Irritabilidad, cansancio y somnolencia, posibles secuelas del cambio horario

Las modificaciones en el reloj conllevarían en un primer momento alteraciones en el sueño y menor rendimiento laboral

m. f.
redacción / la voz

La Comisión Europea estudia acabar con el cambio de horario en el bloque comunitario. Las consecuencias más destacadas son a nivel energético, buscando así un ahorro que favorezca al medio ambiente. Sin embargo, el cuerpo también puede responder de un modo u otro a los cambios, y, a veces, le puede costar adaptarse. Los hábitos de vida se verían alterados y modificarían así el comportamiento de nuestro organismo. Por ello, la resolución de la Eurocámara insta a la Comisión a que «reevalúe las consecuencias para la salud» que podría tener el cambio horario.

Mayores episodios de irritabilidad, cansancio, somnolencia, desgana, falta de apetito o menor rendimiento intelectual son algunas de las posibles consecuencias que sufre nuestro organismo hasta adaptarse al nuevo reloj. A una persona que se acuesta por lo general a las doce, el cuerpo le pedirá hacerlo una hora antes o más tarde, dependiendo de la diferencia establecida. Cada organismo funcionará de un modo diferente, pero siempre existirá una resistencia para adecuarse a lo habitual. «Es un trastorno pasajero que se resuelve en aproximadamente diez días, aunque algunas personas tardan más en asimilarlo. Lo que más se resiente en la modificación de los horarios es el sistema nervioso. El reloj biológico es muy preciso, así que durante unos días estaremos confusos hormonalmente y cometeremos más errores», explica Emilio Rodríguez, experto en el sueño y sus enfermedades que fue jefe de servicio de Electrofisiología y de la Unidad de Sueño del Chuvi.

Javier Cudeiro, catedrático de Fisiología de la Universidade da Coruña, afirma que la luz es un sincronizador de múltiples procesos del organismo y a lo largo de la historia nuestras funciones se han unido a las diferentes horas del día. Los ritmos biológicos, y el sueño lo es, están relacionados con los ciclos de luz-oscuridad. «La secreción de aquellas hormonas que nos disponen para iniciar la actividad diaria es mayor por la mañana y con luz; por la tarde ocurrirá lo contrario, y las sustancias que nos marcan el descanso aparecen cuando la luz disminuye. Alterar los tiempos altera la vida», dice Cudeiro. Cuenta que la actividad sueño-vigilia está gobernada por tres pilares: una estructura nerviosa -el núcleo supraquiasmático-; la secreción de melatonina, por la glándula pineal, y un sincronizador, la luz. Ello define nuestro ritmo circadiano: las horas de actividad y descanso en relación con el ambiente luminoso. De este ritmo dependen la secreción hormonal fisiológica, una situación emocional estable y, en última instancia, un rendimiento laboral adecuado. 

Los más afectados

La peor parte la pasarían los bebés, que muy probablemente estarían más irritables. A los niños y ancianos también les costaría adaptarse a este cambio, mostrando mayores signos de fatiga y falta de concentración. Para Juan Antonio Madrid, director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, los cambios de hora producen «un pequeño jet lag», que para la mayoría de la gente se supera en dos o tres días. Xurxo Mariño, neurocientífico de la Universidade da Coruña, también resalta que cualquier perturbación que se deba al cambio de hora es muy pequeña. «Quedarse una noche viendo la tele dos horas más de lo normal ya supone un cambio mayor», matiza.

Expertos recomiendan al Gobierno portugués mantener el horario de verano y de invierno

Un informe encargado por el Gobierno de Portugal y elaborado por un grupo de expertos recomienda mantener el cambio de hora para aprovechar las ventajas de la luz solar.

El estudio, elaborado por el Observatorio Astronómico de Lisboa, concluye que Portugal debe mantener los actuales husos horarios, con cambios en verano e invierno. «Tenemos un horario de invierno y otro de verano que benefician a la mayoría de las personas», apuntó el director del Observatorio, Rui Agostinho, que consideró que las alteraciones en el sueño provocadas por el cambio horario «ya no son significativas».

Tampoco los supuestos beneficios energéticos si se termina con el cambio horario serían importantes, según indicó Agostinho. «El actual régimen de hora legal en Portugal con el horario de verano es el mejor comparado con posibles alternativas», añadió el experto, para quien el cambio de hora en otoño debería adelantarse al último domingo de septiembre.

Desde 1996 se adelantan en la UE los relojes una hora el último domingo de marzo y se atrasan una hora el último domingo de octubre.

Precisamente la eurodiputada del BNG Ana Miranda presentará mañana a la Comisión Europea una iniciativa para que Galicia tenga un huso horario propio, el mismo que Portugal, Irlanda o Canarias, «teniendo en cuenta la diferencia de casi una hora entre Fisterra (A Coruña) y Barcelona». 

Galicia como Portugal

Según recuerda el Bloque en un comunicado, esta propuesta ya había sido defendida con anterioridad por el BNG, cuando explicaba que Galicia es «uno de los países del mundo con mayor desfase entre la hora oficial y la denominada hora solar».

«Galicia, geográficamente, está en el huso GMT-1, pero la hora oficial es la GMT+1, y en el verano las zonas más occidentales de Galicia llegan a tener una diferencia de dos horas y media respecto a la hora solar», manifiestan los nacionalistas.

Por ello, Miranda considera que el ajuste de Galicia al huso de las islas Canarias o Portugal tendría «innegables beneficios laborales y para la salud».

La europarlamentaria llevará esta cuestión a la Unión Europea después de que el presidente de la Comisión, Jean-Claude Junker, anunciase el pasado viernes que propondrá eliminar el cambio de hora que se produce cada seis meses.

Descanso y rutina alimentaria, claves para la adaptación

Los expertos afirman que seguir una rutina alimentaria y de descanso específica ayuda a conseguir una rápida adaptación a los cambios de horario. Un buen desayuno es un arma importante para sobrellevarlo. Habitualmente, los días de cambio horario uno se siente más cansado y descontrolado. Sin embargo, con más motivo, se debe empezar el día «desayunando como un rey», pero con alimentos saludables. Carlos Fernández, director médico del Grupo NC Salud recomienda las ingestas media hora antes o después. «Resulta positivo que con un cambio horario se varíe la comida media hora, para que se asimilen mejor los nutrientes». Para recuperar el cansancio provocado por la alteración, se suele acudir a la siesta. Los expertos recomiendan evitarla, ya que no hará más que aumentar el descontrol de los horarios logrando el efecto contrario: estar más cansado. Lo deseado es mantener una rutina de sueño estricta y aplicarla, sobre todo, en los pequeños y mayores, que son los más alterados por el cambio.

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