Las vacas con GPS no necesitan chocas

Una empresa ofrece a ganaderos de Cervantes que practican la trashumancia controlar sus animales en León a través de un collar con localización vía satélite


lugo / la voz

Una empresa de Madrid, que se dedica al desarrollo e innovación de sistemas de localización de ganado a través de GPS, ofreció sus servicios a los ganaderos de Cervantes que practican la trashumancia en tierras leonesas para que puedan tener localizadas a sus reses en todo momento. Sería un collar similar al que ya están usando en proyectos de investigación que desarrollan con caballos en la sierra de O Xistral y en Sabucedo, que pesa unos 300 gramos. Dispone de un contrapeso para mantener el localizador, que recoge además datos básicos de salud, en la parte superior del cuello del animal para poder transmitirlos La propuesta con este dispositivo llegó al colectivo de ganaderos a través de la cooperativa A Carqueixa, a la que están vinculados los trashumantes.

Para controlar a los animales en los pastos de Campo del Agua (León), a los que los están trasladando en estos días, sus propietarios tienen que desplazarse 70 kilómetros en coche por carreteras con zonas intransitables, al menos una vez a la semana y cruzar dos puertos de montaña. Para estas labores de vigilancia se turnan.

Las vacas y toros de los ganaderos de Cervantes llevan tradicionalmente colgadas chocas, con sonidos diferentes según la ganadería, que permite a los propietarios localizarlas a través del sonido que emiten. La fabricación industrial de los cencerros ha hecho que las campanadas suenen prácticamente todas iguales, a diferencia de cuando los elaboraban de forma manual. Esto dificulta saber con exactitud dónde pastan en cada momento.

El dispositivo de la empresa Digitanimal es un collar, con una correa ajustable, que sustituiría a los cencerros y que lleva incorporados sensores de control de ubicación de los animales durante las 24 horas. Los datos que recoge los envía al servidor de la empresa, en Madrid, y desde allí avisan de cualquier incidencia al propietario de la res por correo electrónico, o a través del teléfono móvil. Transmiten alertas de temperatura, que pueden advertir de enfermedades y avisan cuando el animal abandona los cercados virtuales.

Los GPS, según fuentes de la empresa, permiten localizar animales extraviados e incluso mantener un control sobre los ataques de lobos, que es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los ganaderos de la montaña, porque, en la mayoría de las ocasiones, no consiguen localizar restos, lo que dificulta el cobro de los seguros. Si en algún momento el localizador deja de emitir señal se sabe el último lugar por el que anduvo la res. Los depredadores no se comen el material del que están hechos los localizadores, con lo que es más fácil disponer de pruebas.

El coste de la incorporación a las nuevas tecnologías varía en función de las reses

La incorporación a las nuevas tecnologías, con el cambio de las chocas a los collares con GPS, supondría un desembolso importante para los ganaderos de la montaña de Lugo. La empresa anuncia cada dispositivo en su página web a 149 euros la unidad, lo que incluye un año de acceso a la plataforma que recoge los datos. Al comprar al por mayor, salen más baratos y pueden bajar hasta 45 o 50 euros la unidad, según fuentes consultadas. Un cencerro, según el tamaño, puede costar entre 11 euros y 147.

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