Funerarias y apuestas deportivas

Varios estudios acreditan que el seguimiento de un partido en el que participa tu equipo perjudica seriamente la salud cardiovascular


Con toda probabilidad, para cuando esta reflexión salga publicada, se habrá transmutado en obituario. A pesar de lo cual, creo que mantendrá su vigencia. Me refiero a la noticia de que una funeraria belga ofreciese un ataúd gratis al primer aficionado que falleciese si Bélgica derrotaba a Brasil -como así ha sido- en el choque de cuartos de final del Mundial disputado este pasado viernes.

Una apuesta arriesgada, no solo en lo deportivo, sino también en el plano empresarial, puesto que hay estudios que acreditan que, efectivamente, el seguimiento de un partido en el que participa tu equipo perjudica seriamente la salud cardiovascular. Vaya, que el corazón del aficionado sufre en el sentido más literal.

Dos de los estudios más recientes relativos a esta cuestión, efectuados en Canadá, han indagado en cómo el seguimiento de los partidos de hockey sobre hielo -el deporte nacional por aquellos lares- aumenta el riesgo cardiovascular.

El primero de los estudios constató que durante la visión del evento -ya sea en directo o a través de la televisión- el ritmo cardiaco de los espectadores se aceleraba como si ellos mismos estuviesen realizando un ejercicio intenso. Para ser precisos, las pulsaciones de los telespectadores aumentaban hasta en un 75% con respecto a los valores normales. En tanto que para los que presenciaban el evento en vivo el incremento alcanzaba el 110%. Lo que supone que el corazón del espectador se ve sometido a un esfuerzo equivalente al de realizar un ejercicio extenuarte. Lo que, según los autores del estudio, supone un para nada desdeñable factor de riesgo cardiovascular. Además, encontraron que los mayores picos en el ritmo cardíaco se producían cada vez que había una ocasión manifiesta de gol -a favor o en contra- y durante el añadido.

Retomando la funesta apuesta empresarial, hasta aquí, el hecho de que Bélgica ganase o perdiese resulta circunstancial. Sin embargo, un segundo estudio, postula que para tu corazón, es aún más perjudicial que sea el equipo de tus amores el que alcance la victoria. Un resultado alcanzado tras procesar el número de ingresos hospitalarios por problemas cardíacos agudos en Montreal tras la disputa de los partidos del equipo de local. Y descubrieron que, si bien siempre había más ingresos de lo normal en el postpartido, la incidencia era aún mayor tras una victoria. Y que también se producían más ataques al corazón en respuesta al tremendo estrés emocional al que se ven sometidos los seguidores y sus corazoncitos.

De todo lo anterior se pueden extraer una serie de conclusiones:

  1. Que es mejor no sentir -y sufrir- demasiado los colores.
  2. Que puestos a ver un partido, mejor uno en el que seas «neutral».
  3. Que las autoridades sanitarias deberían recomendar a los árbitros que no excediesen los tres minutos de prolongación.
  4. Que quien mueve el mando a distancia para ver un partido también mueve el corazón.
  5. Que si regentas un negocio funerario es mejor no meterse en apuestas deportivas.

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