Ginés Morata: «La muerte en biología no es inevitable»

El biólogo del CSIC, Príncipe de Asturias de Investigación, asegura que la manipulación genética permitirá en el futuro alargar la esperanza de vida en más de 350 años

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redacción / la voz

Tan solo cinco españoles -contando a los Nobel Ramón y Cajal y Severo Ochoa- han logrado formar parte de la Royal Society del Reino Unido, la institución científica más antigua del mundo. Uno de ellos es Ginés Morata (Almería, 1945), que también es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Salvo el Premio Nobel, ha recibido las mayores distinciones en su área, tanto nacionales como internacionales, incluida el Príncipe de Asturias de Investigación Científica. Morata, uno de los grandes referentes en la biología del desarrollo, ha dedicado buena parte de su vida a estudiar la mosca del vinagre como modelo para entender las enfermedades en humanos. Y lo sigue haciendo, a sus 73 años, en el Centro Nacional de Biología (CSIC). Parte de sus hallazgos en competición celular, un mecanismo clave en la supervivencia humana que identificó hace más de 40 años, los presentó ayer en A Coruña en el segundo Simposio Internacional Julio Palacios, organizado por la Universidade da Coruña (UDC), el CSIC y la Fundación Ramón Areces.

-¿Qué más nos puede aportar la competición celular, descrita por primera vez en la mosca del vinagre, en la comprensión de las enfermedades humanas?

-Aún mucho. Es un sistema por el cual las células se miden unas con otras y se detectan aquellas que son más débiles, aberrantes o malignas, que acaban siendo eliminadas. Es un mecanismo de control de calidad celular que ocurre en todos los animales, y también en la especie humana: aquello que no es suficientemente bueno es eliminado.

-En cierto modo, es clave para la supervivencia.

-Claro. No se ha medido todavía, pero si elimináramos la competición celular muy seguramente organismos como nosotros viviríamos muy poco tiempo, o incluso no existiríamos.

-Usted también utiliza la mosca del vinagre como modelo para el inicio y crecimiento de tumores. ¿Qué nos puede aportar?

-Estudiamos el proceso de tumorogénesis en la mosca, pero, eso sí, modificando genes que también producen tumores en humanos. Por lo tanto, pensamos que lo que nosotros vayamos a descubrir podrá ser aplicable en algún momento en humanos. Tenga en cuenta que humanos y moscas del vinagre compartimos el 65 % del genoma y muchos de los genes que producen tumores en el insecto también se generan en humanos. Es el organismo genéticamente mejor conocido de los que existen y permite realizar experimentos que no se podrían practicar en otra especie.

-¿Quizás podría decirse que la humanidad tiene una gran deuda con la mosca de la fruta de la que no es consciente?

-La sociedad en general puede que no, pero los científicos sí. Mucha de la tecnología que se aplica o en algún momento se aplicará a los humanos ha sido desarrollada en organismos como la mosca. La biología tiene una gran deuda con la mosca del vinagre, puesto que ha sido donde se ha desarrollado la genética del siglo XX y buena parte de la que va también en el siglo XXI.

-¿El ser humano ha llegado a un límite de longevidad o podremos vivir cientos de años?

-El máximo de vida de un humano puede estar entre los 120 y 130 años. Este aumento, que se ha debido a razones médicas y de mejora de la calidad de vida, tiene un límite que no podemos traspasar. Pero existe la posibilidad de una intervención genética que nos confiera, mediante manipulaciones y modificaciones genéticas, una mayor longevidad. En gusanos se han conseguido ejemplares que llegan a vivir siete veces más de lo normal. Y se han identificado algunos de los genes responsables de esta longevidad, que resulta que también tenemos los humanos. Así que si podemos hacer que un gusano viva siete veces más, manipulando genes que también tenemos nosotros existe la posibilidad de que podamos vivir muchos más años.

-¿Cuántos?

-Si uno extrapola lo que se ha conseguido en gusanos, pues podríamos vivir una media de entre 350 y 450 años. La muerte no es un hecho biológico inevitable, ya que existe la posibilidad de aumentar la duración de la vida de forma considerable, si tal cosa se considera que es buena, claro. Pero como nadie quiere morirse.

-Sí, pero cuando sea posible se plantearía un debate ético y social porque implica manipulación genética de nuestro organismo?

-Sin duda que sería una manipulación genética, pero esto no tiene por que ser algo malo en sí mismo. Tendrá que estar controlado, como todo.

«No imagino a un hombre de 84 años abusando de mujeres»

Ginés Morata es uno de los científicos más críticos con la situación de la ciencia en España.

-¿La ciencia fue alguna vez una prioridad en España?

-Realmente sí hubo una época buena, que fue durante los primeros gobiernos de Felipe González, donde pusieron al frente de la gestión a científicos competentes que sabían lo que era la investigación y que decidieron invertir en ciencia de forma inteligente. Y eso se notó inmediatamente, ya que se experimentó un gran avance. Después ya la cosa ha ido a peor y, bueno, últimamente no es que haya ido a peor, sino que ha sido un verdadero desastre.

-¿Hasta qué punto?

-Hemos perdido una generación entera de científicos. Y, encima, muchos de ellos los hemos formado aquí, los hemos subvencionado en España para que ahora estén trabajando en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania... Esto en la práctica significa que estamos subvencionando desde España la ciencia y el desarrollo de otros países.

-¿Está esperanzado con el nuevo ministerio de Ciencia?

-Al Ministro actual le he oído declaraciones que me han parecido muy positivas, aunque todo va a depender de la capacidad que tenga el nuevo ministerio de obtener fondos y de gestionarlos de forma verdaderamente eficaz. Qué duda cabe de que todos los científicos estamos ilusionados con el nuevo Gobierno. Pero habrá que dar tiempo a ver qué pasa.

-Usted conoce a Francisco Ayala, ¿qué opina de que le hayan retirado todos los cargos y honores por un supuesto caso de acoso sexual?

-La verdad es que no conozco el caso lo suficiente, pero conociendo la situación que se ha generado en Estados Unidos con esto del acoso sexual no me sorprendería que este hombre, educado en otro ambiente, haya caído en un problema de este tipo sin que él haya querido realmente abusar de nadie. Tengo mucha simpatía por Ayala y no me imagino a un hombre de 84 años intentando abusar de mujeres. No tiene sentido.

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