja al patio, porque supondría demasiado jaleo para Marshall. ¿Y cómo se entienden Gisela y su perro de asistencia? Se trata de darle apoyo, de dar tranquilidad a la alumna, «é simplemente a súa presenza. Cando a nena se sinte nerviosa cólleo, ou mételle a man na boca», explica Freire.

La Obra Social ‘la Caixa’ aportó siete mil euros para colaborar en el entrenamiento del perro, en la habilitación administrativa de los registros de la Xunta para inscribirlo como can de acompañamiento, y en la sensibilización de los compañeros. No es el único proyecto en el que está embarcada la asociación. Ahora mismo trabajan en otro para que un perro pueda acompañar a una niña que sufre epilepsia, y que reaccione antes de que la pequeña sufra un ataque. Pero estos trabajos son lentos. «Non se sabe canto tempo durará, porque neste caso tamén hai que ter en conta o aparato que serve para dar o aviso», insiste Freire.

Aunque Marshall ya está acostumbrado a ir al colegio, la puesta de largo se hizo este lunes. Con él acudieron otros perros de asistencia que trabajan con la asociación, con el objetivo de que todos los niños viesen sus habilidades específicas de apoyo físico, emocional, o incluso de asistencia médica, como es el caso del can que acompañará a la pequeña con epilepsia. Y es que a alguno no le hace falta ni hablar.

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