El director xeral de Saúde Pública admite que los centros con fallos «son bastantes más de los que deseamos»

Andrés Paz-Ares admite que los establecimientos de restauración social reciben a un inspector «como mínimo dos veces al año»


Las campañas especiales de Sanidade se complementan con las ordinarias, que tienen una periodicidad diferente en función del tipo de local. Así, tal y como explica el director xeral de Saúde Pública, Andrés Paz-Ares, los establecimientos de restauración social reciben a un inspector «como mínimo dos veces al año»; aquellos restaurantes y centros en los que se sirven comidas una vez cada dos años; mientras que los bares de tapas o cafeterías tienen una periodicidad menos frecuente. «Esta es la práctica general, pero en base a los resultados de las inspecciones, si el establecimiento se cataloga con un riesgo especial la frecuencia aumenta», explica Paz-Ares.

En la campaña de abril se detectó que 600 centros de los 1.391 inspeccionados incumplían algún tipo de requisito de mayor o menor importancia. ¿Son muchos? «Es bastante más de lo que deseamos», admite el director xeral, pero matiza esta afirmación. «Lo que ocurre es que los inspectores vigilan muchas cosas. Es diferente que la Guardia Civil realice un control de velocidad, a que haga un control en el que se revisa todo, neumáticos, chaleco, gafas de repuesto... Encontraría más fallos en este caso», ejemplifica Andrés Paz-Ares.

Recuerda además que el objetivo no es sancionar a los establecimientos, por eso se les avisa previamente de que se van a llevar a cabo este tipo de campañas intensivas. «Lo que queremos es incrementar la educación para la salud del propio propietario del local, evidentemente si encontramos deficiencias podemos llegar a sancionar, pero intentamos evitarlo», explica.

¿Qué locales se eligen?

En Galicia hay más de veinte mil establecimientos de restauración colectiva. Y aunque hay muchas inspecciones, no puede llegarse a todos con asiduidad. Por eso estas campañas especiales buscan acudir a los locales que por alguna razón se consideran prioritarios. Por ejemplo, aquellos a los que los inspectores no pudieron ir en las campañas ordinarias o a los que se han dado de alta recientemente, porque actualmente los bares y restaurantes no tienen que pedir autorización para iniciar su actividad, sino simplemente notificarla, «por eso si alguno se dio de alta hace poco tratamos de ir lo antes posible», indica el responsable de Saúde Pública de la Consellería de Sanidade.

En las visitas enmarcadas en una actividad especial se prioriza vigilar determinados requisitos, pero las programadas son muy extensas. Y es que se comprueban desde las condiciones estructurales hasta las documentales, pasando por todos los parámetros de higiene y de control de los alimentos utilizados.

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El director xeral de Saúde Pública admite que los centros con fallos «son bastantes más de los que deseamos»