Árnica de Lugo para un gigante alemán

Empieza la campaña de recogida de la planta; una empresa gallega tiene a Bayer entre sus principales clientes


lugo / la voz

La empresa de Vilalba Champivil-Castelo acaba de empezar la campaña de recogida de árnica, una flor que seca y prepara para la exportación. Entre sus principales clientes figuran las industrias farmacéuticas alemanas, en concreto la multinacional Bayer, que acaba de comprar el gigante de semillas Monsanto. La utiliza para la elaboración de cremas y antiinflamatorios y selecciona la materia prima que le suministra la compañía chairega por su calidad. El año pasado recolectó 1.500 kilos. Esta campaña se presenta diferente, según la gerente de Champivil, Luz Divina Castelo, como consecuencia de las prolongadas lluvias, que han supuesto que se esté retrasando el punto óptimo de recogida, que es cuando las flores están abiertas. Para que eso se produzca tiene que salir el sol, o transcurrir más tiempo, con lo que la campaña se podría prolongar hasta julio.

La compañía vilalbesa está comercializando la planta silvestre, ya sometida a un proceso de secado, a la farmacéutica alemana. Sin embargo, según explicó Castelo, las parafarmacias españolas están ofreciendo en estos momentos mejores precios por este producto, que la industria germana, que ha encontrado también en los antiguos países del Este, -Rumanía en concreto- un filón para el suministro de árnica, de diente de león y de sabugueiro. Todas estas plantas las usan la industria farmacéutica y cosmética y las han encontrado a precios más económicos y en mercados más próximos que el gallego.

El proceso de recogida de las flores es manual. En Champivil toda la plantilla se dedica en esta época a la recogida de la árnica, una vez finalizadas las otras campañas. También se las compran a recolectores particulares.

Las industrias están pagando el kilo de árnica a 5 euros. «É o noso azafrán particular», asegura la empresaria, que reconoce que para conseguir reunir mil gramos de flores hay que dedicar bastante tiempo, entre otras razones porque es una planta que está en peligro de extinción. La renovación constante de las praderías y el estado en el que se encuentran la mayor parte de las riberas de los ríos, que es donde se suele dar la árnica, hace que sea un producto cada vez más escaso, pese a que su demanda aumenta.

Champivil proyecta realizar cultivos experimentales de árnica ecológica, al igual que hizo con las ortigas. Sin embargo, Luz Divina reconoce que no es fácil el conseguir plantaciones de esta especie que crece silvestre. «É complicado e laborioso -dijo- en moitos casos inténtano pero non se consigue». La empresaria de Vilalba reconoce que, en el momento en el que logren cultivar de forma masiva esta planta medicinal, que es un empeño de la industria, cambiarán casi con seguridad las reglas del mercado y posiblemente bajarán los precios.

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