Mujeres y niños inmigrantes, la doble integración social

La Obra Social 'la Caixa' apoya un programa de la Cruz Roja en Ordes de atención a este colectivo social


redacción / la voz

Están fuera de su hábitat natural, alejadas de sus familias y su país por muchos kilómetros de distancia, con empleos precarios, cuando los tienen, algunas sin contratos, con escasa formación, sin apenas recursos, bajo nivel de estudios y algunas con problemas para relacionarse porque aún no conocen bien el idioma. Son las mujeres inmigrantes que, junto con sus hijos, son la parte más vulnerable de la emigración. Pero, aunque a veces así lo sientan, no están solas. Tienen el apoyo de la Cruz Roja y sus voluntarios, los encargados de guiarlas por el a veces difícil camino de la integración en la sociedad que las acoge gracias a un programa de atención integral dirigido a mujeres y menores a su cargo. La iniciativa, que se ha puesto en marcha en Ordes, un municipio con un elevado porcentaje de personas de otros países en búsqueda de futuro mejor, ha sido financiada con 24.000 por parte de la Obra Social ‘La Caixa’. Son en total 40 madres y sus hijos, aunque alguna aún no tiene descendencia, las beneficiarias de un proyecto que pretende evitar su exclusión social y, de paso, sentar una base firme para la convivencia con la comunidad local.

Algo tan sencillo como disponer de una tarjeta para utilizar la biblioteca, acudir a un museo o disponer de la ayuda necesaria para que sus hijos puedan participar en las actividades extraescolares de sus colegios son pequeños pasos que constituyen un enorme salto hacia la integración. Así lo explica Clara Tello, responsable del programa de Mujeres, Menores e Igualdad de Cruz Roja. Por ahí se empieza. Y también por establecer una red con centros educativos y empresas para educarlos en la interculturalidad y en la «riqueza de la diversidad».

Paseos en grupo

El programa es muy amplio. El área socioeconómica incluye medidas que van desde el asesoramiento para empadronarse, sacar la tarjeta médica o enseñarlas a gestionar conflictos, a talleres de alimentación saludable, cursos de cocina, paseos en grupo acompañados por voluntarios o formación sobre las relaciones sexuales y la necesidad de utilizar medios anticonceptivos.

En el ámbito de mejora de la empleabilidad, otra de las líneas del plan, se enseña desde a los recursos del mercado laboral de la zona para encontrar un trabajo a cómo realizar un currículo o clases de habilidades digitales y de alfabetización de adultos. En el apartado de mejora de la convivencia se ofrecen clases de español y de refuerzo escolar para los niños y se potencian las actividades de ocio entre madres y niños.

El programa también incluye ayudas económicas para guarderías, el pago de alquiler o la entrega de juguetes y alimentos, según los casos y las necesidades.

«La verdad es que la experiencia es muy positiva y todas las mujeres se muestran muy participativas y con gran interés», subraya Clara Tello.

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