Harry y Meghan retrasan una semana su luna de miel, que será en África

Los duques de Sussex vivirán en una casa de 125 metros cuadrados en Kensington


REDACCIÓN / LA VOZ

La boda del príncipe Harry y Meghan ha sido calificada por los medios ingleses como un triunfo, hasta el punto de que The Sun on Sunday se atrevió a asegurar que se trató de «El mejor de los enlaces reales» y el Sunday Telegraph solo tuvo elogios para la novia: «Disney no hubiera podido crear una princesa mejor». Rendidos a la Meghanmanía, los cronistas británicos consideran que la novia acertó plenamente con los dos diseños que lució, porque, además de resaltar su belleza con exquisita sencillez, el vestido no le robó ningún protagonismo. La dejaba ver a ella tal cual es.

El éxito del enlace se traduce en unas cifras de audiencia brutales, que algunos medios establecen en 163 millones de espectadores en todo el mundo. La BBC sí confirmó que la boda fue seguida en la televisión británica por 13 millones de personas, y en España, más de 2,3 millones se sumaron a la programación especial emitida en directo por TVE.

Convertidos ya en duques de Sussex, Meghan y Harry comenzaron ayer su vida como casados, después de una fiesta por todo lo alto, en la que se vio a la novia luciendo uno de los primeros regalos de su marido: un anillo con un enorme zafiro azul que perteneció a su madre, Lady Di, y que ella se compró justo después del divorcio.

La pareja tendrá mañana su primer compromiso oficial en los jardines del palacio de Buckingham en un evento benéfico al que asistirá el príncipe Carlos, que cumple 70 años el 14 de noviembre. La reina celebra ese mismo martes una fiesta en honor a su hijo por este aniversario, a la que asistirán 6.000 invitados y toda la familia real. Tal y como tienen planteada su agenda, todo apunta a que los duques de Sussex retrasarán su luna de miel, dado también que la madre de Meghan, que vive en Los Ángeles, ha viajado para estar al lado de su hija. Y ahora que ella empieza su nueva vida y las visitas a casa de su madre serán menos frecuentes, se supone que aprovecharán al menos esta primera semana juntas.

Meghan y Harry guardan un magnífico recuerdo de Botsuana, donde disfrutaron por primera vez de unas vacaciones como pareja, tan solo un mes después de haberse conocido

Un viaje a Namibia

En Botsuana cerraron su compromiso -«solos, bajo las estrellas»- y todo indica que regresarán como marido y mujer al continente africano. Namibia es el destino elegido, donde podrán visitar las dunas de Sossusvlei o descansar en el campamento de Hoanib Valley de Natural Selection. A ambos les gusta mucho África, pero tampoco es descartable que desde allí pongan rumbo desconocido. A su vuelta, eso sí, tienen claro en donde van a residir. La pareja se establecerá en Nottingham Cottage, residencia actual del príncipe Harry en la capital británica, que forma parte del histórico palacio de Kensington.

Se trata de una vivienda de 125 metros cuadrados repartidos en dos habitaciones, con comedor y un pequeño jardín, sin lujos ni grandes pretensiones. En esta residencia tuvieron también su primera convivencia como recién casados los duques de Cambridge. Además llegarán a esta casa las dos mascotas de la actriz, sus perros Guy y Bogart.

Los novios abrieron el baile con Whitney Houston

Por Martín Bastos

Estoy de resaca. Qué fiestón, qué marcha tuvieron todos los invitados, sobre todo los amigos del novio, a los que yo cariñosamente llamo Los Tom en honor a Los Javis. Tom Inskip y Tom Van Straubenzee lo dieron todo en Frogmore House, donde acabaron tardísimo, aunque los incansables siguieron la fiesta en Londres: en el club Chiltern Firehouse. Los Tom se animaron con los discursos en ese estilo tan británico, a lo Cuatro bodas y un funeral, en que los amigos acaban sacando los trapos sucios del novio. Con ese sarcasmo ya se imaginarán las coñas que hubo con que Meghan se salte tantas tradiciones, con que entrase sola y no cumpliera el voto de obediencia (como Lady Di). Claro que la novia no se quedó muda y se lanzó también con un discurso -menos irónico- en el que agradeció a la familia real el cariño que le han profesado.

Yo me quedo más tranquilo con que se haya suavizado un poco el mal rollo de ayer entre las cuñadas, aunque sigo firme en mi idea de que Kate estaba revirada y mira que ella no es mucho de mostrar sentimientos en público. Para que se vea que no hay mar de fondo, Meghan le ha regalado a la duquesa de Cambridge y a sus mejores amigas, Benita Litt y Jessica Mulroney, una pulsera de la firma Zofia Day. Todo un detalle, que esperemos las una un poco más.

Los que están que no se despegan son Harry y Meghan que, enamoradísimos, abrieron el baile nupcial con Whitney Houston, en concreto con el tema I Wanna Dance With Somebody (Who Loves Me), que debe de tener algún significado para ellos. No sonó el Vals de las Mariposas, que tan buenos recuerdos les traerá a muchas parejas gallegas, ni una canción de la Panorama. Claro que en Windsor se pueden permitir otros lujos: al novio solo se le ocurrió preguntar «¿alguien puede tocar el piano?», y todas las cabezas se giraron hacia Elton John, que hizo sonar sus grandes éxitos (I’m Still Standing o Your Song). Esto lo sé porque los vecinos oían la música a tope, también la del DJ Sam Totolee, encargado de que no decayera la fiesta. Y fue un fiestón. A media noche sirvieron hamburguesas y algodón de azúcar para contrarrestar tanto cóctel. A uno de ellos lo llamaron Cuando Harry encontró a Meghan. Todo un guiño de película.

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