Las abejas son para las ciudades

Culleredo tiene el primer apiario urbano de Galicia, una práctica no permitida en España, beneficiosa para el entorno y para los insectos, que sobreviven más

Ramón Abades es el creador del apiario urbano del Jardín Botánico de O Burgo
Ramón Abades es el creador del apiario urbano del Jardín Botánico de O Burgo

santiago / la voz

En el año 1601, Juan de Sanclemente inauguraba en las inmediaciones de Porta Faxeira, en Santiago, el Colexio de San Clemente de Pasantes, un imponente edificio que todavía hoy otea el Parque da Ferradura. Las colmenas ya estaban ahí. Al fin y al cabo, era lo que había que hacer. Lo normal. Lo normal era, a principios del siglo XVII, que un trocito de los edificios se reservase a unas huéspedes pequeñas, pero fundamentales: las abejas. En lo que hoy es el IES de Rosalía de Castro, haciendo frontera con la Alameda, hace cuatro años se recuperaron esos espacios reservados a las abejas, cuyo declive ya había comenzado.

Un poco más al norte, en el jardín botánico de Culleredo, la batalla contra la desaparición de esta especie ya había comenzado dos años antes, con la apertura del primer apiario urbano de la comunidad gallega en el 2012. Se sumaban a un ejército esparcido por grandes ciudades, como Nueva York o París, en las que otra vez, como en el siglo XVII en Compostela, se estaba guardando un rinconcito de los edificios para ellas. Y aunque en la ópera de parisina ya venden miel producida por sus inquilinas con la entrada y las cocinas del Waldorf Astoria de Nueva York usan la producción de las huéspedes de su azotea, la legislación española no permite en España ni en Galicia la apicultura urbana. Lo confirma la Consellería do Medio Rural, que dice no tener constancia de ninguna petición o demanda en este sentido.

En realidad, el principal atranco para que las abejas empiecen a polinizar también el asfalto es que la ley decreta distancias mínimas para los asentamientos apícolas, que en el caso de las explotaciones de autoconsumo gallegas son de 400 metros para núcleos de población, 50 para viviendas rurales e instalaciones pecuarias, 100 metros para vías de alta capacidades y entre 50 y 25 metros para carreteras, según el tipo.

¿Cómo es posible entonces que las abejas convivan con los vecinos de Culleredo? «Xustificámolo como unha estación de fecundación», como polinizador de las plantas que están en el jardín botánico. Lo explica Xesús Asorey, presidente de la Asociación Galega de Apicultura, que va situando en un mapa de la Península iniciativas semejantes, amparadas por las administraciones locales. En Córdoba, por ejemplo, comenzaron a usar las abejas como monitorización medioambiental y en Barcelona hace años que el zoológico mantiene colmenas. 

«Non morren»

¿Ventajas? Para la humanidad, para los ecosistemas y para las propias abejas. «Nós comprobamos o mesmo, que é que non morren as abellas». Asorey se retrotrae e los inicios de la apicultura urbana en Francia, donde se plantearon que había que demostrar que las poblaciones estaban desapareciendo a causa de los insecticidas y fertilizantes utilizados en las producciones agrícolas industriales, que se han convertido en «un mal ambiente sobre todo para as polinizadoras». Las abejas sobreviven y los jardines urbanos florecen. El 80 % de las polinizaciones son obra de las abejas.

Y luego, está la divulgación, tanto de los propios animales como de lo que producen. Dustin Betx y Mike Zaengle, dos californianos, se plantearon hace tres años el reto de comprometer a toda una generación con la conservación de una especie que prácticamente es el sustento del planeta.

En el 2017 comenzaron a comercializar el año pasado un sistema modular que favorece la observación de las colmenas. Bajo el nombre de Beecosystem y a través de módulos hexagonales, se puede crear, observar y ayudar a crecer una colmena en el jardín, en la terraza o incluso en la pared de casa. ¿Cómo? Beecosystem permite conectar un tubo a la ventana para permitir la entrada y salida de las abejas y además tiene un sistema de seguridad que sella los módulos en el caso de caída.

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