«Mi hijo no empezó a decir 'mamá' hasta los cuatro años»

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

EDUARDO PEREZ

La madre de un niño con Trastorno Específico del Lenguaje describe cómo darse cuenta

29 sep 2018 . Actualizado a las 17:12 h.

«Xa falará» no es una opción. No lo fue para Marta Casal. Cuando su hijo tenía 18 meses, se dio cuenta de que le pasaba algo: «No era que no hablase, era como una dificultad de conexión en la comunicación. A toro pasado vas dándote cuenta de cosas... Es como una alerta que salta y dice ‘aquí hay algo’». Fue entonces cuando pidió ayuda al pediatra. Tuvo suerte porque lo normal, como apunta, «es que las familias cuando sus hijos han cumplido ya los tres años continúen peleando para que los deriven a un especialista». Lo bueno fue que su pediatra no aguardó: «Me dijo ‘vamos a derivarlo a Atención Temprana’. Y allí ya puso distinguir entre Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) y Trastorno del Espectro Autista (TEA)». Resultó que su hijo fue diagnosticado más tarde con el primero y Marta es ahora la presidenta de la Asociación TEL Galicia, que hoy celebra el Día Internacional dedicado a dar a conocer este trastorno. Su objetivo es que la gente sepa que existe y que hay un colectivo que puede arropar y ayudar a aquellos que tengan un afectado en casa. Porque, según dice Marta, afecta a entre el 2 y el 7 % de la población infantil.

«Hay mucho conocimiento del TEA o del TDH, cuando la incidencia es mucho menor. Lo que ocurre es que con el TEL, por una parte hay una tolerancia muy grande y, por otra, que no solo la familia o la gente que encuentras en el parque no saben qué es, a veces también ocurre en el ámbito sanitario o educativo».

El problema es que muchas veces no se identifica y, como apunta esta madre, «identificar el problema cuanto antes, a una edad temprana, resulta fundamental». De hecho, en un primer momento Marta pensó que su hijo sufría un Trastorno del Espectro Autista. «Es lo más conocido, entonces comienzas a pensar que puede tener algo de eso porque no te hace caso. Le llamas, te mira, pero no hay una interacción que se corresponda con la edad que tiene», dice. Esas sospechas se prolongaron durante bastante tiempo. Ocurre en muchas familias.