El Sergas activa un plan para actuar en 90 minutos ante la sospecha de sepsis

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Pedro Rascado, coordinador científico del programa
Pedro Rascado, coordinador científico del programa ANA VARELA

Desde que surge la alerta deberá aplicarse el antibiótico en menos de hora y media

13 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada año unos 2.800 gallegos sufren una sepsis, una infección generalizada que en España se cobra anualmente la vida de unas 17.000 personas. Y como ocurre con el infarto de miocardio o con el ictus, se trata de patologías tiempo dependientes, es decir, aquellas en las que cada minuto que pasa es esencial. Un ejemplo, tardar seis horas en poner un antibiótico produce un aumento relativo de la mortalidad de un 50 %. Esto es precisamente lo que quiere evitar el Sergas, que ha presentado el Código Sepsis, un protocolo similar a los que ya existen para agilizar la atención en los casos de infarto o ictus.

En la sepsis hay una complicación a mayores, la dificultad para diagnosticar esta infección grave que sobre todo causan las neumonías, la pielonefritis -infección de la vía urinaria- o la infección intraabdominal. Lo que ha diseñado el equipo multidisciplinar constituido por Sanidade y bajo la coordinación de Pedro Rascado, intensivista del CHUS, es un modelo para implantar en todos los niveles asistenciales, desde primaria hasta urgencias hospitalarias, para detectar cuanto antes una sepsis y actuar en consecuencia. En concreto, el reto es lograr que en media hora se confirme o descarte el diagnóstico desde que se activa el código, y en una hora se aplique ya la terapia adecuada y sobre todo el antibiótico. ¿Y cuándo debe activarse el código? Pedro Rascado admite que la gran dificultad de esta enfermedad es el diagnóstico «es complejo porque no hay un único síntoma». De ahí que se haya diseñado un cribado «con exploraciones básicas que nos ayuden a detectar, sin necesidad de hacer exploraciones complementarias, que en principio estamos ante pacientes graves y que habría que continuar con las pruebas», explica Rascado.

Estas primeras pruebas tienen que ver con la tensión arterial, la frecuencia respiratoria o el nivel de conciencia, que harían activar el código para descartar o confirmar si realmente hay una sepsis. Porque una vez confirmada, admite este médico, encontrar un antibiótico no es el problema, «una vez diagnosticada la sepsis, decidir el antibiótico es relativamente sencillo, y los tenemos incluso protocolizados en el documento en función del foco de sospecha de la infección».

Este plan se implantará en todos los centros sanitarios en el último trimestre del año y además en cada hospital se constituirá un equipo de profesionales de distintas especialidades médicas para actuar cuanto antes. También se pondrá en marcha un registro de sepsis a nivel autonómico para recoger datos y se habilitará una aplicación móvil para que los profesionales puedan tomar decisiones con mayor agilidad.

La sepsis es una enfermedad grave que se produce cuanto el organismo no tiene una respuesta inmunitaria adecuada a una infección bacteriana. Las personas más susceptibles son los niños y los mayores, así como los pacientes inmunodeprimidos. Precisamente Argentina acaba de activar una alerta tras el fallecimiento en un breve período de tiempo de cuatro niños por una bacteria común, que derivó en sepsis. No obstante, explica Rascado, «no podemos decir que unas sean más responsables de producir sepsis que otras».