El sector del taxi, maniatado por los ratios

El elevado precio de las licencias o no poder trabajar fuera de sus concellos lastran al gremio


redacción / la voz

Tenían que luchar por sus derechos. Esa es la justificación que dieron ayer las asociaciones de taxistas de Barcelona tras pedir disculpas por los daños colaterales provocados por la huelga iniciada hace una semana y a la que dieron una tregua anteayer tras entender que habían ganado una primera batalla después de que Fomento y las comunidades se marcaran un horizonte de tres meses para elaborar una regulación que equilibrase la proporción de una licencia de VTC por cada treinta de taxi. Como gesto, ofrecerán el mes que viene 24 horas de servicio gratuito en la ciudad Condal. No haber protestado, dicen, supondría graves perjuicios a un sector que, como servicio público, ha de regirse por una estricta regulación. Lo sabe bien el gremio en Galicia, aunque la competencia aquí de las VTC no es tan acusada como en Madrid o Barcelona. Santiago o Vigo, por la competencia de Uber en Portugal (sus taxistas han convocado una huelga para el día 11 de septiembre), son quizá las ciudades más afectadas.

¿Cómo se conceden las licencias?

Galicia tiene 3.620 licencias de taxi frente a 276 VTC, 142 de las cuales fueron concedidas por sentencia judicial. Además, hay pendientes de resolución otras 60. La concesión de permisos para taxi lleva congelada años debido a que en varias ciudades su número supera lo que marca la ley. Determinar el número de permisos, como apunta la Lei de Transporte Público de Persoas en Vehículos de Turismo de Galicia, depende de la Xunta, que marca los máximos, mientras que cada ayuntamiento tiene capacidad normativa.

¿Cuáles son los ratios de taxi por habitante?

La ley del 2013, cuyo reglamento de desarrollo estará listo en otoño, marca que los ayuntamientos de más de 150.000 habitantes como A Coruña (244.099) o Vigo (292.986), han de tener un permiso por cada 900 habitantes. La primera, con 522 licencias, tiene un ratio de una por cada 467; mientras que el promedio de la segunda, con 550 coches, está en un vehículo por cada 532. Los concellos de una población de entre 20.000 y 150.000 como el resto de grandes ciudades gallegas, podrán tener una por cada mil habitantes. De ahí que en Santiago (147 taxis) el promedio está ahora en 656; en Ourense (106), en 996, mientras que en Lugo, con 69 licencias, están cortos con un ratio de 1.420.

¿Qué consecuencias tiene el estancamiento en la concesión de nuevos permisos?

El hecho de que no haya convocatorias de nuevos permisos ha hecho que aquel que quiera incorporarse deba comprar la licencia de alguien que se jubile o que quiera cambiar de trabajo. Fuentes de este sector explican, además, que la falta de empleo en otros sectores derivada de la crisis provocó que muchos desempleados buscaran refugio en este campo, un hecho que disparó las tarifas de traspaso. En estos momentos, una de las ciudades gallegas más caras para convertirse en taxista es Santiago. Aunque todo depende del momento y de las que estén disponibles, su precio puede variar, dicen desde el sector compostelano «entre los 200.000 y los 220.000 euros, cuando la VTC en su momento costaba unos 45».

¿Cuál es el régimen laboral del sector?

La mayor parte de los titulares de una licencia de taxi en Galicia son autónomos. Junto a ellos hay algunos trabajadores a cuenta ajena que trabajan para algún titular jubilado. Pero esos son los menos. La ley gallega marca un máximo de tres licencias por persona en ciudades grandes. Lo que gana al mes cada uno de estos autónomos es muy variable. Depende del número de carreras que hagan y de la distancia. Las tarifas que cobran las marcan cada año los ayuntamientos. En A Coruña, por ejemplo, la bajada de bandera de día es de 3,9 euros. A partir de los 2.400 metros de recorrido el kilómetro es a 88 céntimos. En Vigo, el mínimo es de 3,65 más 98 céntimos por kilómetro.

¿Qué otras normas han de cumplir los trabajadores del sector?

Los vehículos que forman parte de este sector regulado no tienen permiso para poder trabajar en otros concellos que no sean el que les ha concedido la licencia. Los conductores tienen que pasar también un examen ante el Gobierno local correspondiente para mostrar que conocen las calles del lugar en el que van a ejercer. La razón es garantizar que los usuarios tengan unas buenas prestaciones.

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